23 de diciembre de 2019
23.12.2019
La Opinión de Murcia
El deporte, en primera persona
Manuel Illera Hernández
Educador Social y Psicólogo

"Las mujeres tienen el doble de dificultades para ser árbitros de fútbol que los hombres"

"Dos niños nos pidieron que impidiéramos a sus padres ir al fútbol por el espectáculo que daban"

23.12.2019 | 04:00
"Las mujeres tienen el doble de dificultades para ser árbitros de fútbol que los hombres"

Manuel Illera Hernández (Salamanca, 15 de agosto de 1962) es psicólogo y educador en el centro penitenciario de Sangonera, forma parte del Comité de Antiviolencia de la Federación de Fútbol y colabora con D'Genes, asociación de personas con enfermedades raras. Acaba de publicar junto al sociólogo y árbitro Javier Martínez el libro 'Arbitrar con Psicología', un manual imprescindible.

¿Su vinculación con el fútbol?
Desde pequeño, jugué hasta juveniles en un equipo filial del Salamanca, pero fui normalito, por no decir mediocre.

¿De qué jugaba?
Era central, de cinco.

¿Y por qué el fútbol?
Me transmitió la pasión por el fútbol mi padre, que fue socio del Salamanca e íbamos al antiguo campo de El Calvario. Después abrió el Helmántico con un Salamanca-Valladolid, que acabó 1-0, y a partir de ahí me vi los doce años gloriosos del Salamanca en Primera División.

Con D'Alessandro.
Es más, yo tengo dos anécdotas, una con Del Bosque y otra con D'Alessandro. La madre de Del Bosque vivía en la calle de al lado y los críos lo veíamos cuando se escapaba a verla. Para nosotros era un referente. Y luego, curiosidades de la vida, estrenó el centro de D'Genes donde yo realizo apoyo psicológico. Y la otra es con D'Alessandro. Él me llevaba al entrenamiento y yo hacía de recogepelotas en la pista cuando tenía 9 años. Después me llevaba otra vez a casa. Era la época de Reza, Juanjo Enríquez, Lanchas... Veía todos los partidos en el fondo sur. Y desde entonces, todos los domingos he visto fútbol donde he estado, que ha sido Madrid, Badajoz, Alicante, Almería y Murcia.

¿Por qué acabó en el Comité de Antiviolencia?
Jávega Jiménez, exárbitro y compañero mío en prisiones, me propuso de psicólogo en el Comité de Árbitros, donde entré en 2006. Y después me llamaron para Antiviolencia y empecé a trabajar con Bartolomé Molino, que para mí es un amigo, y ahí estamos trabajando diez años. Recuerdo que hicimos una captación de árbitros en Lorca y quien nos ayudó a montar el stand fue Sánchez Martínez.

¿Cómo surgió la iniciativa de realizar un libro de apoyo psicológico para los árbitros?
Desde los nueve años tengo claro que el árbitro es de una piel especial, de un aguante infinito y, sobre todo, tiene que tener la cabeza muy fría, contrario a todos los que rodean el fútbol. Es el único que no se puede equivocar; un delantero puede fallar, pero ellos no. Y tiene siempre al equipo perdedor y su público en contra. Ellos tienen preparación física y táctica, pero hay que prepararlos psicológicamente porque hay riesgo de que buenos árbitros dejen el arbitraje por no soportar la presión, no saber leer un partido, no tener resistencia a la frustración del propio fallo durante un partido. El 90% del arbitraje es psicológico, como dijo Mejuto González o Collina. 

¿Y cómo se prepara a un árbitro joven?
Sobre todo en temas de decisiones, autocontrol de impulsos y no estar constantemente revisando su actuación, sino actuar en atención plena al momento del arbitraje.

Pero es inevitable revisar actuaciones.
Para aprender de los errores. Es básico preparar el partido, visualizar antes dónde vamos a pitar, estudiar a los equipos y los jugadores, y el tipo de juego del equipo. Hay que hacer un estudio previo del partido y analizar a posteriori en qué hemos errado.

¿Pero un árbitro joven de infantiles o cadetes no se puede preparar un partido?
No, pero sí se puede preparar con un objetivo, que es pitar lo que vea, acierte o no, porque también es muy difícil si un juez asistente. La gente les insulta porque no pitan un fuera de juego y son incapaces de ver que están solos. Lo primero es el autocontrol de impulsos con mensajes positivos de puedo, quiero y lo voy a hacer bien. Después, muchas jugadas van a depender de la resolución que haya tomado anteriormente, hay que aprender de experiencia pasada y saber que tiene que pitar lo que ve con firmeza, no con prepotencia, y utilizar también la comunicación con la gente.

¿Pero si no tienes experiencia...?
Cuando partes de cero hay motivación e incentivos, pero si el incentivo es el dinero, malo, la carrera es corta. El incentivo tiene que ser hacer bien una labor que te gusta y cuando vayas fallando, resistas. Ser dubitativo también te echa del arbitraje y saber estar atento y concentrado en el partido, porque si empiezas a escuchar demasiado la grada, te despistas y te vas. Después hay que tener otras cualidades innatas, como ser extrovertido, saber manejar y leer el partido en el sentido de la presión de los jugadores, poner a los entrenadores en su sitio, no permitir que te vayan presionando. Y además hay un error de los entrenadores, porque cuanto más presionan a los árbitros lo que hacen en posicionarlos en contra, porque si te están invadiendo, al final vas a ir en contra de esa persona que está perturbando tu arbitraje.

¿En el caso de la mujer árbitro se agrava todo, no?
Primero porque no solo el público masculino es machista, es que curiosamente las barbaridades más grandes en los campos que han surgido en los últimos tiempos son protagonizados por mujeres. En el arbitraje a las mujeres le han dicho de todo, como vete a fregar, temas sexuales...

Entonces la mujer tiene más dificultades.
El doble. La mujer se ha incorporado a un mundo que antes era exclusivamente de hombres, era cuestión de pelotas, pero de pelotas machistas, pero ahora hay igualdad y podemos ver un partido de mujeres de fútbol sala en Preferente aquí en la Región, por ejemplo, y es alucinante la calidad que tienen. Y en el arbitraje y en las entradoras lo mismo.

La violencia en el fútbol sigue a la orden del día.
Pero se ha reducido mucho, han bajado en los últimos diez años en torno al 80%.

¿Y dónde se da más?
En la categoría juvenil y fuera del campo, mayoritariamente provocado por los padres, que son los que ayudan llevando a sus hijos al fútbol. Ellos llevan a los críos para que hagan deporte y se socialicen, pero en su interior quieren que les salga un Cristiano o un Messi. Les meten pájaros a los críos en la cabeza y focalizan toda la frustración contra los árbitros, porque quieren que su hijo les saque de pobre.

¿Hay un caso que por su gravedad le ha llamado más la atención en los últimos años?
Hemos visto peleas entre aficiones, padres que han agredido a árbitros y entrenadores, incluso amenazas días después del partido. Pero es que para mí lo más grave es el padre que se pega a la banda y no para de darle instrucciones al niño, al que no deja jugar por la presión. Fernando Torres dice que él cree que ha triunfado en el fútbol porque se ha quitado la presión de su padre. Incluso lo más grave, dos niños que llegaron a pedir si podíamos impedir que sus padres fueran al fútbol por el espectáculo que daban. También hemos visto a un padre que ha agredido al entrenador del equipo de su hijo porque no lo pone. Y por supuesto, los insultos racistas. Al final, los entrenadores son los que marcan el ritmo del equipo y si el entrenador es follonero, los conjuntos son así. Y también los coordinadores de los clubes.

¿Se puede trabajar con los padres?
Sí, hemos hecho campañas con ellos, es educación, que es igual a prevención. No va a desaparecer el delito ni los incidentes, pero hay que prevenir e intervenir. ¿Tú como previenes que los ultras no la monten? Pues no dejándolos entrar en los campos. DE esa forma no montarían espectáculos como el que ocurrió en el Rayo Vallecano-Albacete. No hay más que prevención e intervención.

Es que el movimiento ultra es por contagio.
Así es. Si tú miras la filosofía de los ultras de los grandes clubes hoy en día, hay muchísima gente y tienen ideología, es que es otro cáncer. El aficionado no debe tener ninguna ideología, porque en el fútbol no se te preguntan por eso. Al final escuchas gritos como 'písalo' y otros insultos muy graves. ¿Y por qué entran ahí? Porque se permite.

Pero también porque se ocultan en la multitud.
Es que es paradójico. Tenemos la mejor vigilancia en los campos, tornos, cámaras y meten pancartas en los campos. El Barça y el Madrid los eliminó, por tanto, el resto también pueden hacerlo. ¿A qué estamos esperando, a que haya otro Aitor Zabaleza, otro Jimmy, otro niño al que atraviesan con un palo en el pecho? Eso son realidades.

¿Pero la sociedad está evolucionando o involucionando?
Involucionando en valores, totalmente, y el fútbol es una muestra total.

¿Entre los últra, quién es menos peligroso, el de izquierdas o el de derecha?
Un ultra de izquierdas es igual que uno de derechas porque es sectario, tiene enemigos y sus sistema de resolución de conflictos es el mismo. Cuando alguien se cree supremacista y que su ideología es superior a la otra, entraña eso.

¿Y ha disminuido el racismo en el fútbol?
La xenofobia ha bajado tanto en la sociedad como en el fútbol, pero ha habido un choque de cultura y un miedo a lo desconocido.

Entonces en eso hemos evolucionado.
Sí, hombre,y a medida que avance el tiempo habrá más integración de las personas que viven en el país. Lo que ocurre es que eso requiere de décadas. Ya todos los equipos tienen sus sudamericanos, subsaharianos y nadie se asusta de ver a Ansu Fati en el Barça o en el Bilbao a William.

¿Y qué parte de responsabilidad tenemos los medios de comunicación?
El fútbol profesional es un mercadeo y hay programas de televisión dedicados a ello, donde buscan noticias para buscar la atención. A nivel diario hacéis una observación de los bueno, malo y regular, cuando destacáis una pelea...

Pues muchas veces nos critican por publicar esas cosas.
Al contrario. Para mí es importante que el periódico saque que las familias que se pegaron en tal campo sancionadas a 2.000 euros y dos años sin entrar impacta más en el futuro público.

¿Y por qué muchas veces se silencia?
En otras épocas había agresiones brutales a linieres y nunca salían. Los medios visibilizan todo, lo bueno, lo malo y regular.

¿Y las redes sociales?
Tienen doble fin, uno muy bueno, que es difundir valores, y otro que no es tan bueno, los contravalores, cuando utilizan las redes para manchar al contrario, a un árbitro, difamar a la gente y calentar los partidos, aunque sean de benjamines. Nos hemos encontrado también racismo, acoso, calentamiento de un partido en las redes sociales. Hoy en día, gracias a las redes, la gente interviene y otra que ha presenciado un partido, te da su testimonio.

Usted colabora con D'Genes. ¿Utiliza el deporte para sus intervenciones?
Por supuesto, de hecho la Federación Murciana está colaborando y hay campeonatos de discapacitados psíquicos.

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