06 de enero de 2020
06.01.2020
Pasando la Cadena

Hablando de fútbol

05.01.2020 | 23:43
Hablando de fútbol

Convertimos horas de poco en charlas de mucho. Es el acumulado de los aficionados cuando damos cuerda a nuestra afición. El fútbol es el plato de los remedios, que decía mi amigo Lorenzo Fernández Carranza „insigne dramaturgo, declamador y poeta murciano de Cehegín, y bohemio siempre, fallecido hace unos años „respecto del queso o los embutidos cuando alguien llega a casa de improviso. Y lo celebraba en torno al improvisado ágape con la misma alegría y fruición con que relataba sus «muchas hambres pasadas».

Eso hacemos los futboleros cuando no tenemos urgencias personales o de interés general que echarnos a la boca y acabamos recordando hambres y empachos añejos. Y como la mayoría somos futbolistas frustrados, pero técnicos y seleccionadores sapientísimos, le damos bola apasionada a nuestras gustos y querencias porque desde niños vestimos determinadas camisetas en el alma, al margen de razones, evidencias y resultados que no siempre casan con el supuesto conocimiento sobre la materia que también acumulamos en el rosario de nuestras devociones. Y es que el fútbol, como ocurre en la mayoría de las cuestiones, se puede ver desde distintas perspectivas y todas con múltiples razones trufadas de algunos desvaríos. Realidades difusas influenciadas por el apasionamiento que encierra, y por eso engancha tanto, para llegar al nido de su magia.

Hace poco discutía con conocidos respecto al mejor futbolista, al mejor técnico, al mejor sistema de juego y al mejor club. Y después, ya en frío, recordaba a otro amigo que me dio el mejor consejo respecto a otra de nuestras aficiones compartidas: los caballos. Caballista y cartagenero de pro, y también desgraciadamente desaparecido hace años, Pedro Manzanares, me decía: «Nene, si quieres tener un buen caballo, compra un caballo bueno». Nunca había oído algo tan sensato en el tan hermoso como equívoco mundo equino. Y el fútbol tampoco es ajeno a esa ancestral sabiduría, porque 'Puci' quería decir que el mejor caballo siempre es el que mejor se adecúa a nuestra forma de ser, de montar o simplemente de admirar. Ni el más vistoso ni el más puro ni el más bravo ni el más domado. Simplemente, el que más gozo nos propicie. Igual en el fútbol.

Así, nos puede gustar más Guardiola o Messi, pero vibra más un madridista con un gol de Ramos, Benzema o Varane, por decir algo, que viendo un planteamiento magistral o una jugada espectacular con gol incluido de aquellos. Y al revés. «¡Que a mí no me gusta el fútbol, pijo, que lo que me gusta es el Madrid!», me dijo algo alterado un amigo, Y otro, también viejo futbolero, me confesó que a él le gustaba que el Madrid perdiera hasta en los entrenamientos. La pasión, como también ocurre en tantas otras cosas de la vida, a veces se convierte en la anteojera que nos impide ver la grandiosidad del propio fútbol. Y ese ingrediente básico de nuestra afición no es ni malo ni bueno sino lo corriente, aunque sea un impedimento para disfrutar su belleza.

Por otra parte, Maldini, Carlos Martínez y Robinson, el trío 'lalalá' que tantos partidos han comentado en televisión, ninguneaban a Casemiro por sus supuestas limitaciones cuando Zidane le dio hace años la llave del equilibro merengue, lo que sorprendía y hasta indignaba porque su relevancia era clara, y ahora, sin embargo, lo alaban sin recato. El fútbol es veleidoso incluso en gente que debería distinguir antes el trigo de la paja.

En cuanto al debate sobre Kloop o Guardiola, hay asimismo opiniones diversas. Pero debemos distinguir entre rachas, temporadas y distintas épocas para no perder de vista sus diferentes circunstancias. El mérito del catalán estuvo en hacer titulares en el Barça a los desconocidos Pedro, Busquets o Piqué por delante de relevantes figuras y darle galones a Xavi, Puyol e Iniesta para inaugurar una etapa legendaria mundial. Y el del alemán está ahora en sus comienzos acabando con la rutilante supremacía del City tras ganar la Champions. ¿Quién es mejor? Cada cual en su momento, aunque también cuenta la permanencia. Hay quien solo dura un rato, que diría el ex goleador murcianista y amigo Julián.

Igual sucede con futbolistas y equipos. ¿ Pelé, Di Stéfano, Cruyff, Maradona o Messi? ¿Real Madrid, Barça, Milan, Liverpool, Bayern, Brasil, Holanda, Francia, Alemania, Italia o España? Pues eso mismo.

Como diría el Maestro Ibarra, a quien perdimos tristemente hace un año, al margen de su ocasional plasticidad, la belleza del fútbol es su apasionamiento y las emociones que genera.

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