13 de agosto de 2019
13.08.2019
Fútbol. Real Murcia

"Hacía autostop para ir a entrenar"

En en una entrevista publicada por La Opinión en 1988, el campeón del mundo se definía como una persona "sencilla que no tiene problemas con nadie"

13.08.2019 | 12:25
"Hacía autostop para ir a entrenar"

José Luis 'Tata' Brown estuvo dos temporadas en Primera División en el Real Murcia. En la 87-88, unos años después de ser campeón del mundo con Argentina, disputó 21 encuentros con los granas en un equipo que empezó entrenando Benítez y que logró salvar del descenso Antal Dunai. Entre los futbolistas que coincidieron con Brown se encontraban Amador, Pérez García, Ibeas, Manu Núñez, Parra, Tente Sánchez, Miguel Sánchez, Manolo, quien a final de ese curso se fue traspasado, Salvi Mejías, el pachequero Eugenio, Iñaki Vergara, Pedro Cordero, Juanjo, Manolo Herrero, Bogdan Korac y Pepe Vidaña, entre otros.

Después, en el verano de 1988, se llegó a plantear el club su traspaso, pero finalmente se quedó para jugar solo 7 partidos en una campaña donde el equipo tuvo hasta tres entrenadores, Antal Dunai, Maguregui y José Ramón Fuertes. El equipo acabó descendiendo y Brown haciendo las maletas.

En junio de 1988, La Opinión publicó una entrevista al argentino, donde desvelaba diferentes detalles, como que iba a entrenar haciendo auto stop y que tenía un hermano mellizo. La entrevista completa es la siguiente:

Tiene ascendencia irlandesa por parte de bisabuelos, nació en Argentina y por su profesión ya ha vivido en seis ciudades, cuatro países y dos continentes.
-Nací en Ranchos, un pueblo pequeño, de unos cuatro mil habitantes, del interior de la provincia de Buenos Aires. Un pueblo de campo, de gente campesina. Mi padre se ha dedicado a toda clase de trabajos porque es muy hábil muy mañoso, y mi madre también es de familia campesina que vivía de la caza y de la pesca. Mis padres son muy jóvenes, 58 años él y 57 ella, tienen muy buena salud y ahora están conmigo en Murcia, de vacaciones. Tengo un hermano mayor, Hugo, y otro mellizo, Miguel Ángel, que nació primero, unos minutos, por lo que yo soy algo mayor al haber sido gestado antes.

-¿Se os confunde?
-En nada. Somos iguales en el carácter, en la forma de pensar, pero de cuerpo y facialmente no nos parecemos en nada. Miguel Ángel es más grande, siempre ha sido más corpulento que yo, desde niños. Mi hermano mayor, Hugo, trabaja en la Cámara de los Diputados de Buenos Aires y Miguel Ángel tiene un pequeño super. mercado en Ranchos. A los tres nos van bien las cosas y nos satisface tanto o más por los padres; procedemos de familia humilde y tuvieron que esforzarse.

-¿Qué recuerdo priva de tu infancia?
-Yo la defino como linda. Mis padres trabajaban y Miguel Ángel y y nos criamos en una escuéla-hogar, a la que íbamos a las seis y media de la mañana y salíamos a las siete de la tarde. Sólo cursé estudios primarios porque tuve que dejarlos para trabajar; a los catorce años "se me prendió la lamparita", como decimos nosotros, y me sometí a prueba en el Estudiante de La Plata. Tuve suerte, me quedé y a los diecisiete años debuté en Primera División. Y estoy radicado allí porque mi esposa es de La Plata, nuestros hijos han nacido allí...

-¿De qué trabajaste?
-Casi fue simultáneo... Por las mañanas iba a La Plata haciendo auto-stop, para los entrenamientos, por las tardes hacía jornada intensiva, de dos a diez, para recuperar las horas en un periódico de Ranchos, en artes gráficas, lo que me gustaba mucho. Tuve que dejarlo porque las exigencias del fútbol eran cada vez más fuertes. Veía que tenía posibilidades de ir progresando y lo dejé todo por el balón. Fue una decisión personal, quizá arriesgada, pero de "la que me siento satisfecho, sin olvidar que hubo personas que me supieron guiar y les profeso reconocimiento.

-Y te convertiste en un trotamundos...
-He vivido en Ranchos, La Plata, fui a Colombia -al Nacional de Medellín-, a Buenos Aires en Boca Juniors y Deportivo Español, al Brest francés y ahora en Murcia. El mayor problema es para los hijos. Juan Ignacio, que va a cumplir once años, empezó el preescolar en Argentina, lo siguió en Colombia, volvió a Argentina, continuó en Francia y allí se unió la niña, María Florencia, que cumplirá ocho, que sabía hablar, leer y escribir francés, pero nada de español, claro. Mi señora, Silvia Edith, siempre les ha dedicado mucho tiempo y les ha enseñado lo básico, por lo que al poco tiempo de estar aquí se adaptaron perfectamente. Pero los niños sufren y sienten los cambios. No creo en la teoría de que se adaptan antes que los mayores, porque tienen sentimientos y extrañan a los abuelos, a los amigos, las costumbres. Cada vez que hemos cambiado nos han repetido "¿y los amiguitos?", "¿y la escuela?"...

-Si el niño tiene once años, ¿a qué edad te casaste?
-A los diecinueve. Aquí quizá sorprenda, pero en el fútbol argentino hay un alto porcentaje de matrimonios muy jóvenes. Nos conocimos en el club Estudiantes de La Plata, donde ella estudiaba y yo residía. Nos enamoramos, y en cuanto las cosas me empezaron a salir bien y tenía más confianza en mi futuro, nos casamos.

-¿Dónde está tu futuro?
-En La Plata, donde mantengo, la residencia. No sé qué haré porque aún me quedan varias temporadas de fútbol, pero creo que de una forma u otra siempre estaré vinculado al mundo del balón; siempre nos abren muchas puertas y más en un país que ha logrado dos títulos mundiales. Yo participé en el segundo triunfo, en México. Fue algo impactante.

Es muy difícil autodefinirse, pero quizá la sencillez. No tengo problemas con nadie e intento hacer una vida sencilla, dedicada a mi familia y al fútbol. No creo ser una persona difícil,.. Me gusta mucho hablar de la familia, de los hijos y su educación y estar en casa.

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