10 de diciembre de 2019
10.12.2019
Fútbol. Segunda B

La derrota y la mala imagen en el derbi llevan al FC Cartagena al diván

La falta de intensidad y la ausencia de un 'Plan B' condenan al los de Munúa a su primer traspié lejos de su estadio

10.12.2019 | 04:00
La derrota y la mala imagen en el derbi llevan al FC Cartagena al diván

Muchos decían a lo largo de la última semana que el partido que se iba a disputar el domingo entre el Real Murcia y el Fútbol Club Cartagena era el más desigualado de los últimos tiempos. Y no deja de ser cierto que motivos no faltaban para pensarlo. Los de Gustavo Munúa llegaban como líderes destacados y doblando en puntos a los granas. Además, las plantillas de uno y otro equipo podían hacer pensar que la balanza se iba a inclinar hacia el lado visitante y que muy mal se le tenía que dar al conjunto de la ciudad trimilenaria para no sacar algo positivo del feudo murcianista.

Sin embargo, la realidad fue bien distinta. No solo por el resultado que al final de los noventa minutos reflejaba el marcador, sino también por lo visto sobre el terreno de juego y la forma en la que se cuajó la que fue la primera derrota de la temporada de los albinegros a domicilio.

Decía el técnico uruguayo en la rueda de prensa posterior al partido que él era "el único culpable de la derrota". Y sería fácil achacarlo únicamente a eso, pero la verdad es que fueron muchos los factores que se terminaron uniendo y que pueden explicar la derrota en el derbi en el que todas las miradas estaban puestas.

Sin intensidad ni 'Plan B'

El principal y más evidente fue la diferencia de intensidad con la que uno y otro equipo saltó al terreno de juego. Desde el minuto uno –en el que ya había visto la primera cartulina- el Real Murcia salió a morder a su rival. Tanto es así, que cuando solo habían trascurrido cuatro minutos de juego Edu Luna puso por delante a los de Adrián Hernández rematando un centro de Armando desde la esquina.

Los granas fueron un equipo de once jugadores que durante muchos tramos del mismo parecía estar formado por doce o trece futbolistas, algo que no supo compensar el Cartagena. Y no será porque no estaban advertidos los albinegros de esto. Tanto Munúa como el capitán del equipo, Miguel Ángel Cordero, reiteraban a lo largo de la semana que en el vestuario eran conscientes de cómo iba a salir el Murcia al partido y que no cabía otra opción que igualar esa intensidad. Incluso en los últimos minutos, cuando el cansancio de la final de la Copa Federación podría haber hecho mella, los granas estuvieron más metidos.

Lo que también quedó de manifiesto sobre el terreno de juego fue la falta de ideas en la que se vieron inmersos los de Munúa. Quizá condicionado todo por el tempranero gol murcianista, solo cuando en el tramo final de la primera parte consiguieron combinar en tres cuartos de cancha se sintieron cómodos e hicieron sufrir al rival. Espacialmente en una segunda parte en la que Adrián le ganó la batalla táctica a Munúa, se vio a un Cartagena indeciso con el balón, sin claridad para encontrar espacios y –sobre todo- con la sensación de no saber encontrar el camino hacia la portería contraria.

De hecho, las dos ocasiones más claras del segundo tiempo llegaron gracias a un fallo en el despeje de la zaga murcianista que propicia el dos contra uno que no logra resolver Santi Jara y a un error en la salida de balón que ofrece a Elady la posibilidad de disparo. El resto llegó a través de balones colgados al área que no encontraron rematador.

Y seguramente esta falta de claridad y de ideas viniera propiciada por la ausencia de un 'Plan B' que le permitiera darle la vuelta al partido después de ponerse por detrás en el marcador. El Cartagena es un equipo confeccionado para ponerse por delante y aguantar el resultado, y es a lo que se han acostumbrado a lo largo de esta temporada los hombres de Gustavo Munúa.

De hecho, el domingo fue el primer momento de toda la temporada en el que el equipo no fue por delante. Tras recibir el primer gol, los albinegros supieron reaccionar y empezar a encontrar las opciones para el empate. Sin embargo, en la segunda mitad, con un Murcia que no se encerró hasta los minutos finales, no supieron hacerle daño al rival.

La efectividad se quedó en casa

A pesar de esto, no fue un partido en el que al Cartagena le faltaron ocasiones para –al menos- haber conseguido el empate. Porque si analizamos el partido fijándonos en las aproximaciones a la portería contraria, no podemos decir que el Murcia fuera superior. Y esa fue precisamente otro de los grandes defectos de los albinegros.

La falta de efectividad condenó a los visitantes en un encuentro que podía haber sido muy diferente si hubieran estado más acertados, Quim Araujo, Santi Jara, Andújar, William o Elady gozaron de varias oportunidades que, bien por desacierto propio o por acierto del rival, no terminaron entrando. Todo lo contrario le sucedió al conjunto murcianista, que además de las dos jugadas del gol, apenas inquietó a Marc Martínez. 

Impulsado por una trayectoria en línea ascendente gracias a la consecución del título de la Copa Federación el pasado jueves, el Murcia supo aprovechar a la perfección su estado de ánimo. El polo opuesto, el de un Cartagena que quiere confirmar que la versión mostrada ante el Villarrobledo en el denominado por Munúa como «el peor partido del año en casa» y la vista en Murcia son solo un accidente.

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