09 de diciembre de 2019
09.12.2019
La Opinión de Murcia
Derbi
Real Murcia20FC Cartagena

El Real Murcia, el azote del líder

Un gol de Edu Luna en el minuto 5 impulsa a los granas a dar la sorpresa en un derbi en el que con trabajo y humildad los locales pasan por encima del FC Cartagena

08.12.2019 | 23:58
El Real Murcia, el azote del líder
El Real Murcia, el azote del líder
El Real Murcia, el azote del líder
El Real Murcia, el azote del líder

Decía Sun Tzu que «la rapidez es la esencia de la guerra». La Wehrmacht alemana supo interpretarlo a la perfección. Su Blitzkrieg, que no significa otra cosa que 'guerra relámpago', es su mejor ejemplo. A un bombardeo inicial se suma la entrada en el terreno de las fuerzas terrestres atacando con velocidad y sorpresa para impedir reaccionar al adversario. Ya les hablé de esta estrategia militar en abril de 2018. Curiosamente fue en una crónica de un derbi Real Murcia-FC Cartagena en Nueva Condomina. Los granas se llevaron los tres puntos gracias a dos goles en los 25 primeros minutos, dos tantos que desnudaron a un conjunto albinegro que, pese a acortar distancias, volvió a casa sin recompensa y con una racha de doce jornadas sin perder rota.

Un año y medio después la historia volvió a repetirse. Edu Luna se tomó tan en serio las recomendaciones de 'El Arte de la guerra' que a los cinco minutos ya había adelantado al Real Murcia en el marcador. No dio tiempo el central murcianista ni al intercambio de cánticos, ni a enseñar los tacos y los dientes, en el primer córner a favor de los granas, el murciano retrataba a la defensa menos goleada del Grupo IV. Mientras los jugadores cartageneristas se miraban recordándose lo buenos que son, el joven zaguero grana se elevó para rematar, no descarten que fuese con el alma, un balón que acabó sacando de la red Marc Martínez, el portero que hasta ese momento solo había encajado seis tantos en quince jornadas.

Mientras el de Puente Tocinos se abrazaba a la grada, la mayoría pensaba que el golpe de los granas tendría el mismo efecto que un pisotón de los liliputienses a Gulliver, sin embargo el 1-0 solo fue el principio de un baño de realidad para un FC Cartagena que llegaba a Nueva Condomina como líder sólido y presumiendo de puntos y se marchó con la cara pintada, los bolsillos llenos de dudas y unas voces que resuenan en su cabeza y que le recuerdan que no vale con ascender en enero, que cuando se ganan las medallas es en junio y que, después de tres temporadas gastando dinero por doquier, todavía siguen visitando cada temporada el campo de su eterno rival.

Con el marcador a su favor, posiblemente mucho antes de lo que cualquiera en el vestuario grana esperase, lo siguiente fue ejecutar la segunda parte del plan. Le salió a Adrián Hernández perfectamente la jugada. Se había adelantado el técnico grana. La defensa de cinco había permitido a los granas ganar seguridad. Sin embargo, la desnudez del centro del campo se hacía demasiado evidente cuando los rivales avanzaban con rapidez. Ayer todo eso quedó solucionado con el regreso de Armando al centro del campo. El capitán murciano, que sigue demostrando que este equipo no se puede concebir sin su presencia, lideró la seriedad y el trabajo de los murcianistas, secó a un Quim Araujo que en la primera parte amenazaba con destrozar a los locales y reforzó la actuación de Juanma y Meseguer.

Si el Real Murcia siempre da un paso atrás cuando se adelanta en el marcador, ayer no iba a ser diferente. Tener al líder enfrente daba un poco de miedo. Ver en los primeros minutos los detalles dejados por William, posiblemente el más desequilibrante; las subidas de Forniés y el 'tuya-mía' de Jara y Araujo asustaba demasiado, pero si algo daba miedo de verdad era ver a Lejárraga entrar en acción. Sigue el meta vasco como titular indiscutible en la portería grana, sin embargo, cada vez que tiene que salir por alto, Nueva Condomina se pregunta por qué esos sufrimientos innecesarios.

No aprovechó el FC Cartagena los regalos de Lejárraga. Primero se encontraron con el propio meta vasco, que supo reaccionar a uno de sus fallos, y luego Armando tuvo que sacar un balón bajo la línea. En una de las mejores jugadas de los albinegros, Jara cabeceó blando tras una gran jugada de William.

Fueron minutos en los que parecía que la bestia estaba despertando, que el líder había llegado tarde, pero estaba dispuesto a recuperar el tiempo perdido. Araujo encontraba espacios y repartía regalos como hacía tiempo no se veía en Nueva Condomina. Pero Armando no tardó en pillarle el truco a El Mago, y a partir de ahí ya no volvieron a aparecer conejos de una chistera.

El descanso no mejoró al FC Cartagena. La vuelta de vestuarios le empeoró. Gustavo Munúa no tuvo su día. Su decisión de quitar del terreno de juego a William hizo que desapareciera la poca chispa de los visitantes. No ayudó el cambio, pese a que al campo entraba Elady, pero tampoco benefició a los albinegros la gran presión de los granas. Se desfondaba Juanma impidiendo que los albinegros pudieran salir rápido; dio una lección de batalla Dorrio, que se llevó la medalla al superviviente cuando frenó una contra dirigida por Santi Jara y en la que Elady ya se relamía los bigotes como un gato cuando huele el pescado.

Estuvo sobresaliente Dorrio y de suspenso el exgrana, que decidió conducir demasiado en vez de abrir a las primeras de cambio a su compañero. Pero es que el FC Cartagena no supo en toda la segunda parte tomar buenas decisiones cuando se acercaban al área de Lejárraga. Pese a saber que el meta grana era un amigo y que Álvaro Rodríguez, con una amarilla en el minuto 2, e Iván Pérez no son especialmente solventes en defensa, no se recuerda ni un disparo de los de Munúa en casi todo el partido.

Lo fue viendo tan fácil el Real Murcia que llegó un momento que hasta se divirtió. No tenía posesión ni era capaz de dar dos o tres pases seguidos, pero con trabajo y garra hasta llegaron a acercarse a la meta de Marc Martínez, eso sí, a los jugadores de banda de los granas les hace falta una masterclass de cómo centrar bien y no morir en el intento, porque parece imposible que el porcentaje de acierto sea tan bajo.

El partido estaba en sus manos. Parecía manejar al FC Cartagena como quería. Estaban los albinegros liados en una tela de araña de la que eran incapaces de escapar. El desquicie era total. Los sacaban los granas del encuentro cada segundo. Cuando no era la entrada del médico, que hizo más kilómetros que algunos jugadores; era un saque de puerta de Lejárraga que parecía que no llegaba nunca; cuando no era una falta, era un cambio.

Leyó tan bien el Real Murcia el partido que ni en los instantes finales sufrió excesivamente. La tuvo Elady, pero se encontró a Lejárraga; y cuando todo el mundo ya celebraba el 1-0, Víctor Meseguer, que sigue creciendo a pasos acelerados, quiso sumarse a la fiesta completando un contragolpe de libro y en el que al centrocampista no le pasó factura el cansancio cuando tuvo que batir a Marc Martínez y darle al FC Cartagena una lección de humildad.

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