15 de julio de 2019
15.07.2019
Baloncesto

Una MVP en las aulas

La júnior del UCAM Emma Rognoni logra una puntuación de 13,605 en la EBAU pese a entrenar cinco días y jugar dos partidos cada semana

14.07.2019 | 21:45
Emma Rognoni, en la pista principal del Palacio de los Deportes.

Baloncesto. Emma Rognoni Martínez es una MVP en las aulas. Ha logrado una puntuación de 13,605 sobre 14 en la EBAU pese a entrenar cinco días a la semana y jugar dos partidos entre los conjuntos júnior y sénior del UCAM Murcia. Esta brillante estudiante del IES Infante Juan Manuel cursará el próximo curso Medicina, pero seguirá jugando al baloncesto y demostrando que estudios y deporte son compatibles.

Emma Rognoni Martínez ha derribado todas esas leyes que pergeñan algunos padres para alejar del deporte a sus hijos cuando el rendimiento académico no cumple sus expectativas. Esta joven murciana de padre italiano y madre aguileña, no solo ha jugado esta última temporada en los equipos júnior y sénior del UCAM Murcia CB, sino que también se ha permitido el lujo de sacar un 13,605 –la máxima puntuación es 14– en la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), antes conocida como Selectividad.

Rognoni, de 17 años –nació el 15 de octubre de 2001–, estudiará el próximo año Medicina. Así lo ha decidido porque su nota le da para elegir la carrera que más le gusta. Y lo ha conseguido después de convivir con un ritmo frenético. De clase al pabellón y de allí a casa a estudiar. Y así los siete días de la semana, porque esta pívot de 1,88 metros de estatura, no solo jugaba en el equipo que le correspondía por su edad, la júnior, también lo hacía en el sénior de categoría nacional.

Dos en uno para una chica que empezó a jugar con nueve años de edad, alentada por su hermano y la entrenadora de éste, Carmen Puigcever: «Me vio que era alta y me dijo de probar en el equipo de chicas que ella dirigía. Y ahí es donde empezó todo», recuerda esta murciana de sangre italiana y aguileña, que antes de llegar al baloncesto probó con natación, tenis, pádel y gimnasia rítmica, «pero me tiraba mucho más el baloncesto. Veía a mi hermano en los entrenamientos y en los partidos y por eso, cuando me dijeron de probar, no me lo pensé dos veces. Estaba predispuesta a jugar a este deporte», dice.

El primer equipo de Emma Rognoni fue el alevín de segundo año del UCAM. En la cantera del club universitario se quedó hasta completar la categoría infantil, marchándose entonces al Myrtia –ahora Real Murcia–, para después de dos años emprender de nuevo el camino inverso. En su segundo año cadete estuvo en la selección murciana que disputó los Campeonatos de España, toda una experiencia que nunca olvidará.

Y mientras tanto, nunca ha descuidado los estudios, sino todo lo contrario. Ha estudiado en el IES Infante Don Juan Manuel, un centro público, donde ha sobresalido por su expediente académico y deportivo. Un 10 en Lengua, un 9,8 en Historia y un 9,5 en Biología y Química son las notas que le han llevado a obtener un 13,605 en la prueba de acceso a la Universidad. «Voy a estudiar Medicina», dice sin dudarlo una chica de padre comercial y madre psicóloga, sin antecedentes familiares en la carrera que cursará, pero a la que siempre le «ha atraído la Medicina», dice.

«No es que no me cueste trabajo estudiar, es que trabajo muy duro. Esa es la clave», aclara Rognoni, quien no se considera una privilegiada, sino una 'jornalera' de los libros y el deporte, una pasión a la que no piensa renunciar pese a que el próximo curso dará un salto adelante: «Durante todo este tiempo, básicamente me he organizado el tiempo al máximo, aprovechando todos los minutos. Entrenaba cinco días a la semana y jugaba dos partidos.

Por supuesto que tenía menos tiempo que otra gente para estudiar, pero el que tenía lo empleaba al máximo, sin el móvil a mi lado, por ejemplo, estudiando y ya está. Si tienes menos tiempo, la clave es utilizarlo mejor», explica una chica que no entiende a esos padres que privan a sus hijos de hacer deporte, una actividad que es vital para el desarrollo personal de los jóvenes, cuando los resultados académicos no son los deseados.

«Suele pasar que te encuentres a unos padres diciéndole a sus hijos que no pueden hacer deporte por los estudios. Yo siempre he tenido claro que hay que saber compaginar, que hacer deporte y estudiar es posible. He tenido que sacrificar otras cosas, pero no me ha costado ningún esfuerzo porque siempre he tenido claro mi objetivo», termina diciendo.

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