23 de mayo de 2019
23.05.2019
La Opinión de Murcia
Real Murcia

El aval de 200.000 euros que exige la Federación, otro obstáculo para el Murcia

Los responsables del club grana trabajan para conseguir esa garantía de pago que tiene que ser depositada entre el 1 y el 5 de julio y que es obligatoria para para poder inscribir al equipo en Segunda B

22.05.2019 | 22:13
Francisco Tornel, Francisco Miró, José María Almela y Francisco Cobacho.

La actual campaña los murcianistas han competido sin cumplir ese requisito al descubrirse que los pagarés depositados por Víctor Gálvez para obtener el visto bueno de la Española no tenían fondos.

Cuando la PARMU aterrizó en Nueva Condomina para asumir el control del Real Murcia se encontró sobre la mesa múltiples problemas por resolver e infinitas facturas por pagar. Ni un día dejaba de sonar el nombre de Víctor Gálvez en los despachos de las oficinas murcianistas. La mala gestión del oriolano hacía que los acreedores no parasen de llamar a la puerta para exigir sus pagos.

Entre el caos también reapareció un problema que se había dado por solucionado en el mes de julio de 2018 y que no es otro que el aval de 200.000 euros que los clubes de Segunda B tienen que depositar ante la Federación Española para poder competir en la categoría.

Los granas, que salvaron ese escollo en las temporadas 2016-2017 y 2017-2018 gracias a la Federación Murciana de Fútbol, que se convirtió en avalista del Real Murcia, se quedaron sin respaldo para la campaña 2018-2019, y tuvo que ser Víctor Gálvez el que afrontase ese trámite. El 4 de julio la entidad murcianista hizo un comunicado informando que el aval ya estaba en la Española, permitiendo respirar a los aficionados y asegurando la participación en el Grupo IV de la entidad centenaria.

Lo que no se conoció hasta que la PARMU llegó a Nueva Condomina a principios del mes de noviembre es que el aval depositado por Víctor Gálvez no era válido. El oriolano, según fuentes de Nueva Condomina, había cubierto los 200.000 euros exigidos por la Española con varios pagarés que, llegado el momento, no tenían fondos. Este 'modus operandi' típico del expresidente del Real Murcia también lo sufrieron algunos jugadores despedidos el pasado verano como Elady o Santi Jara, que cuando llegó el momento de cobrar se dieron cuenta que el documento que habían recibido de Gálvez era papel mojado.

Con la competición ya iniciada y el Real Murcia formando parte del Grupo IV nadie en la Española exigió que inmediatamente se solucionase el desbarajuste montado por el alicantino. Pese a tener conocimiento del problema, el consejo de administración presidido por José María Almela prefirió guardar silencio y continuar adelante, no denunciando públicamente lo hecho por Víctor Gálvez ni haciendo demasiado ruido para que no levantar las quejas de los clubes que sí salvaron ese escollo, evitando también que la Federación Española llamase la puerta de Nueva Condomina para exigir el mencionado aval.

Con la temporada 2019-2020 a la vista, el Real Murcia ya no podrá continuar en ese limbo del que se había beneficiado hasta el momento, por lo que los responsables granas ya tienen en su lista de tareas más importantes la de conseguir el aval de 200.000 euros que tendrán que depositar en la Federación Española del 1 al 5 de julio, según establece el reglamento del organismo presidido por Luis Rubiales.

Esta exigencia, con la que se intenta garantizar la solvencia de los equipos con vistas a deudas con jugadores a lo largo de la temporada, es obligatoria para todos aquellos clubes que, en cualesquiera de las tres temporadas inmediatamente anteriores, hayan tenido resoluciones de la Comisión Mixta, al menos en dos ocasiones, algo que sucede con el Real Murcia, un fijo desde hace ya varios años en la lista de morosos de la AFE.

Por tanto, los dos obstáculos más importantes para el Real Murcia en el próximo mes y medio serán por un lado cubrir las denuncias ante la AFE por parte de los jugadores de la actual campaña y otros de cursos anteriores, y por otro, hacer frente a la garantía exigida por la Federación Española. Si no se resuelven estos problemas, los granas no podrían competir en Segunda B.

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