24 de abril de 2019
24.04.2019
Real Murcia

Un seguro a todo riesgo para el Murcia

El portero Ian Mackay, sobre todo en la segunda vuelta y gracias a sus intervenciones, ha sido uno de los artífices de que el conjunto grana no haya pisado los puestos de descenso y de que la salvación esté prácticamente asegurada a cuatro jornadas del final de Liga

23.04.2019 | 21:54
Ian Mackay realiza un saque de puerta en el choque ante el UCAM de hace dos jornadas.

Aunque en la mente del murcianismo se conserva su intervención más reciente, el pasado sábado ante el Jumilla cuando el marcador reflejaba un empate a uno y Mackay hizo gala de sus reflejos deteniendo, con una mano y a contrapié, un cabezazo de Gregori, los números y sus intervenciones a lo largo de esta temporada dan como resultado que el cancerbero gallego ha sido lo más parecido a tener un seguro a todo riesgo debajo de los palos. Como cualquier guardameta que acumula como titular 33 de los 34 partidos que se llevan celebrados, solo dos fallos groseros se han traducido en goles encajados por los murcianistas, pero nunca han sido suficientes para empañar una temporada en la que le ha dado al conjunto grana muchos más puntos que otros jugadores, salvando partidos concretos con sus intervenciones.

En la primera vuelta del campeonato, las paradas de Mackay pasaban mucho más desapercibidas que desde la crisis del Murcia se agudizó de manera grave, con nueve semanas sin ganar, y que llevó a muchos a ver demasiado cerca la zona de descenso. Un portero que no es excesivamente alto con 1,80 de estatura, se ha encargado de sacar a relucir sus virtudes, sobre todo, exhibiendo unos reflejos que han conseguido que ningún aficionado grana pueda dudar del gallego estando balo los palos, todo lo contrario, algunos seguidores ya le han pedido su renovación a la actual directiva para el próximo curso a través de las redes sociales.

No es uno de esos porteros que acostumbra a pasar mucho tiempo fuera del área, de hecho donde más seguro se siente el guardameta que llegó al Murcia el pasado verano tras cuatro años en el Racing de Ferrol es debajo de los palos. Después de que la plantilla se desmantelase en el mercado de enero y sabiendo de manera personal que el club llegó a sondear a más de un portero pensando en un hipotética salida para el gallego, ha sido cuando la figura de Mackay ha llegado a hacerse gigante. Su espectacular parada del sábado en Jumilla no tiene más mérito que otras que ha realizado este curso para un portero que tiende un poco a esa 'vieja escuela' que cada vez se observa menos. No suele arriesgar con el balón en los pies y tampoco ha insistido en mostrar virtuosismo en esta faceta, pero se trata de uno de esos guardametas que guía el esférico al pie de cualquier compañero sin necesidad de utilizar los pies, es decir, con las manos, algo que ya resulta hasta extraño en una época del fútbol donde 'mandan' los porteros que sean igual de hábiles con el balón en los pies que cualquier jugador de campo.

Uno de los motivos que demuestra la seguridad que transmite Mackay tanto a la grada como a sus compañeros es que nadie le ha recriminado los dos errores más o menos de bulto que ha tenido hasta ahora y que se han quedado en simples anécdotas.

En el encuentro de la primera vuelta ante el Recreativo que acabó con empate a dos, el gallego se confió en exceso tras el pase atrás de un compañero y el balón se coló en su portería pasando por debajo de su bota. Aunque todos los porteros han vivido situaciones similares, Mackay continuó como portero titular para Manolo Herrero y, salvo en una jornada por lesión, ha sido el elegido por los tres entrenadores que ya han dirigido al equipo a lo largo de esta temporada para vigilar la portería grana. La realidad es que para encontrar otro fallo en su expediente, mucho menos mediático porque fue en la derrota ante el Don Benito, hace cuatro jornadas, en la que todo el equipo estuvo mal en líneas generales y en el que Mackay, con un resbalón inoportuno tras una salida que quizás no era necesaria, facilitó el tanto que a la postre le dio los tres puntos a los visitantes.

Lleva encajados 29 goles en 33 partidos como murcianista, pero al margen de que el balance salga a menos de un gol encajado por partido, han sido sus acciones y sus aciertos los que le han llevado a ser uno de los grandes protagonistas en el sentido de que el Murcia nunca se haya visto metido en la dramática lucha por evitar el descenso. Sus paradas, además de otros factores, han resultado claves para que esa palabra, 'descenso', pueda borrarse prácticamente ya de la cabeza de la afición murcianista.

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