13 de mayo de 2019
13.05.2019
Segunda División B
Marbella20UCAM Murcia

El UCAM, ni honor ni play off

El conjunto universitario cae con merecimiento en Marbella y dice adiós a sus posibilidades de disputar la fase de ascenso tras el triunfo de su rival directo, el CD Badajoz

12.05.2019 | 23:54

Los de Merino no plantan cara y los andaluces, que no se jugaban nada, les superan con facilidad.

El cambio de entrenador en el UCAM Murcia trajo una victoria necesaria y vital que hizo soñar a la parroquia universitaria con alcanzar el play off de ascenso a Segunda División. Munitis se fue para que Juan Merino reavivara la esperanza, algo que se cumplía hace siete días ante el San Fernando en La Condomina. Todo quedaba especialmente igualado, y los universitarios, que ya habían hecho lo más difícil, llegaban repletos de moral de cara a las dos últimas jornadas.

Pero nada más lejos de la realidad. En lugar de derrochar hasta las últimas gotas de sudor y sangre sobre el césped, el UCAM salió acongojado en Marbella, como si el equipo que no se jugaba nada fuera el propio conjunto universitario. Los locales, no obstante, trabajaron para ganar, fueron superiores, y merecieron un triunfo que pudo ser más holgado de no ser por Germán Parreño.

Los de Juan Merino solo hicieron acto de presencia al poco de reanudarse la segunda mitad, con el marcador en contra y sabedores de que el CD Badajoz, su único rival en la lucha por la cuarta plaza, hacía los deberes en su estadio ante el Sevilla Atlético. Pero ese arreón de orgullo también fue otro espejismo: el UCAM imaginó un oasis en pleno desierto cuando peor iban las cosas, pero se topó con Wilfred y se hundió en el partido con todas las de la ley.

La perseverancia en el partido la puso el Marbella, y la perseverancia en el campeonato la puso un Badajoz que ha cuajado una segunda vuelta excelsa para amarrar esa cuarta plaza. El UCAM ha necesitado un par de meses para tirar por la borda el trabajo de los seis anteriores. Ahora, por segundo curso consecutivo, no luchará por el ascenso a Segunda y afronta otro verano repleto de incertidumbres en el plano deportivo.

Pero antes de pensar en quién será el entrenador el año próximo, o qué futbolistas continuarán en la plantilla, los universitarios tendrán que cerrar el curso la próxima semana en La Condomina ante el Talavera sin nada en juego. Ahí será cuando el descontento de la afición, creciente con el paso de las últimas semanas, se manifieste. Es difícil encontrar responsables cuando, en un abrir y cerrar de ojos, lo que era una temporada notable ha metamorfoseado en un gran fracaso.

Lo más fácil, visto lo visto, parece señalar a los jugadores. El equipo, que la pasada semana daba la cara y hacía soñar con la machada en estas últimas jornadas, hizo desaparecer todo atisbo de reacción en la tarde de ayer en Marbella. Los andaluces no se jugaban nada y pusieron todo el esfuerzo en el partido por ganar, algo que no hizo un UCAM que estuvo irreconocible y no tuvo nada que ver con la versión mostrada siete días antes frente al San Fernando.

Se repetía el guion al igual que sucedió en El Ejido, con una derrota en la que el equipo universitario ofrecía una mala imagen. El resultado, calcado (2-0), no esconde lo que fue una actuación deshonrosa para un equipo con mimbres más que de sobra para, al menos, pelear hasta el final por un objetivo tan bonito como es el play off de ascenso. La exigencia se convertía con el paso de las jornadas en una losa que pesaba cada vez más, y a la vista estuvo.

El Marbella, sin desplegar ningún fútbol de exhibición, controlaba los tempos del partido y contenía al UCAM agazapado en su propio campo. El cambio en el ideal de juego impuesto por Merino, en el que el balón largo cobra mucho protagonismo, se convertía en el arma favorita para atacar el área marbellí. Onwu no pudo imponerse ante toda una línea defensiva, y solo Luis Fernández, con algún detalle de calidad, conseguía intimidar al conjunto local.

Pero el Marbella no sufría. Sus líneas juntas facilitaban el trabajo defensivo, y en ataque, buscando transiciones rápidas, encontraban el camino hacia zonas de peligro. El brasileño Paulo Vítor se convirtió en el arma más peligrosa para los marbellís, que por la izquierda siempre conseguían intimidar. Sin embargo, fue el citado Luis Fernández el primero en avisar. Desde la frontal, disparó cruzado con la zurda y propició la estirada abajo de Wilfred, que con la punta de los dedos repelió el chut. Fue el primer y único aviso en la primera mitad de los universitarios, que fueron maniatados por un Marbella que, además, sabía controlar el balón en su poder.

El Marbella asestó el primer golpe en un abrir y cerrar de ojos. Sin necesidad de elaborar demasiado, los de Cubillo se plantaron en el área casi por inercia, ante la pasividad defensiva del UCAM, para que Añón recibiera y disparase cruzado ante un Germán que nada pudo hacer para evitar el tanto. Al Marbella, que ya estaba cómodo en el partido, solo le faltó ponerse el bañador y las chanclas para seguir disfrutando con tranquilidad del partido. Aplicando el criterio justo a la hora de atacar, mantuvo encajonado a un UCAM que no reaccionó en los veinte minutos que restaban al primer tiempo.

Solo tras el descanso reaccionaría el equipo de Merino. Algo más ordenado, e impulsado por la entrada de Migue García y Julen Colinas, quienes dotaron de profundidad y verticalidad al equipo, el UCAM apretó y acongojó a un Marbella que se agarró a Wilfred para mantener su mínima renta.

Onwu, con una volea levemente desviada por un defensor, y Luis Fernández, con un golpeo desde la esquina y un par de libres directos, hacían presagiar un vendaval universitario en busca del empate. Entre tanto, Germán Parreño tenía que ponerse el mono de trabajo para atajar una jugada clarísima de gol en la que Paulo Vítor remataba solo en el segundo palo.

El partido, con las espadas en todo lo alto y repleto de alternativas, era al menos disfrutón para el espectador. Sin embargo, en ese toma y daca entre andaluces y murcianos, el UCAM salió peor parado. Ese ritmo se hizo insoportable para los universitarios, que, de repente, volvieron a venirse abajo y a quedar a merced de un Marbella que se gustó en la recta final del partido.

Paulo Vítor seguía insistiendo, y un zapatazo suyo fue desviado al poste tras rozarlo Germán. La sentencia se intuía, y solo el meta del UCAM lograba frenarla. Hasta que en el minuto 91, tras sacar petróleo dentro del área, Mustafá regaló a Juergen el 2-0 y remató al UCAM de Merino. Los universitarios, que habían dejado de luchar desde el minuto 60, llorarían en el vestuario lo que no supieron defender como hombres sobre el césped. Volver a soñar con el fútbol profesional tendrá que esperar, como mínimo, otro año más.

Juan Merino: "Estamos jodidos y no voy a hablar de mi futuro"

El entrenador del UCAM Murcia, Juan Merino, no quiso hablar de su futuro en la rueda de prensa tras la derrota sufrida por su equipo en Marbella (2-0). El técnico andaluz, que no ha conseguido cumplir con el objetivo de clasificar a los universitarios para el play off de ascenso a Segunda, dijo en su comparecencia que «venía para darlo todo en tres jornadas y para ayudar a entrar en los playoffs. Ahora estamos jodidos, no voy a hablar de mi futuro, hay mucho tiempo».

Para Merino, «por actitud y compromiso, no puedo discutir nada. Ha habido un equipo que ha aprovechado sus situaciones de ataque, y creo que no ha sido un partido fácil para el Marbella, ha habido mucha igualdad». Según su criterio, «en la segunda parte solo nos valía la victoria. Veníamos convencidos de que podíamos ganar, y creo que hicimos 25 minutos muy buenos en los que sometimos al rival y tuvimos nuestras opciones. Luego, el cansancio y el desgaste nos hicieron bajar el ritmo», destacó.

No obstante, pese a la derrota y a ese adiós a la lucha por el play off de ascenso, Juan Merino quiso mandar un mensaje a los hinchas: «Hay que acabar la temporada ganando y eso es lo que voy a transmitir a los jugadores, hay que dedicárselo a la afición», expuso.

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