30 de junio de 2019
30.06.2019
Ciclismo

Una medalla grabada en la piel

La pachequera Irene Méndez, tatuadora de profesión y que comenzó a practicar el ciclismo hace solo seis años, logra el subcampeonato de España en Lorca

29.06.2019 | 23:10
Una medalla grabada en la piel
Una medalla grabada en la piel

Lourdes Oyarbide, en Élite femenina, y Carmelo Urbano, en Sub-23, ganan los títulos en una jornada abrasadora.

Hace solo seis años, Irene Méndez Melgarejo (Torre Pacheco, 14 de mayo de 1992) era una mujer sedentaria. El deporte no entraba en su estilo de vida. Jugar al ordenador y dibujar –es Licenciada en Bellas Artes– eran sus ocupaciones. Sin embargo, un día pasó por su estudio de tatuajes un joven ciclista que le invitó a acompañarle en una ruta. 'Tatuajes Acho', como es conocida, no tenía ni bicicleta. Se la tuvieron que prestar, pero el flechazo fue fulminante. Un mes después estaba todos los días saliendo a rodar unos kilómetros. Aquello fue a más y se adentró en los duatlones para en 2015 estrenarse en una prueba de la Copa de España que se celebró en Roldán. «Me engañaron ese día», recuerda Méndez, quien ayer, en Lorca, logró una gran gesta, ser subcampeona de España de ciclismo en ruta entre un gran elenco de rivales que son profesionales. Ella, sin embargo, se gana la vida grabando en la piel de sus clientes mensajes o dibujos. Y cuando encuentra un hueco entre sesión y sesión, sale a rodar, casi siempre al lado de Gloria Rodríguez, la pachequera que ayer, precisamente, defendía la medalla de plata que obtuvo hace un año en Castellón, que partía como una de las favoritas al título junto al gran Movistar después de obtener el bronce en contrarreloj un día antes en Yecla.

La alavesa Lourdes Oyarbide, Ingeniera de Diseño Industrial, fue quien se llevó el oro, pero Méndez, sin duda, fue la gran protagonista para el ciclismo murciano, que ya ha sumado tres medallas en estos campeonatos –Eloy Teruel y Gloria Rodríguez– y que hoy puede engordar más su palmáres.

Irene Méndez, que es vegana y solo se alimenta legumbres y cereales, estuvo durante toda la jornada, que arrancó en Archena, muy atenta a los movimientos en cabeza. En una carrera loca, desbocada, fue valiente cuando un grupo se fue por delante y ella, junto a Oyarbide, dando relevos eficaces, logró enlazar con la cabeza en el kilómetro 60, formándose entonces un grupo de siete corredoras. Después de adquirir una renta de cinco minutos sobre el pelotón, la alavesa se la jugó en solitario en La Santa de Totana. La pachequera, que este año pertenece al equipo Río Miera Cantabria Deporte, se quedó con la tarraconense Mireia Benito, a quien logró después dejar de rueda en el Castillo de Lorca para realizar los últimos cuatro kilómetros en solitario y presentarse en línea de meta, donde entró llorando, rota por la emoción, a 26 segundos de la nueva campeona nacional después de una jornada marcada por las altas temperaturas –40 grados en algunos tramos–.

Antes, por la mañana, el malagueño Carmelo Urbano se proclamó campeón de España Sub-23 tras una prueba que también tuvo un recorrido entre Archena y Lorca, con el ascenso al Alto de la Perdiz, La Santa de Totana y el Castillo de Lorca. El riojano Arturo Grávalos obtuvo la plata, y el vasco Oier Ibarguren, el bronce. El mejor murciano fue el lorquino Mario Carrasco, del Valverde Team-Terra Fecundis, que entró en la décima posición.

En la primera fuga de la jornada, que apenas duró cinco kilómetros, se metió el murciano José María García, para poco después generarse otro ataque que llevó a un grupo de nueve corredores, entre ellos el alcantarillero David Espejo, a comandar la carrera hasta las primeras rampas del alto de la Perdiz. Viniendo desde atrás, Grávalos, Ibarguren y el catalán Roger Adriá se quedaron en cabeza hasta que el primero de ellos decidió lanzarse en solitario en el kilómetro 112 para coronar La Santa con 35 segundos de ventaja con respecto a sus perseguidores. Cuando restaban menos de 20 kilómetros para la meta, Grávalos fue neutralizado, formándose un cuarteto donde también se encontraba el andaluz Urbano.

Por detrás, el primer grupo perseguidor rodaba ya a cinco kilómetros de la meta antes de afrontar las decisivas rampas del Castillo de Lorca, donde Adriá atacó, llevándose a su rueda de Urbano e Ibarguren. En el descenso desde la Fortaleza del Sol, por una carretera con un tramo de asfalto nuevo de quinientos metros, se rompió el grupo, con caídas incluidas, y Urbano, que milita en el Caja Rural sub-23, se hizo con la victoria. El nuevo campeón de España también ganó este año la general de la Vuelta al Bidasoa, la tercera etapa en la Vuelta a Navarra, la Clásica Berangoko y la Subida al Mirador de Vallejos.

La segunda plaza fue para Arturo Grávalos, navarro de nacimiento pero criado en La Rioja, que ya fue noveno y duodécimo en las dos últimas ediciones del Campeonato de España, y que corre en el Kometa de la Fundacion Alberto Contador. El bronce fue para Oier Ibarguren, ciclista natural de Azpeitia que milita en el Baqué Idus BH.

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