23 de abril de 2019
23.04.2019
Segunda B

Dos males que nadie ha podido curar

El Murcia, que tras la victoria en Jumilla acaricia la permanencia, lleva encajando goles en todos sus partidos desde el 3 de febrero, uno de los grandes problemas del equipo en la segunda vuelta

22.04.2019 | 22:28
Chumbi celebra el tanto de la victoria del pasado sábado en el Uva Monastrell ante el Jumilla.

Para encontrar una victoria en NC hay que remontarse al 13 de enero

Después de llegar a estar nueve semanas sin conocer la victoria y viendo demasiado cerca los puestos más peligrosos de la clasificación, los aficionados del Real Murcia ya pueden respirar más o menos tranquilos porque solo una desgracia mayúscula podría llevar a los granas a tener que sufrir por lograr la permanencia en las cuatro jornadas que faltan antes de finalizar la fase regular del campeonato. La victoria del pasado sábado en Jumilla, que deja a los murcianistas con 44 puntos en su casillero, ha sido una especie de bálsamo para encontrar cierta calma en el apartado deportivo. Sin embargo, que el conjunto que ahora dirige Julio Algar haya jugado con fuego en la segunda vuelta del torneo liguero tiene nombre y apellidos, ya que un conjunto que desde el 3 de febrero no ha sido capaz de dejar su portería a cero, unido a que la última victoria en Nueva Condomina se remonta al 13 de enero ante el Sanluqueño han sido motivos más que suficientes para que todos los aficionados hayan tenido que sufrir en mayor o menor medida.

Aunque la plantilla de la primera mitad del campeonato poco tiene que ver con la actual, lo cierto es que los jugadores que entonces dirigía Manolo Herrero llegaron al ecuador del torneo habiendo recibido 12 goles. Los problemas para marcar, de alguna manera, se disimulaban con una defensa de campanillas que se convirtió rápidamente en la mejor arma de los murcianistas. Ahora, a falta de cuatro jornadas para el final de Liga en el Grupo IV de Segunda B, el equipo actual lleva encajados ya 17 tantos, un dato que pone de relieve que los cambios realizados en la plantilla en el mercado de enero con nueve salidas dejaron un equipo frágil que no ha conseguido parecerse ni de cerca al de la primera vuelta.

Desde la jornada 23, cuando el Recreativo de José María Salmerón llegó a Nueva Condomina y se llevó los tres puntos con un 0-2, desde ese partido, el Murcia ya no ha vuelto a ser capaz de dejar su portería a cero en ningún otro encuentro, un matiz que también resume un poco el trabajo que le ha costado al equipo conseguir dos victorias en las últimas cinco semanas.

Antes de la visita de un Recreativo que empezó a descubrir las verdaderas carencias del nuevo proyecto grana, el equipo había sido capaz de aguantar cinco jornadas sin encajar ni un solo tanto, aunque la falta de pólvora en ataque provocó que solo se lograra una victoria en este tramo de cuatro partidos, justo donde comenzó el declive del equipo. Desde el empate a cero contra el Badajoz del 27 de enero en Nueva Condomina, todos los rivales que se han enfrentado al Murcia han conseguido, como mínimo, marcarle un gol, lo que le ha servido a equipos como el Talavera, el Don Benito y el UCAM se hayan llevado tres valiosos puntos del coliseo grana.

Porque lo del Real Murcia en Nueva Condomina también se merece un estudio mucho más complejo, en el sentido de que no es para nada normal que la última victoria se remonte a la jornada 20, el 30 de enero, cuando un cabezazo del defensa Charlie Dean en la recta final del partido dejó por última vez esta campaña una victoria con el equipo como local. Ni el apoyo de la grada ni los sucesivos cambios en un banquillo por el que han pasado este curso tres entrenadores (Manolo Herrero, Javi Motos y Julio Algar) han servido para solucionar este problema. Las prisas en Nueva Condomina por querer agradar al público y el miedo generalizado de la plantilla cuando la grada exige un punto más de intensidad porque no le gusta lo que está viendo son golpes de los que este equipo no sabe recuperarse. El pánico a las críticas y no convertir su estadio en un fortín es el otro gran motivo por el que la plantilla actual, tras ser desmantelada en enero, no ha llegado a tener ni de cerca el mínimo nivel exigido para que el conjunto grana estuviera mirando más arriba en la clasificación. Encima los rivales tienen tan estudiados los pocos recursos que ha exhibido el Murcia en este segundo tramo de competición que, con poner un poco de atención para que Forniés no pudiera colgar balones al área, todos han sido capaces de sacarle los colores a un equipo que lo mejor que le puede pasar es que acabe la temporada cuanto antes.

De hecho, en las cinco jornadas que lleva Julio Algar al frente del banquillo grana las cosas apenas han cambiado. Los pesos pesados del vestuario salieron a respaldar la figura de Javi Motos para terminar la temporada, pero la decisión y las amistades trajeron al madrileño directamente al banquillo de la Nueva Condomina. Algar no ha encontrado grandes soluciones para lo que tiene dentro de la caseta y al final han sido los triunfos ante el filial del Granada y contra el Jumilla los que, casi, garantizan la continuidad del equipo el próximo curso en Segunda B.

El Almería B, en Tercera

Como todo no podía salirle mal al Murcia, uno de los grandes aliados de los murcianistas en esta segunda vuelta han sido los equipos instalados todo el curso en la zona baja, quienes no han sido capaces de dar un paso al frente y reaccionar. De esta manera, a cuatro jornadas del final de Liga, el Almería B ya es equipo de Tercera División, teniendo también en cuenta que otro filial, el del Málaga, lo tiene casi imposible para sobrevivir en la categoría de bronce. La debilidad de los equipos de la parte baja, una guerra donde finalmente se ha metido el Jumilla, sí que han sido una pequeña ayuda para que este Murcia no haya tocado ni la promoción de descenso tras nueve jornadas sin ganar.

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