09 de septiembre de 2019
09.09.2019
Pasando la cadena

Los dirigentes, como los políticos

08.09.2019 | 22:21
Los dirigentes, como los políticos

En el fútbol y en la sociedad, cuanto menos intervengan unos y otros, mejor. Igual que los edificios tienden a no caerse, que dicen los expertos, porque si fuera al revés habría más disgustos, el fútbol tiende a equilibrarse de la mano de los profesionales, y la sociedad sobrevive mejor con libertad de elección de su propia vida por los ciudadanos. La historia lo avala. Ningún régimen intervencionista –normalmente dictaduras–, ni los antiguos ni los que lamentablemente aún perviven, han solucionado nunca nada y solo consiguen lutos y ruinas morales y económicas. Solo en momentos extremos es necesaria la intervención inmediata y tajante de quienes dirigen hasta enderezar la situación. Pero eso ocurre rara vez en el fútbol y en el mundo desarrollado.

La selección española es un claro ejemplo reciente. Si no hubiese ocurrido el desastre Lopetegui, España hubiera optado sin ninguna duda a ser nuevamente campeón del mundo. Sin volver a polemizar sobre aquellos aciagos días por ser ya historia, de la que siempre es bueno aprender, es evidente que Rubiales erró, aunque fuese natural que intentase salvar la dignidad federativa por la intromisión de Florentino Pérez. Metieron la pata con la connivencia del propio técnico, al que hubiese bastado dar la palabra para negociar su fichaje por el Madrid tras el campeonato. Así de sencillo. Y también, por mucho que el mandamás blanco estuviera agobiado y no reparase en nada, Rubiales pudo hacerlo mejor.

Sin embargo, sí ha escogido con acierto a Robert Moreno como seleccionador, aunque solo fuera por dar continuidad al esperanzador proyecto de Luis Enrique. El presidente ha intervenido en otro de esos momentos extremos y lo ha hecho bien. A partir de ahí, que los profesionales manejen.

En Rumanía vimos a un equipo mandón y sobrado ante una selección animosa que con parecidos argumentos siempre pudo con nosotros en su terreno. Es cierto que ahora carecen de jugadores mundialmente reconocidos, pero un Hagi o un Popescu no hubiesen cambiado nada. Fue tal la superioridad exhibida por los de Moreno que lo extraño y difícilmente repetible fue que la primera parte no acabara con tres o cuatro goles de ventaja para España. María, la madre de Cristo venerada por los cristianos ortodoxos rumanos sin el apelativo de Virgen, se le apareció al portero rumano de todas las formas posibles. De cerca, de lejos, por arriba, con el pie y hasta de perfil. A Alcácer, por ejemplo, le sacó varios goles cantados antes de que empujara el que hizo.

Y llegamos a Ceballos. El sevillano jugó un partido para enmarcar, excelsamente acompañado por Fabián. Un futbolista que los grandes de España han dejado salir a Nápoles por desidia o incompetencia; elijan ustedes. ¿ Kroos o Pogba son mejores que ellos? Hoy por hoy no lo parece, señor Zidane. El exitoso técnico francés es la excepción a la regla que decíamos: los profesionales también se equivocan, sobre todo cuando pueden más las filias y fobias que la realidad. La diferencia es que a él le costará el puesto más pronto que tarde, y los dirigentes futboleros, como los políticos, tienen más vidas que un gato.

Volviendo al teutón, campeón del mundo hace demasiados años, el viernes con su selección frente a Holanda dio idéntica medida que con el Madrid: lento, previsible y blando, arrastrando con su incapacidad a los de Löw en su calamitoso partido. Los de Koeman, comandados por De Jong, les dieron un repaso monumental. Rápidos, jugando al espacio y al toque con parecida verticalidad, anticipándose, presionado arriba, metiendo pierna de verdad y buscando continuamente la puerta de un Neuer que salvó a su equipo de una goleada escandalosa. Por momentos recordaron al mejor Ajax de la pasada Champions. Eso es fútbol y todo lo demás furufalla y glea.

Respecto a Pogba, el Manchester United es tan irrelevante con él que sin él. Con eso ya decimos bastante. ¿Qué puede ser el tuerto en el país de los ciegos? Quizás, pero un futbolista así, que no es capaz de darle a su equipo la ventaja competitiva suficiente para hacerlo mejor con su presencia, ni vale la locura de millones que pidieron por él ni justifica el desenfrenado interés de Zidane para el Real Madrid.

Y por Barcelona, Messi ya es dueño contractualmente de su destino. Cualquiera le dice que no a partir de enero a lo que pida para el próximo año. Haría bien Bartomeu en preparar pasta. A por Neymar, sí o también.

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