20 de mayo de 2019
20.05.2019

Majadahonda ya debe ser olvidado

El presidente del Cartagena, Paco Belmonte, es «optimista» y ve a su equipo en mejor forma que el año pasado para afrontar las próximas citas que definen la temporada

20.05.2019 | 00:08
Majadahonda ya debe ser olvidado

Confiese. Si usted es seguidor del Fútbol Club Cartagena, tiene en su armario una camiseta con rayas verticales negras y blancas y acude cada domingo al Cartagonova con la esperanza de retornar a su casa con una sonrisa de oreja a oreja por la victoria de su equipo, pongo la mano en el fuego, con riesgo a tostarla, que cuando el cuadro de Gustavo Munúa entró en play off, pensó en el hundimiento de Majadahonda. No se preocupe, es normal y tiene cura. El tratamiento empieza el próximo domingo.

Es lógico que ante la pesadilla vivida hace un año en el Cerro del Espino, ahora, todo lo relacionado con una fase de ascenso, conlleve un suspiro, una mirada al suelo y muchas dudas cuando le preguntan por las opciones de ascender. Sabemos que cuesta pensar que un cambio de categoría vaya a estar tan cerca como el año pasado. Por ello, hemos recurrido al optimista por naturaleza. O al menos eso aparenta. Paco Belmonte, presidente del FC Cartagena, en declaraciones a LA OPINIÓN, aseguraba que «a diferencia del año pasado, el equipo llega más fuerte físicamente. Vamos a ser un rival difícil para todo el mundo. Mañana, nadie va a querer al Cartagena en su bombo». El máximo responsable de la entidad albinegra se presta, sin tapujos, a hablar de lo que fue uno de los mayores naufragios de la historia del fútbol en esta ciudad. El murciano tiene confianza y es «optimista» con lo que está por llegar. No piensa en caer en ese infierno en el que aquel desgraciado gol en propia puerta se repite una y otra vez.

Al final, la competición ha puesto al Cartagena en el lugar que le corresponde. No ha sido el mejor equipo del grupo IV, por ello, ocupa una muy buena pero insuficiente segunda posición. «El Recreativo de Huelva ha sido un justo líder», expresaba Belmonte. No se puede decir otra cosa de un equipo que lleva 22 jornadas sin perder.

Y la pregunta que procede es bastante clara: ¿Qué le ha pasado a los albinegros que pasaron de ser el indiscutido monstruo del fútbol de bronce a un equipo que no sabes por dónde va a salir cada jornada?. «La victoria en Melilla nos desconectó. Hubo unos días en los que el equipo creía que iba a ser primero porque estabas a 8 puntos del segundo, y a partir de ahí, nos costó cambiar el chip. Cuando nos vinimos a dar cuenta, nos habían comido la tostada. Si quieres ser primero no te puedes permitir determinadas cosas, a pesar de haber hecho 4 puntos más que la temporada pasada», explicaba el mandatario.

Otra lección aprendida. La humildad es una buena medicación para resurgir de las cenizas.

Porque, otra vez, parecía que este equipo había ascendido el pasado mes de diciembre, con la consecución del campeonato de invierno. Y la meta todavía estaba a años luz. El primer objetivo, ese de ser líder, no se cumple. Ahora, el mensaje es menos pretencioso que hace unos meses. Ha habido que improvisar con urgencia un nuevo final para esta serie. «No nos trastoca los planes haber sido segundos. Ser líderes era nuestra prioridad y la de 5 equipos más. Tenemos la experiencia del año pasado que te dice que siendo primero tienes ventaja. Al final, para nosotros, no fue así», decía el presidente del Cartagena.

Y si queremos dar lecciones de cómo olvidar el pasado, tenemos que centrarnos en el futuro. El más inmediato para los pupilos de Gustavo Munúa es esta tarde, momento en el que se conocerá el próximo rival. Cornellá, Barakaldo y Real Madrid Castilla. Ninguno es un chollo. 60 equipos están de vacaciones, 4 agonizando por no bajar y 16 son depredadores que, en cada eliminatoria, van a querer aniquilar a su siguiente presa. Pero siempre hay preferencias. «Barakaldo es una experiencia chula por enfrentarnos a un equipo vasco», afirmaba Belmonte.

Mejor no pedir rival. Lo más apropiado es que «antes de acostarnos, valoremos que el Cartagena está otra vez ahí», luchando, por tercer año consecutivo, por subir, intentando borrar el pasado y reescribir un futuro. Hay vida después de GOT, se llama 'play off de ascenso' a Segunda División y no tiene spoilers.

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