12 de octubre de 2019
12.10.2019
Ciclismo. Clásicas

Valverde, segundo en un Giro de Lombardía para Mollema

El holandés cruzó la meta en solitario con 16" de ventaja sobre el murciano, Bernal y Fuglsang

12.10.2019 | 17:30
Valverde, en el podio con Molema y Bernal.

El holandés Bauke Mollema (Trek Segafredo) se impuso este sábado por delante de Alejandro Valverde (Movistar) y del colombiano Egan Bernal (Ineos) en Il Lombardía, última clásica Monumento del año, con un recorrido de 243 kilómetros entre las norteñas Bérgamo y Como.

Mollema atacó en la subida al Civiglio, a 16 kilómetros de la línea de meta de Como, y triunfó en solitario tras una prueba intensa acabada en 5 horas, 52 minutos y 59 segundos, en la que el esloveno Primo Roglic (Jumbo Visma), a priori el máximo favorito, acabó séptimo.

Es el primer triunfo en Il Lombardía para Mollema, una prueba que este año fue dedicada al italiano Felice Gimondi, doble campeón de la clásica de las hojas muertas (1966 y 1976) fallecido el pasado 16 de agosto a los 76 años.

La carrera salió de Bérgamo a las 10.38 locales (8.38 GMT) y ocho corredores, Fausto Masnada (Androni), Davide Ballerini (Astana), Enrico Barbin (Bardiani-Csf), Cesare Benedetti (Bora-Hansgrohe), el francés Rémi Cavagna (Deceuninck Quick-Step), el ruso Petr Rikunov (Gazprom-Rusvelo), el letón Tom Skuijns (Trek-Segafredo) y Marco Marcato (UAE Emirates), atacaron para hacerse con una ventaja máxima de 5 minutos y 45 segundos sobre el pelotón.

De ellos, Masnada fue el que más aguantó al frente de la carrera y llegó primero al Santuario de la Madonna del Ghisallo, perseguido por Skujns y por un belga Bob Jungels que remontó con gran agresividad, con una ventaja de cerca de dos minutos al comienzo de la tremenda escalada a la Colma de Sormano.

Los corredores enfrentaron dos kilómetros al 15% de pendiente y llegaron al Muro de Sormano, donde les esperaban cumbres del 27% de pendiente. Una subida sobrehumana que puso fin a la fuga de Masnada, Skujns y Jungels y que dio comienzo a una nueva carrera, con todos los favoritos todavía en el grupo.

El colombiano Iván Ramiro Sosa (Ineos), el polaco Rafal Majka (Bora), el ecuatoriano Richard Carapaz (Movistar) o el francés Jakob Fuglsang (Astana) lideraron un pelotón en el que pocos metros atrás estaban Valverde, Roglic, Bernal o Nibali.

Superaron el gran obstáculo de la clásica de las hojas muertas, pero, con más de cuatro horas de carrera en las piernas, les quedaban otros 45 kilómetros y dos subidas intensas, al Civiglio (pendientes del 10 %) y al San Fermo della Battaglia (7 %).

Mientras, el colombiano Esteban Chaves (Mitchelton Scott), ganador de Il Lombardía en 2016, y el español Ion Izaguirre (Movistar) pagaban el desgaste de energías y se descolgaban definitivamente del grupo de los líderes.

En el Civiglio, el alemán Emanuel Buchamann (Bora) y el belga Tim Wellens (Lotto) dieron un primer ataque, seguido por un breve intento de Valverde y por el decisivo de Mollema (Trek Segafredo), que consiguió un margen que tocó los 50 segundos a 10 kilómetros del final.

El holandés aprovechó un momento en el que reinaba la táctica, con los "grandes" que estaban más pendientes de sí mismos que de él. Y su apuesta le premió.

El grupo infravaloró el ataque de Mollema y Roglic decidió aumentar el ritmo en solitario solo antes de la última subida al San Fermo della Battaglia. Valverde, Bernal o Fuglsang, sin embargo, consiguieron recuperar su rueda.

Roglic, que se perfilaba como máximo favorito, pagó el desgaste de energías y fue superado por Valverde y Bernal, quienes recortaron el margen de distancia de Mollema a unos 20 segundos, cuando ya era demasiado tarde para alcanzar al corredor holandés.

El corredor del equipo Trek Segafredo no bajó el ritmo, siguió empujando y llegó en solitario a Como, con el tiempo para levantar los brazos y disfrutar al máximo de una victoria que le lanza en la historia del ciclismo.

Al subir al primer escalón del podio, Mollema recibió una camiseta personalizada para la ocasión dedicada a Felice Gimondi, que ganó dos veces Il Lombardía, en 1966 y en 1976. En ese último año, la leyenda del ciclismo italiano se coronó también como campeón del mundo.

El "sabor agridulce" de Valverde


Tras la carrera, Valverde reconoció que se va con un "sabor agridulce" porque tenía "piernas para hacerlo un poco mejor".

"Estoy contento, por supuesto. Hay que darle la enhorabuena a Mollema porque ha sido el ganador. Yo estoy contento, pero con sabor agridulce, tenía piernas para hacerlo un poco mejor, que era ganar, pero no ha sido y esto es lo que hay", afirmó Valverde, en declaraciones facilitadas por el equipo Movistar.

"Mollema ha arrancado, ha arrancado bien y luego ha mantenido muy bien. Por detrás no había entendimiento, arrancaba uno, luego arrancaba otro y por eso ha sido imposible pillarle", dijo Valverde.

El líder del Movistar, campeón del mundo en 2018, acabó el tríptico de otoño italiano con dos podios. Además de este sábado, fue segundo el pasado miércoles en la Milán-Turín, detrás del canadiense Michael Woods (EF).

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