17 de junio de 2019
17.06.2019
La Opinión de Murcia
Pasando la cadena

Réquiem y gloria

16.06.2019 | 20:53
Réquiem y gloria

Terminada una temporada con más sombras que luces, afrontar un verano de refundaciones mantiene viva nuestra afición. El Barça porque le sabe a poco su desahogada Liga, el Atlético por quedar solo a las puertas de todo y el Madrid por una temporada horrible con un técnico por trimestre para llegar a ninguna parte.

Los de Bartomeu lo tienen más sencillo. Se trata de cambiar pocos cromos para que Messi siga liderando una plantilla con Europa de asignatura pendiente. Ocho ligas de once provocarían en cualquier otro club el repique de campanas gloriosas, pero con el mejor del mundo en ese tiempo se antoja escaso bagaje. Sobre todo porque el máximo rival ha ganado cuatro Champions en esos años. De no haber sido así, la desproporcionada depresión azulgrana sería fiesta con champán y canapés, aunque guardaran luto menor por los fracasos también históricos de Roma y Liverpool. Al correspondiente réquiem le puede sobrevivir la gloria de ver pronto a Griezmann y a De Jong pulular en torno a don Lionel. Si Valverde acierta en la mezcla, el coctel puede ser de época.

Gil Marín rebusca para dar a Simeone nuevos argumentos. Encauzar un equipo con aspiraciones tras la fuga de Godín y Griezmann es difícil, y si se confirma la fuga de Rodri, peor aún. Central de garantías y líder, medio centro de futuro y clase, y goleador contrastado, eran la columna vertebral del argentino junto a Oblak, entre los tres mejores porteros del mundo. Esperemos que el cancerbero no huya también. Si fuera así, sumado todo, adiós al Cholo.

Y el Madrid vuelve al pan y circo. Lo de Hazard, aun siendo un magnífico fichaje, evidencia la orfandad instalada en el Bernabéu tras la marcha de Cristiano. Florentino Pérez volvió a enfundarse el traje de sobrado y sufrió un año catastrófico. Ver a cincuenta mil personas llenar las gradas por unos pocos minutos de presentación de un futbolista que hace un par de temporadas hubiera sido uno más, con el estrambote de pedir también a gritos a Mbappé, puede ser el inicio de otra nefasta época galáctica. Y es que, la memoria del fútbol es corta. Y mucho más desde la desesperación. En su primer mandato, con los fichajes de Figo, Zidane y Ronaldo -sus tres tenores-, consiguió dos ligas y una champions, antes de largarse tras seis años por no poder barajar a los galácticos. Pero sin tanto glamur, el equipo venía de ganar dos Champions y una Liga con Lorenzo Sanz, en menos tiempo y con las arcas vacías. Y como colofón, en su vuelta al club en 2009, sus éxitos vinieron de los goles de un Cristiano que le había dejado en herencia Ramón Calderón. Deportivamente, su balance deportivo es tan discutible como buena es su gestión económica e institucional. A cada cual lo suyo.

La pena es que con la nueva época se abandone la apuesta por una renovación ilusionante con futbolistas jóvenes, de clase y hambrientos. Nunca sabremos lo que hubiera ocurrido de sustituir el verano pasado a Cristiano por un par de delanteros de veinticinco goles contrastados. Seguramente, la historia reciente sería distinta. Que le pregunten a Lopetegui, a Solari o al mismísimo Zidane, si no.

La noria murciana

De entrada, nuestra bienvenida al histórico Yeclano con la pena del Jumilla.

El Cartagena se ha vuelto a quedar sin ascenso. Y no solo por sus futbolistas, que demasiado han hecho. Un equipo que aspire a salir de la división más complicada debe lucir defensa fiable, medio campo mandón y un par de delanteros de veinte goles, y Munúa ha carecido de centrocampistas solventes y regulares. Tomen nota Belmonte y Breis, que por otra parte hacen una gestión institucional y económica admirables.

El UCAM quiere enjaretar otro equipo ascensor desde la austeridad que lo caracteriza. Mucho debe remar Pedro Reverte, y aunque alabemos su gestión canterana y animemos a insistir, no deben olvidar que las ventajas competitivas son caras. Pocos, pero fundamentales.

Y el Real Murcia anda de nuevo buscando cuartos para iniciar la temporada; tan complicado como plausible el esfuerzo de sus dirigentes. Pero siendo realistas, aunque lo consigan, con los parámetros que manejan será una temporada de transición y puede que el inicio de algo ilusionante: canteranos, instalaciones y seriedad institucional, con lo que arrastran, ¡casi nada!, pero también el réquiem de una entidad centenaria. Ojalá suenen campanas de gloria. Algunos vamos a sacar ya nuestros carnés.

Suerte a todos y hasta la próxima temporada.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook