23 de diciembre de 2019
23.12.2019
La Opinión de Murcia
Segunda B. UCAM CF
UCAM Murcia00Mérida

Un fin de año sin nada que celebrar

El UCAM despide el 2019 con un empate sin goles ante un ultradefensivo Mérida tras mandar al limbo infinidad de ocasiones

22.12.2019 | 22:44
Un fin de año sin nada que celebrar

FICHA DEL PARTIDO

  • UCAM Murcia: Gianni, Adán Gurdiel, Hugo Álvarez, Unai Albizua, Viti, De Vicente (Perales, 85), Chavero, Álex Camacho (David Mayoral, 61), Manu Justo (Javi Moreno, 74), Barbosa y Aketxe.
  • Mérida: Javi Sánchez, Mario Gómez, Álex Jiménez, Javi Chino, Salvi, Jesús Mena, Santi Villa (Diego del Castillo, 82), Poley, Emilio Cubo, Héctor Martínez (Cristo, 74) y Miguel Á. Espinar (Antonio Pino, 68).
  • ÁRBITRO: Tárraga Lajara, comité castellano-manchego. Amonestó al local Adán Gurdiel y a los visitantes Poley y Héctor Martínez. Expulsó con doble cartulina amarilla al visitante Emilio Cubo.
  • ESTADIO: La Condomina, 1.720 espectadores.

Los universitarios llegan al parón navideño situados a dos puntos del descenso y con solo cuatro victorias en dieciocho partidos

El UCAM Murcia despidió ayer en La Condomina un 2019 para olvidar. Los universitarios cerraron con un doloroso fracaso la pasada campaña, en la que no consiguieron clasificarse para el play off de ascenso a Segunda, y pusieron punto y final a un año natural con un empate sin goles ante el Mérida que resume la mala dinámica y la falta de efectividad de cara a portería de un equipo que, tras dieciocho partidos, se encuentra situado a solo dos puntos del descenso y a uno de la promoción.

Y puede sonar increíble, pero es cierto. La realidad del proyecto ambicioso que se gestaba en verano es evitar el descenso a Tercera División, cuando se iniciaba el curso con la mayor de las ilusiones por regresar a Segunda. El UCAM vive instalado en un día de la marmota del que necesita salir si no quiere acabar la temporada con una hecatombe. Ya han pasado demasiadas semanas desde que Miguel Rivera sustituía a un Rubén Albés que instaló la apatía en el juego del equipo universitario. Ahora, con más dinamismo, y con sobradas capacidades para superar a los rivales -al menos a los de la zona baja de la clasificación-, el UCAM Murcia sigue dándose cabezazos contra un muro que parece imposible derribar.

El de ayer ante el Mérida debía ser, visto lo visto sobre el césped, un encuentro como el que los universitarios vivieron ante el Talavera hace ya cuatro jornadas. Centrado en defender, pero claramente sobrepasado por sus carencias, el conjunto romano tuvo que confiar su suerte a la actuación de su guardameta, Javi Sánchez, al que los atacantes del UCAM insistieron en sacar por la puerta grande.

Marcar un tanto facilitaría la tarea y diseñaría un guion similar al del citado choque ante el Talavera. Pero el gol que debía derribar ese muro de ansiedad no llegó tras noventa y tantos minutos de partido, dejando una sensación de que podría durar el doble de tiempo sin que el marcador se moviera.

Ni el aguerrido Aketxe, ni Manu Justo, ni Camacho, ni De Vicente, ni con centros laterales, ni con disparos desde fuera del área, ni tras transición rápida, ni a balón parado... Ningún jugador del UCAM supo encontrar el camino, ni Rivera ganó el premio con sus cambios en el segundo tiempo. Decía después el propio Rivera, apesadumbrado por la situación, que su equipo sigue arrastrando la mala dinámica del inicio de Liga. Pero las oportunidades para reconducir el rumbo han sido las suficientes. Perder en el campo del que era colista, el Villarrobledo, o empatar en casa ante el penúltimo, como ocurrió ayer ante el Mérida, no son ya problemas de Rubén Albés.

El parón navideño llega, probablemente, en el mejor momento para el UCAM. Hoy el equipo universitario roza el fondo del mar con la necesidad de recuperar a los futbolistas lesionados en la medular y con la posibilidad de desconectar la mente durante unos días de sus problemas. Además, el mercado de invierno propiciará la llegada de nuevos jugadores, aire fresco necesario para aquellos futbolistas que han intentado tirar del carro sin éxito.

El de ayer ante el Mérida fue otro capítulo de desesperación por querer hacer el segundo gol antes que el primero. Hasta Aketxe, ese delantero que suele convertir en oro todo lo que toca, se quedaba encogido cuando todo estaba a su favor para marcar. Muestra de ello las dos ocasiones clamorosas de las que dispuso en el primer tiempo. En el minuto 12, un centro del incombustible Gurdiel encontraba solo, en el segundo palo, a un Aketxe con todo a favor para marcar de cabeza. Al vasco le salió mal lo que siempre le sale bien. Puso la cabeza por ponerla, y el balón salió despedido por encima del travesaño de forma incomprensible.

El UCAM fue de menos a más durante el partido, lo que tardó Chavero en adueñarse del balón y hacer que el partido llevara su ritmo. El catalán, con mejor tono físico en las últimas fechas, se compenetra cada vez mejor con De Vicente, una obviedad que se traduce en la cantidad de ocasiones que el UCAM es capaz de generar.

Los problemas llegan en el área. Los de Rivera la rondaban ante un Mérida especialmente inoperante en ataque, que se limitó a defender y a achicar cada balón que llegó y que encontró en su portero a su salvador.

Javi Sánchez se entonó desde que tuvo que intervenir en el minuto 15. De nuevo Aketxe se perfilaba para disparar desde el vértice izquierdo del área grande, topándose con el cuerpo del meta romano. Tras una fase de escepticismo, el UCAM se reanimaba a base de llegadas. Rondaba mucho el área y consiguió introducirse dentro de ella con combinaciones precisas.

Barbosa fue el primero en probar a Javi Sánchez en ese escenario, al igual que un Manu Justo que estuvo demasiado intermitente en el juego, pero que llegó con mordiente cada vez que pisó área. El canterano Álex Camacho también probaba casi a bocajarro a un Javi Sánchez que se mostró siempre bien posicionado ante cualquier llegada de los locales.

Aketxe se encargaba de cerrar el primer tiempo desperdiciando otra ocasión clamorosa de gol. Manu Justo salía casi desde su propia área tras defender una jugada a balón parado. El gallego filtró entre líneas para la internada de Barbosa por la izquierda, quien de primeras, con un envío potente, sirvió para que Aketxe fusilara en el mano a mano. Javi Sánchez, no obstante, salió con todo y achicó cualquier espacio posible.

El UCAM Murcia arrancó la segunda mitad igual que concluyó la primera. Manu Justo, dentro del área, y Chavero tras rematar un córner, volvieron a manifestar la falta de puntería del equipo. El Mérida, sin embargo, dispuso de su mejor ocasión en el partido a la hora de juego. Poley, con un golpeo directo muy cerrado desde el saque de esquina, hizo sudar a un inactivo Gianni.

Mayoral y Albizua engordaron poco después la lista de jugadores frustrados de cara a gol. De Vicente o Javi Moreno, además de Aketxe, que por cuarta vez se quedaba sin pólvora en el momento clave. El Mérida, además, acabaría más colgado del larguero tras la expulsión en los últimos minutos de Emilio Cubo. Pero el guion estaba escrito. El UCAM no ganaría pese a intentarlo todo. Y la Navidad, una época de felicidad y disfrute, llega en un momento de crisis para un equipo que no está acostumbrado a nadar en aguas repletas de fango: aguas que desprenden aroma de Tercera División.

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