11 de agosto de 2019
11.08.2019
Natación

El primero de la clase

El nadador cartagenero Alberto Martínez, con solo 21 años, se asegura su presencia en los Juegos de Tokio 2020 en la prueba de 10 kilómetros en aguas abiertas gracias a un octavo puesto en el Mundial

10.08.2019 | 21:07
Alberto Martínez, en el puerto de Cartagena, donde estos días pasa sus cortas vacaciones.

Cuando hace dos años Alberto Martínez Murcia (Cartagena, 27 de junio de 1998) recibió la llamada de la Federación Española de Natación para entrar en el selecto grupo de deportistas becados en el CAR de Barcelona, no lo dudó: hizo la maleta y dejó atrás, con todos los riesgos que conllevaba esa decisión, una vida confortable en el domicilio familiar, con el cariño diario de los suyos. Había sido subcampeón de España júnior y absoluto y llegaba el momento de aspirar a más, de soñar despierto con retos mayores.

Tuvo que cambiar radicalmente de vida, dejar a su entrenadora, Margarita Cabezas, y a sus amigos, con los que se divertía en el agua y con los que compartía muchas horas de entrenamientos y diversión. Pero todo en esta vida tiene un precio, aunque no todos alcanzan sus sueños. Además, tuvo que replantearse su vida académica. No es la natación un deporte que dé réditos económicos suficientes como para vivir toda la vida, por lo que formarse para el futuro, como sigue haciendo, es una obligación. Pero sabía que tenía que arriesgar y lo hizo.

Hace un año, después de ser décimo en el Campeonato de Europa, se 'ganó' la Beca Podium y dejó de depender de la economía familiar. Son poco más de mil euros los que recibe mensualmente, pero suficientes para que un joven de 21 años tenga la estabilidad necesaria para centrarse exclusivamente en su reto: clasificarse para los Juegos Olímpicos de Tokio. Además, cuenta con el apoyo de Arena, que le proporciona todo el material necesario.

Y hace menos de quince días, en los Campeonatos del Mundo de Corea, todo el trabajo acumulado a las órdenes de Fred Vergnoux, el creador de Mireia Belmonte, uno de los mejores técnicos del planeta, quedó reflejado en Gwangju. Su octavo puesto –el mejor joven del mundo en el 'top 10'– le dio el pasaporte para sus primeros Juegos, algo que no había hecho un nadador de la Región desde Richi Hernando en Seúl 88.

«No sé explicar con palabras qué sentí en ese momento. Era mi sueño y lo había conseguido, pero si te soy sincero, aún no me lo creo, sigo sin asimilarlo. No le he dado muchas más vueltas porque ahora estoy en unas semanas de desconexión», afirma Alberto Martínez, quien disfruta estos días en Cartagena de sus únicas vacaciones del año, menos de tres semanas en las que no puede descuidar la forma física «porque no es cuestión de volver y tirarme dos meses sin poder rendir al máximo», dice.

Mantiene vivas en su mente las sensaciones que experimentó en ese Mundial de 10 kilómetros en aguas abiertas, al que llegó después de ser tercero en la Copa de Europa y de conquistar dos oros en los Campeonatos de España: «Me sentía muy cómodo en el agua. Agarraba, tenía fuerza y mi peso era el idóneo, no se me iba de las manos. Estaba en plena forma y me sentía rápido, nadaba rápido, con buenas sensaciones. Sabía que iba a salir, solo tenía que creer que iba a pasar, porque si soy el primero que tiene dudas, al final no sale», recuerda.

El intenso trabajo realizado durante los dos últimos años en Barcelona, con jornadas maratonianas de ocho horas de entrenamientos donde se cuida hasta el más mínimo detalle, dio sus frutos. Pero también fue fundamental en la consecución de su logro la madurez adquirida: «Ahora confío mucho más en mí. Psicológicamente he dado otro paso, me siento más maduro, confío en mí», afirma.

A finales de este mes comenzará otra temporada llena de retos para Alberto Martínez. La clasificación para Tokio 2020 solo ha sido el primer paso. «Tengo mucho margen de mejora. Toda la gente de mi nivel es más rápida que yo en la piscina, por eso es ahí donde tengo mucho que avanzar», admite el cartagenero, que vivirá a lo largo del año previo a los Juegos Olímpicos varias concentraciones en altura. «Haremos cuatro. Iremos a Sierra Nevada y también a algún otro sitio diferente para cambiar un poco. Y antes de Tokio iremos a Yamaguchi, donde ya hemos estado antes del Campeonato del Mundo, para aclimatarnos a lo que nos vamos a encontrar», relata.

Pero antes de los Juegos tendrá los Europeos, aunque todas los esfuerzos estarán centrados en esa cita que se celebrará dentro de un año en Japón: «Solo pienso en los Juegos. El Europeo, cuando se acerque la fecha, lo prepararé, pero todos los entrenamientos estarán enfocados a Tokio, aunque si gano en los Europeos una medalla tampoco estaría mal, aunque si no subo al podio también puedo jugar con el factor sorpresa en la prueba olímpica», dice un deportista que se ha acostumbrado a tener todo medido en su vida, a seguir un guión al límite, pero con la confianza que le ha aportado una exitosa temporada, donde ha alcanzado todos los retos que se ha marcado.

Por ello, este 'top 10' mundial de las aguas abiertas no renuncia a nada en sus primeros Juegos pese a que solo tendrá en ese momento 22 años y será el competidor más joven de una disciplina donde la madurez se adquiere a la vez que se suman años: «El principal objetivo es un diploma olímpico, pero tengo que aspirar a lo más alto, ir al por el oro», termina diciendo un ambicioso nadador que se ha ganado a pulso ser el primer deportista de la Región con plaza asegurada en Tokio 2020.

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