30 de agosto de 2020
30.08.2020
La Opinión de Murcia
Como perros y gatos

Emilio García, el valiente

29.08.2020 | 22:01
Emilio García, el valiente

Cuando Emilio García llegó a Nueva Condomina, Juanma Bravo ya llevaba vistiendo la camiseta del Real Murcia seis años. Cuando Emilio García aterrizó en las oficinas granas, Juanma Bravo ya había jugado 37 partidos ligueros con el primer equipo. Cuando Emilio García asumió responsabilidades en la entidad centenaria, Juanma Bravo, el canterano que debutó de la mano de Vicente Mir en abril de 2017, ya había sido titular en una eliminatoria de play off de ascenso. Pero desde que Emilio García tomó mando en plaza en el Real Murcia, Juanma Bravo, que tiene hechas las maletas para marcharse al Alcorcón y vivir su primera experiencia en el fútbol profesional, ni ha jugado fases de ascenso ni ha competido con los mejores. Con Emilio García viviendo sus primeros meses como consejero sin cargo, el Real Murcia, con Julio Algar en el banquillo, consintió que una de las grandes promesas de su cantera, que renovaba automáticamente si jugaba 45 minutos en un mínimo de 15 partidos, quedase libre y pudiese marcharse gratis a cualquier equipo.

Cuando Emilio García se convirtió en uno de los hombres fuertes en los despachos del Real Murcia, Josema Raigal afrontaba su tercer año en el Real Murcia. Cuando Emilio García comenzó a tomar decisiones en el club murciano, Josema Raigal, con solo 19 años, ya había debutado en Segunda B. Cuando Emilio García se sentó por primera vez en las sillas del palco de Nueva Condomina, Josema Raigal no solo había entrenado a las órdenes de Manolo Herrero en pretemporada, sino que además ya había jugado 17 encuentros con el primer equipo. Cuando el nombre de Emilio García salió por primera vez vinculado al Real Murcia, Josema Raigal ya llevaba varios meses en boca de todos. Pero desde que Emilio García 'trabaja' en Nueva Condomina, Josema Raigal, que ya pertenece a la plantilla del Espanyol B, no solo se ha devaluado sino que además no ha podido cumplir su sueño de disputar un play off de ascenso con la elástica grana.

Cuando Emilio García asomó por primera vez por los pasillos del estadio grana, Víctor Meseguer afrontaba su segundo año en la cantera del Real Murcia. Cuando Emilio García inició su andadura en los despachos de la entidad centenaria, Víctor Meseguer se había pasado el juego en el juvenil y ya pedía paso desde el Imperial. Cuando Emilio García dio sus primeras órdenes como murcianista, Víctor Meseguer recibía la llamada de Julio Algar para debutar en el primer equipo. Pero cuando Emilio García pudo confirmar la importancia del jugador murciano, Víctor Meseguer se quedó sin aumento de sueldo y sin ficha del primer equipo.

Nunca pensé que dentro de los despachos de Nueva Condomina alguien pudiera competir con Francisco Tornel por el título de 'Bocazas 2020'. Nunca lo pensé hasta que el viernes escuché a Emilio García en los micrófonos de Onda Regional. Nunca creí que alguien pudiera igualar las tonterías que suele decir el presidente del Real Murcia. Nunca lo imaginé hasta que apareció Emilio García hablando de las ventas de Josema, Juanma Bravo y Víctor Meseguer y defendiendo que estas salidas solo vienen a refrendar el proyecto de cantera. Si solo se hubiera dedicado a analizar las cifras de los traspasos, a hacer ver la importancia de obtener recursos económicos por muy pequeños que sean, algunos de los críticos posiblemente hubieran rebajado su malestar, pero cuando Emilio García, cuyo cargo oficial es el de responsable del área de estrategia -económica, que no futbolística-, se pone a hablar de lo que no sabe ni ha conocido, pues pasa lo que pasa. Y pasa que, cuando crees que no hay historia antes de ti o cuando intentas implantar una especie de lo que en la antigua Roma se llamaba 'damnatio memoriae' a lo bueno que otros hicieron, en cinco minutos el ridículo puede ser considerable.

Porque cuando pensábamos que solo Francisco Tornel habla de lo que no sabe, llegó Emilio García y no se le ocurrió otra cosa que asociar las ventas de Josema, Juanma y Meseguer al plan «excesivamente valiente» del consejo de administración con la cantera. «Con lo que nos tenemos que quedar es con lo positivo. Este plan de cantera que al principio se nos criticaba por ser excesivamente valientes por ponerlos a jugar ha dado sus primeros frutos», explicaba.

Como si Josema o Juanma Bravo no estuvieran ya en el primer equipo cuando ellos aterrizaron en Nueva Condomina, o como si a Meseguer lo hubieran considerado una pieza válida desde el primer momento, cuando ni le dieron una plaza en una plantilla con futbolistas que en cualquier otra época nunca hubieran vestido la elástica grana. Y no se conformó con decirlo una vez. Como esos toreros que son aclamados por el público, Emilio García, en plan Manolete, sacó de nuevo la espada y para terminar su sorprendente intervención volvió a hablar de «apuesta valiente».

Valiente, querido Emilio García, fue Vicente Mir cuando con una plantilla hecha a golpe de talonario, se atrevió a dar la titularidad a Juanma Bravo o a Simón Ballester, ese portero al que se le cerró la puerta el pasado verano para apostar por Lejárraga y Tanis. Valiente fue Salmerón cuando no dudó ni un segundo en poner los mandos del Murcia en manos del canterano o Manolo Herrero cuando dio la titularidad a Josema Raigal. Valiente hubiera sido dar una ficha sub-23 a Meseguer en agosto y no en enero. Valiente, querido Emilio García, es el que dice la verdad y el que no se apropia de éxitos ajenos.

Porque, aunque duela, ni Josema, ni Juanma Bravo ni Meseguer son logros de este consejo de administración. Porque lo único que ha hecho este consejo de administración con Josema, Juanma y Víctor Meseguer es coger la pasta y dejar que salgan corriendo. Porque de momento, querido Emilio, si vuestro trabajo con la cantera se salva es por el coronavirus, que ha evitado que por primera vez en la historia el Real Murcia perdiese su plaza en División de Honor. Ahí, en ese equipo que estuvo toda la temporada en descenso, es de donde tienen que salir los Juanma, Josema y Meseguer que confirmen el plan del que tanto presumes.

De ahí, como escuché que no recordabas que se hubieran traspasado a otros canteranos en los últimos años, también salieron Arturo, vendido al Levante por 150.000 euros; José Ángel Carrillo, traspasado al Sevilla por 50.000 euros; y Eddy Silvestre, que entre cesión y cesión dejó más de 400.000 euros en las arcas del club. En total, 600.000 euros, el doble de lo recaudado este verano. ¿Te salen ahora las cuentas, querido Emilio?

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