Reparto de puntos muy amargo para el Yeclano Deportivo, que encajó el empate del Betis Deportivo en el último suspiro. Quizá el filial bético no merecía perder por lo ofrecido en La Constitución, pero los de Sandroni ya palpaban el ansiado primer triunfo hasta que un centro exquisito de Rodri rematado por Raúl puso las tablas definitivas en la última. El duelo tuvo muchos matices.

Durante la primera parte, la posesión verdiblanca no incomodaba a un Yeclano bien colocado cuyos principales apuros llegaban por banda, mientras que en los locales el arrastre de Iker daba mucho juego al correcaminos Luis Castillo. El segundo de los contrastes fue el balón parado.

Mediocre para un Yeclano que extrañamente no está sacando rendimiento hasta tal punto que, en varias ocasiones, las faltas o córners azulgranas hacían más peligroso al Betis a la contra. Hasta dos tuvo Calderón, siendo la más peligrosa a la media hora cuando salvó Alberto Oca, quien volvió en sprint tras sacar de la esquina.

La mejor visitante fue en una falta muy centrada lanzada por Giovanni, y cuyo rechace de Gianni lo lanzó fuera a escasos metros del arco Hermoso. Y cuando casi ya acababa la primera parte, llegó una de las polémicas del partido. Álvaro Navarro le ganó la posición dentro del área a Nizzida y éste le arrambló a destiempo, pero Catalá Ferrán erró al no señalar pena máxima. Tras la reanudación, el matiz era bola sevillana-ocasiones yeclanas.

Álex Vaquero engatilló en la frontal sin comodidad y Carlos respondió fácil bajo palos. Después, llegó otra falta lateral azulgrana que bien pareció un pase de gol para el Betis, salvando Brian Bonaba. Combinaciones exquisitas por dentro y carriles desbordantes por fuera. El Yeclano no daba abasto para intentar cerrar huecos y comenzaba a sufrir como no lo había hecho hasta ahora.

Y entonces salió la ya conocida cofradía del cristo amarrado al clavo ardiendo a hombros de Alberto Oca e Iker Torre. El almanseño penetró en el área, y el vasco en segunda jugada remachó para adelantar a los suyos. De la agonía al éxtasis, y del éxtasis al lamento.

Lamento porque la bola que tres minutos más tarde Álex Vaquero estampó en el poste largo con una rosquita preciosa había servido para cerrar los tres puntos y no sufrir la puñalada de dejarse empatar en el 93. Porque a este Yeclano todavía en construcción careció del vigor necesario para temporizar y no permitir que se hubiera jugado apenas. Por ello, en el último suspiro, un saque de puerta lanzado a donde no habían azulgranas, dio lugar a que Rodri, que venía de jugar un día antes en todo un Camp Nou, la pusiera de cine a un espigado Raúl que remató a las redes al son del pitido final.