25 de mayo de 2020
25.05.2020
La Opinión de Murcia
El deporte, en primera persona

Sheila García Lázaro: "En el pabellón de mi universidad pusieron hasta un póster mío por batir el récord"

"Tuve aquí una bronca con una profesora del instituto por mover un examen para ir a una competición"

25.05.2020 | 04:00
Sheila García Lázaro.

Atleta y preparadora física de la Federación de Tenis de la Región de Murcia. Sheila García Lázaro (Murcia, 26 de mayo de 1996) es graduada en Administración y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Missouri Valley. Vecina de Torreagüera, desde niña ha practicado el atletismo en la especialidad de pruebas combinadas. Está entrenada por Jaime Pardo y pertenece al Club Atletismo UCAM Cartagena.

¿Cuándo se metió en el mundo del deporte?
Con seis años recién cumplidos. Era muy hiperactiva, en casa me subía por los muebles y mi madre preguntó en el colegio al profesor de Educación Física qué actividad extraescolar había para apuntarme. Le dijo que en Espinardo había un equipo de atletismo con muchos críos. Me llevaron y desde el primer momento me encantó. Como empecé con 6 años no podía competir porque no había aún categoría para mí.

¿Y cómo llegó a las pruebas combinadas?
En benjamines ya empecé porque de pequeña te entrenan en todas las pruebas para ver dónde destacas. Como lo hacía bien en todas, dijeron de probarme ahí. A esas edades son solo tres especialidades, pero me gustó no estar siempre haciendo lo mismo, tanta monotonía.

¿Por qué optó por irse a EEUU a estudiar?
Yo había empezado ya aquí la Universidad y en el instituto tuve problemas para compaginar el deporte y los estudios pese a que tenía la organización como un hábito. Alguna vez le molestó a alguna profesora del instituto tener que moverme un examen por una competición importante. Incluso una vez tuve una bronca con una.

Pues está sobradamente demostrado que es posible combinar bien deporte y estudios.
Así es y por eso llevé a cabo mi idea de irme a Estados Unidos. Tenía idea de que era más fácil allí adaptar los estudios y el deporte, al margen de que quería aprender inglés. Fui un año por probar, pero me gustó tanto que me quedé a terminar allí la carrera.

¿Se lo tuvo que pagar todo?
No, me dieron una beca de deportista. Me apunté en una página donde dejas tus marcas y los entrenadores, cuando necesitan algún atleta, contactan contigo.

¿En qué universidad estuvo?
En Missouri Valley. Está en medio de la nada, en un pueblo con graneros, justo en el centro de Estados Unidos. La primera vez tuve que coger cuatro aviones para llegar y uno fue para volar desde Madrid hasta San Petersburgo para después seguir hasta allí.

¿Y quiere ser profesora?
Bueno, sé que aquí no hay mucho trabajo en CAFD y por eso hice también Administración, con el fin de tener abiertas puertas de alguna empresa deportiva.

¿Quiere ejercer como entrenadora?
Si yo estuviera en EE UU me gustaría ejercer mi carrera. Allí hay muchos más sitios para trabajar y está bien pagado. Aquí un entrenador no está bien remunerado salvo en el fútbol. En España la gente no está acostumbrada a pagar un entrenador personal.

¿Cómo le fue allí el atletismo?
Yo estaba en la liga NAIA. Mi mejor año fue el primero porque el segundo sufrí una lesión, y en el tercero iba muy bien, pero una semana antes del campeonato, me puse a saltar una valla jugando al béisbol y me rompí los ligamentos de la rodilla.

¿Se entendió bien con el idioma al principio?
Llegué con un inglés muy básico y en los entrenamientos no entendía la mitad de lo que me decían. Me dedicaba a ver lo que hacían las compañeras para seguirlas, y cuando paraban, también paraba yo. Y las competiciones me encantaron por el ambiente, todo a lo grande.

Allí no hay estadios vacíos como aquí.
No pasa como aquí. Es que allí el deporte está tan metido en la cultura€

Pero es un país con gran tasa de obesidad.
Y eso es lo que choca. En mi universidad, el 80% de los estudiantes éramos deportistas, pero después de ese período, solo siguen los muy buenos. Aquí, los atletas de nivel medio, seguimos mientras que el cuepo nos deja, pero allí la gente se deja el deporte en la universidad.
Y también choca que el 80% de los universitarios sean deportistas, justo lo contrario que aquí.
Porque el instituto o universidad que tiene atletas buenos adquiere más prestigio. El deporte está en todos lados, fue lo que más me gustó.

¿Tuvo la oportunidad de ver partidos profesionales de la NBA o de béisbol?
Sí, un Miami-Philadelphia y vi varios partidos de los Royals porque nos daban entradas.

Se habrá recorrido EE UU con el deporte.
Con las competiciones solo visitamos los estados del centro, pero cuando nos daban vacaciones sí que aprovechábamos para ir a la costa porque con poco dinero puedes viajar.

¿Y destacó mucho en las pruebas combinadas?
Sí, gané dos medallas de oro en conferencia e hice el récord de la universidad en pentatlón y heptatlón. En el pabellón hasta pusieron un póster mío.

¿Se sintió cómoda allí?
Sí porque tienen un programa para gente de fuera que consiste en que una familia nativa te acoge aunque vivas en la residencia. Ellos han venido a mi casa y mis padres han ido allí, son ya parte de la familia. En Navidad me llevaban con ellos a cenar y comer, son muy abiertos. Fíjate que en el pueblo donde yo estaba la gente no cerraba las puertas de las casas, siempre estaban abiertas, o los coches con las llaves puestas.

Tenía beca, ¿pero le costó dinero estar allí?
Sí porque lograr los papeles ya cuesta dinero. Después tuve que pagar el examen de inglés, el visado, aduanas y allí me tuve que hacer un seguro médico, que cuesta unos 90 dólares al mes, porque no hay sanidad pública y es algo que los españoles no valoramos.

¿Las fiestas universitarias americanas existen o son un mito que solo sale en películas?
No son un mito, existen. Como había muchas casas de hermandades, al principio me traumaticé un poco porque aquí no estaba acostumbrada a salir al estar siempre con los entrenamientos. Allí he visto auténticas locuras.

¿Volvería?
Sí. De hecho, no descarto en un futuro volver si aquí no encuentro trabajo. Ahora mismo estoy preparándome para policía local, que es algo que me gusta, pero no sé si saldrá. Depende de cuánto tiempo tarde en sacármelo, seguiré aquí o no.

Durante su estancia allí se vivió el fenómeno Donald Trump. ¿Qué opinión le merece que un país tan avanzado tenga un presidente como este?
Yo de política no entiendo mucho, pero los tres años que he estado allí como inmigrante no he tenido problemas de ningún tipo, me han tratado siempre como una más tanto en el deporte como en la universidad como en el trabajo. Allí me han dado más ayudas económicas que en España cuando he estado entrenando o estudiando.

¿En qué trabajó?
Sí, empecé trabajando en la cafetería de la universidad porque me adaptaban los horarios de trabajo a las clases y a los entrenamientos y competiciones. Y como les gustó cómo trabajaba, me llamaron para el servicio de banquetes que tenían y me pusieron de encargada. Tengo muy buenos recuerdos de la jefa que tenía porque se preocupó mucho tanto por mí como por mis compañeros de trabajo.

¿Estaba trabajando en España ahora?
Sí, entrenaba al grupo de tenis de la Federación Murciana en los entrenamientos de condición física hasta que tuvieron que hacer un ERTE por la crisis del coronavirus.

¿Ha vuelto ya a competir?
Estaba a punto. Me lesioné la rodilla en abril del año pasado y estaba empezando a coger la forma cuando empezó el coronavirus.

¿Y cómo ha vivido el confinamiento?
Me costó porque cuando empezaba a correr de nuevo, quedó todo paralizado. En mi casa he hecho deporte con mi padre, haciendo circuitos de fuerza y en bicicleta estática.

¿Qué se le da mejor de las pruebas combinadas?
La jabalina y el salto de longitud.

Pues no se parecen en nada.
Sí, son muy opuestas. Sin embargo, el peso se me da mal y la jabalina bien. Igual que salto de altura mal y longitud bien.

¿Piensa seguir mucho tiempo compitiendo?
Siempre he dicho que el trabajo y los estudios son los primero, pero hasta que pueda quiero seguir haciendo deporte. Cuando estuve sin competir ni entrenar no sabía cómo utilizar ese tiempo. Este verano estuve mal psicológicamente porque nunca había estado tanto tiempo parada. Me afectó mucho.

¿Tiene instinto competitivo?
Sí, necesito no solo entrenar, sino hacerlo con un objetivo alto.

Lesionarse saltando una valla es tener mala suerte.
Así es. Y me dolió más porque era el momento donde me veía más fuerte físicamente. La graduación era el mismo fin de semana que el campeonato y lo tenía programado para terminar el 800 y salir corriendo a por el diploma, pero al final tuve que recogerlo en una silla de ruedas con los hierros colocados en la rodilla, un armatoste gigante. Pero peor ha sido para los de este año, que han tenido que realizar una graduación virtual por el coronavirus.

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