02 de septiembre de 2019
02.09.2019
La Opinión de Murcia
Pasando la cadena

¡Torpedorrr...! Zidane

02.09.2019 | 00:18
¡Torpedorrr...! Zidane

Eso le hubiera dicho el genial Chiquito al técnico del Madrid tras sus «una o dos bombas», en la que supongo irónica última rueda de prensa. Y es que, el carrusel de despropósitos del galo desde que volvió al Real anunciando cambios relevantes tuvo como colofón el inesperado anuncio de la marcha de Keylor Navas, cuando hace pocos días también sentenciaba que el tricampeón de Europa continuaría de blanco. Y lo más sorprendente en esa última cita con los informadores fueron 'los adornos en la cara' a la concurrencia, como también le hubiera dicho Juncal, en forma de divertidas sonrisas con lo que está cayendo.

Más allá de la comedida elegancia de Zidane, ese buen humor encierra una despedida casi subliminar para quienes no están en el ajo de su situación real. Sin embargo, para quienes sí lo saben, es un modo de adornarse en plan taurino. Anuncia que más allá del puesto poco más pueden quitarle. Ahora entenderán lo que dijimos hace poco sobre el sobrevuelo del fantasma de Mourinho.

En enero de 2018, enterado de las conversaciones del club con Löw para relevarle por su calamitosa marcha en la Liga y la inquietud generalizada en la planta noble con su gestión, tomó la decisión de marcharse a final de temporada, pasase lo que pasase, y se refugió en una piña con los jugadores veteranos de la plantilla. Aquello concluyó con las agónicas eliminatorias superadas, hasta ganar la última Champion League merengue en Kiev, y el desfonde general subrayado con la marcha del despechado Cristiano y la declaración huidiza de Bale queriendo presionar a su valedor. Unos y otros habían entendido que la luenga mano del presidente era quien en realidad hacía y deshacía en el club.

Y ahora estamos casi en las mismas. La anunciada revolución de Zidane se ha ido quedando en nada porque Florentino Pérez va por un lado y él por otro. Pidió a Paul Pogba sobre todas las cosas y su jefe esperaba que entendiera el nuevo rumbo que deseaba imprimir al club. Juventud, divino tesoro, anhelaba Pérez. Por eso no le perdona el ninguneo a Vinicius, a Rodrygo e incluso a Kubo. Y ya vemos cómo ha ido discurriendo todo. Son demasiados agravios. Zidane deshizo el fichaje de Kepa, no le ha dado bola al acuerdo con Eriksen, despreció a Marcos Llorente y Reguilón y no quiere oír hablar de Van de Beek ni de Fernandes sin Pogba en la plantilla. Así que ya tenemos de nuevo a Zidane envuelto en la bandera de los Kroos, Modric y compañía, y sonriente ante lo que sabe inevitable. Con esos mimbres se va al hoyo, pero esta vez será la guadaña presidencial quien ponga las cosas en su sitio.

En el Madrid manda don Florentino y todo lo demás son ochos y nueves y cartas que no ligan. 'El Moro' olvidó que Pérez gusta emular al patriarca de los Ford „ decía que sus clientes tendrían el color de coche que quisieran siempre que fuera el negro„ al aceptar volver para salvarle la cara tras el fracaso con Lopetegui, el tiro fallido de Solari y la ristra de intentos vanos con hasta seis técnicos en la primavera tardía anterior.

Y por Can Barça no andan mejor las cosas. Ernesto Valverde ha encontrado en el imberbe Ansu Fati su talismán „¡menudo jugadorazo tenían en la Masía!„ a falta de poder hacer otra cosa que seguirle el aire a un Napoleoncito Bartomeu deseoso de retirarse a lo grande. Cogido entre dos fuegos, el presidencial y el de sus veteranos con Messi al frente, tiene que tragar con Rakitic en la grada porque en el club se lo han tachado y no por cosas del fútbol, como arguye, y barajar el desmorone anímico de jugadores que se han sabido moneda de cambio en el vodevil Neymar.

Si el desbocado presidente no pensaba ir de verdad a por el carioca, habiendo apostado por Griezmann a despecho de Messi, lo increíble es que haya gestionado tan mal el asunto parisino. Ha hecho el ridículo mundialmente y ha quemado de paso las expectativas de unos jugadores que mal que bien deben sacarle las castañas del fuego. Messi desairado, Dembélé acongojado, Arthur y Umtiti desvalorizados, Rakitic en el limbo, Rafinha descolocado por su futuro y hasta Semedo sin saber por dónde vienen los tiros.

Se puede acertar o no, que es humano, pero tener al Madrid y Barcelona como casa de meretrices sin gobierno es de lesa ineptitud. Así están nuestros grandes.

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