20 de septiembre de 2019
20.09.2019
La Opinión de Murcia
Atletismo

Al 'infierno' de Doha desde Lo Pagán

Miguel Ángel López y Álvaro Martín preparan en la costa murciana un Mundial que se disputará a más de 30 grados y con una humedad superior al 70%

19.09.2019 | 21:06
Miguel Ángel López y Álvaro Martín, con Carrillo en bicicleta detrás, entrenando ayer en Lo Pagán.

Asalto al Mundial el 4 de octubre. El murciano Miguel Ángel López y el extremeño Álvaro Martín ultiman la preparación en Lo Pagán, a nivel del mar, después de recorrer medio planeta durante el año para cuidar hasta el más mínimo detalle.

El Campeonato del Mundo de Doha está a la vuelta a la esquina. Menos de dos semanas faltan para que el equipo nacional de 20 kilómetros marcha, con el murciano Miguel Ángel López Nicolás, campeón del mundo en 2015, el extremeño Álvaro Martín, oro en el Europeo de 2018, y el madrileño Diego García busquen mantener a España en la élite.

Los dos primeros, que están entrenados por el ciezano José Antonio Carrillo, están desarrollando estos días en la costa murciana la última concentración de una temporada maratoniana, más larga de lo habitual porque es la primera vez que el Mundial se disputa tan tarde, en el mes de octubre. Atrás quedan infinidad de stages, con solo dos meses, enero y febrero, en casa. Estados Unidos, Tokio, Sierra Nevada, Torrejón, Font Romeu y, ahora, Lo Pagán.

De la altitud de la sierra francesa, los atletas y su preparador han bajado a nivel de mar para desarrollar entrenamientos como el que celebraron el miércoles, que comenzó a las once y media de la noche –«los policías nos miraban con extrañeza», dice el técnico–, el mismo horario en el que se disputará el próximo 4 de octubre la prueba en Catar, una ciudad que también ha logrado atraer en los últimos años, gracias a fuertes inversiones económicas, los mundiales de ciclismo y gimnasia artística. «No va a ser un Mundial normal», vaticina Carrillo, acostumbrado a innovar, como hizo en Atenas 2004, cuando diseñó una gorra con hielo con la que Juanma Molina fue quinto en los Juegos Olímpicos.

Desde entonces, todos los equipos nacionales han diseñado la suya, pero el ciezano pasará a la historia por ser su inventor. En Doha, bajo su chistera, hay otro «par de truquillos, algo que tengo previsto poner en práctica el día de la prueba y que también está pensado de cara a los Juegos de Tokio, pero no te lo voy a contar. Lo daré a conocer en su día y si funciona?», comenta.

Durante esta semana, en Lo Pagán, junto al Mar Menor, devastado aún más por culpa de las riadas, los atletas y su técnico han buscado «entrenar a nivel del mar y probar la temperatura y la humedad. El problema es que con la DANA la climatología no es la misma que otros años, donde era bastante más alta la temperatura por estas fechas. Pero, por ejemplo, la noche que salimos a entrenar a las once y media, la humedad era del 90%», explica el ciezano, quien también ha llevado a sus pupilos durante el año en un par de ocasiones a Torrejón de Ardoz, a la cámara climática Thermotron, un habitáculo ubicado en el Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial donde se recrean las condiciones de temperatura a 40 grados y un 50% de humedad, casi idénticas a las que se encontrarán en Catar. Con estas condiciones, cuidar bien la hidratación es fundamental.

«El riesgo de deshidratación es alto. En todos los entrenamientos importantes estamos midiendo lo que pesan antes y después del mismo los atletas, como también la bebida que toman. En uno de esos ensayos Miguel Ángel perdió casi tres kilos, que es mucho. Tenemos que reajustar para que pierda algo menos porque corremos el riesgo de llegar al final deshidratados», explica el entrenador, quien añade que «habrá que marchar con inteligencia. Si alguien quiere irse al principio, que se vaya, porque si normalmente una prueba de 20 kilómetros se decide en los últimos cinco, en este caso van a ser aún más decisivos. El año pasado estuvimos en Doha en las mismas fechas del campeonato. A las 23.30 horas no bajaba la temperatura de 32 grados y había un 72% de humedad. Hay que contar con todo ello y espero que sean mis atletas los que den la talla en esos kilómetros finales».

Carrillo está esperanzado. Cree firmemente en las posibilidades de sus dos atletas. «Ojalá fuera el Mundial la semana que viene porque los veo muy bien», dice. Recuerda el último Campeonato de España en La Nucía, donde Martín fue primero y López segundo, ambos con excelentes registros. La noche anterior a esa prueba, que se celebró a finales de agosto en Alicante, Carrillo les envió un wasap: «Vosotros guardar, ser comedidos».

Venían de Font Romeu y se encontraron un calor sofocante. Pero ni el murciano ni el extremeño leyeron el mensaje. «Hicieron los dos un marcón. Álvaro (39 minutos y 33 segundos) ganó, pero en los últimos metros iba mirando para atrás porque Miguel Ángel (39:35) venía fuerte. Se quedaron los dos solos pese a que solo salieron a probarse», comenta.

Los experimentos durante todo el año han sido múltiples y no solo se han limitado solo a la cámara climática Thermotron. También tuvieron que realizar un 'descanso' en mayo, tras la Copa de Europa, por ser extrensa la temporada.

Después, en Font Romeu, «entrenábamos por la mañana a 4 grados y por la tarde nos metíamos en la cámara a 40. Hemos ido experimentando para lo que nos vamos a encontrar, no hemos dejado ningún detalle al azar», explica Carrillo, quien incluso tiene previsto que en Doha, cuando los atletas entren en el hotel de concentración, lo hagan con una bufanda para respirar su propio aire porque «en la calle tendremos 40 grados y dentro, donde estará a tope el aire acondicionado, solo 22.

Este es un deporte individual, no de equipo como el fútbol, donde aunque no juegues la final te dan la medalla, por eso tenemos que cuidar hasta el más mínimo detalle», termina diciendo.

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