17 de diciembre de 2019
17.12.2019
La Opinión de Murcia
Fútbol sala
 
FC Barcelona21ElPozo Murcia

El Barça sigue siendo la bestia negra de Giustozzi

ElPozo cae por 2-1 con los blaugranas en un duelo en el que los locales supieron sacar el máximo provecho a sus fases de dominio

17.12.2019 | 08:05
El azulgrana Juanjo le saca un balón a Álex y evita una ocasión clara de gol de ElPozo.

El conjunto murciano sigue alejándose de los puestos de cabeza.

El Barça es, a Giustozzi, lo que el Inter era a Duda. O, al menos, así está siendo tanto en la era del técnico argentino, quien se ha encontrado una y otra vez con la piedra catalana en su camino. El conjunto de la capital del Seguro cayó por 2-1 ante los de Andreu Plaza en un duelo con alternancia en el marcador y en el que los locales supieron aprovechar al máximo su fase de dominio, todo lo contrario que los murcianistas.

El inicio del encuentro fue trepidante, el ejemplo perfecto de lo que es el fútbol sala de ataque. Y es que las dos primeras ocasiones, una para cada equipo y protagonizadas por Álex y Dyego, casi acaban en gol. Y ElPozo se animó tras una segunda oportunidad en la que muy cerca estuvo de marcar Álex al robarle el balón a Juanjo cuando el meta trataba de sacar jugado el esférico. La cosa quedaba entre ciezanos. Le siguieron dos ocasiones más. ElPozo se mostraba como un cuadro incisivo, vertical y con las ideas claras. Una de ellas era poder adelantarse en un encuentro ante la bestia negra de Giustozzi, algo en lo que habría que buscar cuándo fue la última vez que ocurrió. El Barcelona estaba sufriendo y sintiéndose incómodo en su propia casa y prueba de ello fue el tiempo muerto que pidió Andreu Plaza a los cinco minutos. «Que no nos queme el balón», fueron las palabras del técnico blaugrana. Porque, habida cuenta de la presión brutal ejercida por los de la capital del Segura, la escuadra catalana no encontraba momento ni para respirar ni espacio para pensar. Además, ElPozo llegaba y generaba miedo, no eran disparos inocuos los que ofrecía como tampoco lo era la sombra que proyectaba sobre el área ajena. Faltaba el gol y que se viesen capaces y creyesen en la victoria pues, en el aspecto moral y tras lo acontecido el pasado curso, el Barça iba por delante.

Llegados al ecuador del primer tiempo, Rivillos enganchó una volea que no entró por muy poco. Las dos ocasiones de las que había dispuesto el equipo local casi suponen un tanto, lo que indicaba que no es que estuvieran dormidos, solo estaban agazapados esperando asestar un zarpazo en la línea de flotación del rival. Porque pocas cosas duelen más que encajar un gol cuando eres el que más apuesta por conseguirlo. Ese disparo hizo también que el Barça se animase y probase fortuna. Aunque no obtuvo premio, si le valió para llevar la inercia del duelo. El protagonista del choque había cambiado. Giustozzi pudo verlo y solicitó tiempo muerto para volver a la situación anterior, esa en la que era el conjunto de la capital del Segura el dueño del peligro. No fue suficiente y, en un error en una jugada de estrategia, llegó el gol del Barça. Un saque de banda de Marc Tolrà lo interceptó la defensa local y el cuadro de Andreu Plaza montó una contra rapidísima que finalizó Adolfo poniendo el 1-0 en el marcador. Lo de ponerse por delante en un partido contra el Barcelona ya quedaría, si eso, para otro día.

Se había producido un apagón general en las filas murcianas. ElPozo, antes dominador del encuentro, se veía sometido ante su rival y, además, no daba muestras de reaccionar. Lo mejor que podía ocurrirle, en ese momento, era irse al vestuario tal y como estaban las cosas y tener la oportunidad, dentro del mismo, de cimentar nuevamente las bases para ser el de los minutos iniciales. Y así ocurrió pues el Barça no logró rematar al conjunto visitante y el reloj llegó a los veinte minutos de juego procediendo a dar un descanso antes del segundo y último acto.

El comienzo del tramo final comenzó con una ocasión muy peligrosa del equipo catalán a las que siguieron otras dos que certificaron que aquellos que portaban la elástica del jamón estaban perdidos. Sin embargo ElPozo respondió con una doble ocasión de Álex y Andresito que pudo llevar el empate al luminoso. Quedó en nada pero, al menos, el cuadro murciano daba muestras de estar presente en el Palau. Fue el turno entonces de los murcianistas, quienes tuvieron varias oportunidades que se toparon con un Juanjo inconmensurable hasta que el Barça, que estaba viviendo sus perores momentos, supo contestar a lo grande, con un gol de estrategia en el que Roger filtró un pase al segundo palo donde apareció Daniel para batir a Espíndola.

Reacción insuficiente

Debía ser el estacazo final para ElPozo pero, lejos de hundirse, la nave murciana resurgió y marcó con otro tanto de estrategia en el que Fernando puso el balón al cuerpo de Paradynski, quien se lo encontró y logró rematar de una forma extraña para reducir distancias. Estaban vivos.

«Están muertos», dijo Giustozzi. «Hay que ir a buscarlos», apostilló. Y sus soldados le hicieron caso y salieron a quedarse con su rival, con el partido e incluso con el Palau. Lo intentaron muchas veces pero ese empate, buscado con ansia, no llegaba. A menos de cuatro minutos para el final salió Andresito como portero jugador. Si no llegaba el gol, saldrían a su encuentro. Pero no lo encontrarían a pesar de tener dos claras ocasiones que no entraron y que todavía podríamos preguntarnos uno cómo fue posible. Y así acabó un nuevo duelo entre blaugranas y murcianos: Con otra derrota para ElPozo, con otro lamento por las ocasiones perdidas, con el saber que su rival no fue superior y, otra vez, con la sensación de que pudo aspirar a algo mejor.

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