17 de junio de 2019
17.06.2019
Fútbol sala. 4º partido de la final
ElPozo Murcia37Barça Lassa

ElPozo se jugará el título en Barcelona tras perder en Murcia

El equipo murciano cae en casa con el Palacio de los Deportes lleno

17.06.2019 | 22:51
ElPozo se jugará el título en Barcelona tras perder en Murcia

Habrá quinto partido. ElPozo no pudo sellar un triunfo que le hubiera valido la liga y claudicó ante el Barça en un Palacio que colgó el cartel de no hay billetes por 3-7. El próximo encuentro, ya definitivo, se jugará este sábado a las 21.00 horas en el Palau. Tan cerca y tan lejos, eso debieron pensar tanto los aficionados como los pupilos de Diego Giustozzi quien, en su primera campaña a los mandos mandos de la escuadra murciana, ya ha logrado volver a situarla en lo más alto de una competición que se le lleva resistiendo a la entidad de Tomás Fuertes nueve años

El primer tiempo arrancó con un lanzamiento de Miguelín que sacó como pudo Juanjo. Fue un aviso a navegantes: el conjunto murciano no iba a dar concesión alguna y su estrategia se basaría en el ataque. Cada acción local, cada robo, cada aliento de los pupilos de Giustozzi era aplaudido con vehemencia por unos aficionados entregados los suyos como pocas veces se había visto. 
Frente a esa presión asfixiante que comenzaba en su propia área, el Barça estiró el choque y buscó hacerlo mucho más vertical. Fruto de ello comenzaron a llegar las ocasiones locales, varias de ellas de mucho peligro incluido un mano a mano de Marcenio que sacó Fede, hasta que en una de ellas el balón llegó a Ferrao y el carioca, que de fallar entiende poco, hizo el primero del partido. Otra vez iba a toca remontar, algo a lo que se estaba acostumbrando ElPozo pues no había comenzado ningún partido de la serie por delante en el luminoso.

Los nervios estaba a flor de piel y cualquier acción o choque era motivo de polémica y protestas. En ese ambiente, esa caldera en la que pululaban los jugadores, ganaría el que conservase la cabeza fría dentro del infierno en que se estaba convirtiendo la pista del Palacio. Pito y Sergio Lozano jugaban a desquiciarse cuando el balón no se encontraba en su zona de acción, Matteus y Ferrao mantenían batallas incluso visuales y el resto de emparejamientos llevaban locos a unos colegiados que trataban de participar en la menor medida de lo posible de la locura general. La misma sentó bien a una escuadra murciana que fue encerrando al Barça. Llegaron las ocasiones locales pero siempre se encontraron con un Juanjo superlativo.

El paso del tiempo fue equilibrando la posesión y las llegadas, que fueron espaciándose aunque las más peligrosas eran de color rojo y, en un saque de esquina botado por Darío, Pito entró al segundo palo adelantándose a Sergio Lozano para rematar y batir al meta blaugrana llevando el empate la luminoso. El Palacio enloqueció. ElPozo había empatado, sus pulsaciones iban en aumento a la par que las de los aficionados pero éstas frenaron cuando Esquerdinha recibió de espaldas y se giró liberándose de Fer Drasler para batir a Fede con la diestra, su pierna mala. Poco o nada había durado la alegría del empate.

Si el golpe había sido duro, más lo sería el siguiente. Los de Giustozzi habían templado sus revoluciones y comenzaban a volver a asediar la meta rival cuando perdieron el esférico en un saque de esquina y el Barça montó una contra rapidísima conducida por Adolfo, quien cedió para que Leo Santana batiese a Fede. El 1-3 era un castigo severo, frío y seco, era un resultado que tendrían que digerir de forma obligada en el descanso si querían sellar el título en casa.

Marcar pronto se antojaba una obligación. No encajar un gol también lo era. Nada de esto se cumplió y Ferrao batió a Fede por debajo de las piernas a los dos minutos de iniciarse el segundo acto. Eran tres goles los que separaban a ElPozo del empate y dieciocho los minutos para llevar a cabo esa tarea. El Barça enfrió el duelo llevándolo al terreno que más le interesaba y jugó con la ansiedad de un equipo que quería marcar el tercer gol antes que el segundo. Así, en un ataque desesperado de los locales, los de Andreu Plaza recuperaron el esférico y mandaron un balón largo para que Adolfo, en carrera, batiese a Fede con un disparo cruzado. El mismo jugador tuvo pooo después la oportunidad de hacer el sexto con una vaselina que tocó en el travesaño. ElPozo estaba deshecho.

Restando quince minutos para la conclusión y con 1-5 en el marcador, saltó Miguelín de portero jugador en un todo o nada cuyo castigo sería jugar un último partido fuera de casa y el premio sería el título. Bien valía la apuesta.

Justo cuando se cumplía el ecuador del segundo tiempo, marcó Fernando renovando las esperanzas a unos aficionados que las estaban perdiendo. El gol encajado no alteró los planes del Barça, que siguió defendiendo con fiereza y movilidad el cinco para cuatro hasta que Andresito hizo el tercer tanto de los de la capital del Segura a cinco minutos para el final, dejando la desventaja en dos goles y abriendo un mundo de posibilidades en un encuentro que parecía decidido instantes antes. Es uno de los aspectos maravillosos del fútbol sala, una razón más para enamorarse de un deporte donde nada suele estar decidido por mucho que la diferencia en el luminoso sea amplia.


Sin embargo, cuando más peligro generaba la escuadra murciana, cuando más cerca estaba de ponerse a un gol del empate, Adolfo robó a Pito el esférico siendo el brasileño el último jugador y marcó el sexto. Posteriormente, como si fuese una repetición, tuvo lugar la misma jugada: Pito perdió el balón y Adolfo lo aprovechó para hacer el séptimo, dejando ya todo visto para sentencia. Fue como nadar para morir en la orilla. El sábado, ya en el último partido, se conocerá al campeón de la liga.

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