10 de junio de 2019
10.06.2019
Fútbol. Play off de ascenso

Y la mano negra aparece con la derrota

Un buen número de aficionados secundan la opinión del entrenador de que la actuación del colegiado viene condicionada por el intento de desprestigiar al equipo días atrás

10.06.2019 | 00:11
Y la mano negra aparece con la derrota
Y la mano negra aparece con la derrota

Cada uno es muy libre de justificar las derrotas o las victorias de su equipo con los argumentos que estima más apropiados. El entrenador del FC Cartagena empezó su intervención tras la derrota ante la Ponferradina aludiendo a que la actuación del colegiado socavó la capacidad del bloque albinegro de llevarse el primer round.

Insisto en que cada uno es muy libre de argumentar, porque esto es fútbol y cada uno lo ve o cree verlo de un color determinado. Pero el entrenador fue un paso más allá. Considera que el colegiado estuvo condicionado por su manera de decantarse más a favor de la Ponferradina que de su equipo, por la campaña en contra del club albinegro iniciada por algunos medios de comunicación desde Madrid tras la eliminación del Castilla hace una semana.

Se tildó entonces al conjunto albinegro de usar el juego sucio para minar el partido y llevarse al zurrón la primera ronda.

Desde Cartagena no lo vimos así. Creo que nadie observamos nada extraño por aquel entonces. Justificamos el juego duro del equipo de Munúa por la intensidad en el momento e incluso consideramos que fue un acierto su manera de actuar.

Ahora, cuando nos vienen mal dadas y perdemos por 1-2, toca sacar otra versión. Decimos que el colegiado se ha dejado influir por todas las críticas vertidas contra el bloque cartagenerista y de ahí que algunas de sus decisiones estuvieran tomadas a conciencia para hacerle daño a su equipo.

Entienden, por tanto, que esta campaña mediática ha surtido efecto y que el Cartagena se queda casi con una eliminatoria sentenciada en su contra por culpa del colegiado.

Los argumentos, según lo veo yo, no se sostienen y creo que el entrenador debe emplear sus fuerzas en tratar de sacar de esta complicada situación en la que se ha metido su equipo y no en lamentaciones que, pienso, no conducen a nada, solo a transmitir una imagen de equipo pequeño, que solo se lamenta de la eliminatoria echándole la culpa a los demás.

Este equipo ha demostrado que es capaz de hacer mucho más de lo que ayer puso sobre el verde del Cartagonova. Igual que un buen ramillete de aficionados ven esa mano negra insinuada por Gustavo Munúa tras el partidos, son otros cuantos los que entienden que el Cartagena no hizo bien sus deberes. No fue ese equipo brillante y apasionado de la semana anterior y se pegó un topetazo contra un equipo bien armado, con jugadores veteranos y con muchos partidos en sus botas que no se arredraron ante el ambiente vivido en el Cartagonova.

La afición se marchó desolada a su casa. Y es que esto del fútbol es así de simple. Se pasa en un abrir y cerrar de ojos de un estado a otro casi sin solución de continuidad. Dicen que la grandeza del fútbol se recoge en partidos con tanta emoción y tanto por jugarse. La desolación se torna en felicidad absoluta o al revés en un 'tris'.

Desde luego que el público hizo todo lo que pudo antes y durante para que el equipo sintiera el respaldo de la grada en otra tarde en la que se rozó el lleno. Cerca de trece mil gargantas apoyaron a su equipo en un partido jugado a cara de perro. Las gradas registraron todo el color y el sonido que se podía pedir de ellas, tal y como el mismo club había solicitado días atrás. Los seguidores se fueron decepcionados, tristes y algo enfurecidos.

De la afición rival hay que decir que tuvo un gran comportamiento antes del partido. Con el 1-2 sacó todo el 'veneno' para cabrear a los seguidores cartageneristas, una pena.

Puede que haya sido el último partido de la temporada en el Cartagonova, sería decepcionante despedirse así de la afición, pero si nos tenemos que ver dentro de unos días en el recinto albinegro hay que decir que se habrá obrado la remontada.

Por último, quiero decirle a Paco Belmonte que él, que fue cocinero antes que fraile, debe recordar que cada uno, incluidos los periodistas, tenemos nuestra opinión y nuestra versión. Entiendo su momento caliente tras el partido, pero le pedimos un poco de mesura y de cabeza.

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