17 de junio de 2019
17.06.2019
El deporte, en primera persona
José Carlos Caparrós García
Policía Local de La Unión y corredor popular.

"Dejé de trabajar en un laboratorio y me metí a barrendero para llegar a ser policía"

José Carlos Caparrós García (La Unión, 29 de marzo de 1979), conocido como Jaro por el apodo de su abuelo, es uno de los corredores populares con mejor palmarés de la Región

17.06.2019 | 04:00
José Carlos Caparrós García, con la camiseta de su club frente al Mercado Público de La Unión

Para ser policía dejó un trabajo en un laboratorio y se metió a barrendero para tener tiempo para preparar la oposición. Tras pasar por el fútbol y el triatlón, ha encontrado en las carreras a pie su sitio idóneo

¿De dónde le viene el apodo de Jaro?
De mi abuelo, que era minero. Murió muy joven, con 36 años, y como recuerdo a él, a mi padre, que era el mayor de seis hermanos, empezaron a decirle 'el hijo del Jaro'. Antes llamaban Jaro a la gente que pelirroja.

¿Desde cuándo está metido en el deporte?
Fui futbolista desde niño hasta que me rompí la tibia con 16 años. Mi padre jugó casi profesionalmente hasta los 36 años. Estuvo en el FC Barcelona un par de años, en La Masía, y yo siempre he tenido en casa el deporte, y más concretamente el fútbol. Estuve jugando hasta que tuve la mala suerte de sufrir una lesión grave que me obligó a dejármelo. En aquella época me había fichado el Valencia, incluso jugué un partido con ellos, pero no me incorporé definitivamente porque me rompí la tibia y me tiré dos años sin poder andar. En ese momento tuve que dejar el fútbol y tras recuperarme, a los tres años, empecé a jugar al fútbol sala, pero entre amigos.

Y después de sufrir una lesión tan grave, ¿no le entró pánico cuando volvió a jugar?
No quería ni ver una pelota. Psicológicamente fue duro, no veía ni los partidos.

¿En qué equipos jugó?
Jugué en Lasalle Minerva, en Alumbres, que en aquellos tiempos tenía grandes equipos de base.

Recuerdo ver al Madrid juvenil en El Secante.
Claro, si yo vi allí marcar tres goles a Raúl González en un partido. Yo debuté siendo cadete contra el Atlético de Madrid en División de Honor juvenil.

¿Cuándo le dio por correr?
Bueno, en mi época de futbolista era de los jugadores más lentos, pero de los que tenían más fondo. Jugaba en el centro del campo. En verano, cuando entonces nadie corría, yo salía en Lo Pagán, donde veraneaban mis padres. Mi afición a correr vienedesde niño.

¿Desde cuándo es Policía?
Desde hace 13 años, que aprobé la oposición, pero he sido de todo. Empecé como mecánico, luego mozo de almacén, después barrendero y también estuve en un laboratorio haciendo ensayos.

Veo que lo ha tocado todo.
Mi padre era mecánico y en mi casa, como éramos cinco hermanos, siempre había que ayudar. Por eso empecé como mecánico y después tuve la suerte de ser barrendero, de empezar a trabajar todos los días a las cinco de la mañana, lo que me permitió tener tiempo libre por las tardes. Entonces decidí meterme a la academia para ser Policía.

¿Pero le llamaba la atención ser Policía?
Siempre me había gustado. De hecho, de niño, de broma con los amigos, hacía como que dirigía el tráfico, me llamaba la atención, pero como siempre había estado trabajando y estudiando y en aquella época era muy difícil entrar, no pude planteármelo hasta que vi una oportunidad. Estudié Ingeniería Naval, pero no pude terminar por el trabajo. Fui dando palos de ciego.

Y al final encontró su sitio.
Sí, fue por una amiga que tenía en los laboratorios donde trabajé que tenía un hermano policía. Él me dijo qué tenía que hacer para conseguirlo.

Vamos, que se metió a barrendero para ser policía.
Sí, así de fácil, trabajaba en unos laboratorios y lo dejé para ser barrendero y poder llegar a policía, esa es la realidad. Y cuando aprobé la oposición, como también había tocado la bicicleta, me metí a hacer triatlones. He hecho tres o cuatro veces todos los que se organizan en la Región, pero no era competitivo, nunca gané una carrera, hasta que me di cuenta que mi fuerte era la carrera a pie. Un compañero, Javier Ojados, me llevó a la pista de atletismo a un grupo de entrenamiento que tenía y ese fue mi lanzamiento a las carreras.

Lanzamiento estelar, porque no hay semana que no gane una prueba.
Pero solo llevo cuatro años corriendo. Mi primera prueba la gané en 2104. Sí que es verdad que en los últimos tiempos solo me he dedicado a la carrera a pie y eso me ha permitido estar en varios Campeonatos de España y ser subcampeón en pista de 10.000.

¿Le queda sitio para colocar trofeos en casa?
No, para eso ya no queda sitio.

Ni para las camisetas que regalan, claro.
No tengo, las regalo todas. Tengo tres cajones llenos, pero como siempre estoy con algún club que me ayuda con la ropa, le hago la publicidad a ellos y las otras las doy.

Ahora tiene 40 años. ¿Qué le mueve a seguir compitiendo?
Desde pequeño siempre he sido una persona muy competitiva. No quería perder ni a las canicas, me enfadaba cuando me ocurría. Pero lo que realmente me gusta de la competición es entrenar. Estoy muy lejos de ser profesional, pero al mismo tiempo estoy muy cerca porque en media maratón estoy a cuatro minutos de la élite.

¿Qué distancia le gusta más?
La media maratón y el 10.000. Además, realmente son las mejores para mí por mi edad, donde me siento más cómodo. Cuantos más kilómetros, mejor.

¿Y no se ha atrevido con un maratón?
Pues tengo miedo a los maratones. El problema es que yo no quiero hacer un maratón para acabar, sino para conseguir una marca, por eso aún no me veo en esa distancia, pero quizás este año debute en Valencia.

Pero ha hecho una Ruta de las Fortalezas.
Sí que he hecho una Ruta, pero no es lo mismo, es diferente. 

Hablemos de su trabajo. ¿Es peligroso ser policía hoy en día?
Sí, pero sobre todo porque no estamos muy protegidos. El 99,9% de nuestra labor diaria es ayudar al ciudadano, pero cuando sacas el boli y multas a uno porque es el típico apañado que lleva dos horas aparcado en el paso de peatones, se cabrea. A nosotros nos ponen la fama de que estamos para poner multar y no es así, nos dedicamos a ayudar. Y en cuanto al sueldo, ganamos lo mismo que cualquier otro funcionario. La única diferencia es que tenemos un plus de nocturnidad porque cuando la gente está durmiendo, nosotros estamos en la calle.

¿Alguna vez ha visto peligrar su vida, ha pasado miedo?
Más que pasar miedo, se viven situaciones de ver la vida pasar por delante. Por ejemplo, se murió un amigo mío al que le dio un infarto en su casa y tuve que hacerle yo la reanimación. Tenía 38 años. En esos momentos valoras lo que es la vida y que estamos aquí de paso. Aquí no pasa nada hasta que pasa, pero hay un libro que recoge muchos casos de compañeros que han sufrido percances importantes y que luego se han quedado con una pensión del 50% pese a que las lesiones las sufrieron en acto de servicio. Cada día voy al trabajo, pero no sé cómo voy a volver a mi casa porque no sé qué va a pasar. El Policía está bien mirado laboralmente, pero la gente no se da cuenta del peligro que vivimos diariamente. Muchas veces se difunden por ahí imágenes de un policía reduciendo a alguien, pero no se sabe qué ha hecho esa persona en los quince minutos anteriores o si viene de pegarle un tiro a una persona mayor. Por ejemplo, cuando salimos detrás de un mantero en el mercado no lo hacemos por lo que lleva, sino porque en su huída puede llevarse por delante a una persona mayor, tirarla y romperle la cadera. Y eso ocurre muchas veces.

¿Si volviera atrás, sería de nuevo policía?
Pues yo creo que no, buscaría una profesión donde estuviese en paz conmigo mismo. Una compañera y yo somos los únicos policías que trabajamos en La Unión nacidos allí, y es complicado convivir con ello. Por ejemplo, cuando estoy simplemente tomando un helado con mi familia, estoy en tensión, incómodo. Sin embargo, quien trabaja en un banco sí que tiene libertad, pero nosotros no tenemos paz en ese aspecto. Continuamente nos la pueden liar, es una lotería. He visto fallecer más de veinte personas e intervenido en situaciones muy desagradables, como un hombre que se pegó un tiro en la boca, otro que se ahorcó...

¿Y cuando ve esas cosas, cómo vuelve a casa?
Lo llevas como parte de tu profesión, no se lo deseas a nadie y no comentas nada en casa, te lo quedas dentro. Al principio, cuando era novato, sí que contaba lo que me pasaba, pero con el paso del tiempo he aprendido a callarme.

Bueno, volvamos a hablar de cosas agradables. ¿En qué carrera ha disfrutado más?
En la Media Maratón de Cartagena que gané, con diferencia, porque en esa prueba tenía a mi gente cercana y la había hecho en varias ocasiones, pero nunca había conseguido ganarla. Encima, hice mi mejor marca y para mí ha sido la más pletórica.

¿Y cuál le gustaría ganar en el futuro?
Más que ganar, me gustaría hacer una marca personal. Por ejemplo, estuve en la Media Maratón de Valencia, con la élite mundial, y me quedé el noveno de mi categoría y el 99 de la general entre 17.000 personas. El primer español acabó el 28. Para mí fue más emocionante eso que ganar cualquier carrera. Y quizás me gustaría triunfar en la Maratón de Murcia, ese es mi objetivo a largo plazo.

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