20 de abril de 2019
20.04.2019
Fútbol. Segunda B
Jumilla12Real Murcia

El Real Murcia coge impulso en Jumilla

Los goles de Manel y Chumbi permiten a los granas mirar a la permanencia tras ganar a un conjunto vinícola que, pese a su buen juego, se hunde en la clasificación

20.04.2019 | 20:00

El Real Murcia y el FC Jumilla se medían en el Uva Monastrell con el descenso acechándoles, y después de 90 minutos, mientras los granas se marchan con la mochila cargada de oxígeno, los vinícolas ven como los puestos de abajo cada vez están más cerca. No merecieron los de Pontes perder, de hecho fueron los únicos que buscaron insistentemente la victoria, obligando a Mackay a convertirse en héroe, pero sus errores defensivos les condenaron. No mereció ganar el Real Murcia, pero el hambre de sus delanteros cuando el Jumilla falló les salvó. Los goles de Manel Martínez, que ayer volvía a la titularidad, y de Chumbi dan tres puntos que son oro para los de Algar, sobre todo después de un mal partido, después de un encuentro que solo lo desniveló Edu Luna, y es que el central local fue el mejor aliado de los visitantes. Falló junto a Leak en el primer minuto, favoreciendo el gol de Manel. Y falló en la segunda parte, cuando Chumbi ponía el 1-2.

"Si nos adelantamos en el marcador, todo será más fácil". Así se expresaba Julio Algar en la previa del partido que el Real Murcia iba a disputar frente al UCAM. No se adelantaron los granas en el electrónico y el encuentro acabó cayendo de lado de los universitarios. Solo siete días después, ese gol que deseaba el técnico murcianista y que no llegó en Nueva Condomina se presentó a las primeras de cambio en el Uva Monastrell. No habían trascurrido ni 30 segundos cuando Manel Martínez ya estaba celebrando el 0-1. No podía empezar mejor un partido para un Real Murcia que se jugaba la vida. También estaba con el agua al cuello el FC Jumilla, pero sus centrales no salieron con las espadas en alto. Ni un minuto necesitaron Leak y Luna para demostrar que tenían los nervios a flor de piel. Fue en un balón largo que buscaba a Manel Martínez. Lo tenían todo a favor los locales para despejar el esférico y el peligro, pero entre uno y otro se lo pusieron en bandeja al delantero murcianista, que con todo de cara no falló ante Iván.

Se ponía el Real Murcia por delante en el marcador cuando no había transcurrido ni un minuto de juego. Lo decía todo ese 0-1. Elevaba a los granas, que en las trece últimas jornadas solo han ganado un partido; y hundía a un Jumilla que ve como cada día que pasa el descenso está cada vez más cerca. Tras ese gol, nada bueno se presentaba para los de Pontes. Era un tanto. Nada más. Sin embargo, la diana de Manel parecía mucho más. El Real Murcia podría jugar con tranquilidad sobre un césped en el que en algunas zonas el balón apenas rodaba por el agua de la lluvia y en el que el viento también quería ser protagonista. El FC Jumilla engordaba su tristeza. Aunque, con el paso de los minutos, pronto se vio que el 0-1 favorecía más a los locales que a los visitantes, porque fueron los primeros los que, por detrás en el marcador, se hicieron fuerte, condenando a los granas a ser una marioneta que una vez más demostró que no tiene ni plan ni se le espera.





Ni el césped encharcado, ni el viento, ni el gol de Manel€ Nada sirvió de excusa para los de Pontes, que poco a poco, pasito a pasito, se hicieron con el balón, lo cuidaron y buscaron el área de Mackay. Mientras tanto el Real Murcia de Julio Algar andaba metido en la cueva. Con la única idea de lanzar la contra con balones largos, algo que pocas veces fue posible, el Real Murcia decepcionó con 45 minutos en los que no solo dejó escapar el 0-1 sino que también pudo, de no ser por Mackay, ponerse por detrás en el marcador.

No encontraban su sitio en el centro del campo Armando y Juanma. Los espacios eran aprovechados por los vinícolas que, además, buscaban insistentemente a Gregori y Peque. Movían el balón sin importarle los elementos y hacían temblar a la defensa grana. Al cuarto de hora, de hecho, Hugo Álvarez y Charlie Dean ya llevaban tarjeta amarilla.

Mientras Javi ya no volvió a sentir el peligro por parte del Murcia, en el área de Mackay cada vez había más transito. Por banda, con Gregori y Óscar Rica, el Jumilla mandaba. El premio llegó en el minuto 19. Fue en una jugada aislada, pero que volvió a dejar en mal lugar a los granas. Poca o ninguna intensidad para frenar un saque de banda que se convirtió en una pesadilla. Ponía el balón Connor al área y allí Leak peinaba hacia atrás sorprendiendo a Mackay y dejando helados a los visitantes. Un castigo más que merecido por la falta de propuesta de un Julio Algar que no ha cambiado absolutamente nada desde que se hizo cargo del equipo.

El empate en el marcador no hacía reaccionar al Real Murcia. Los espacios que dejaban los granas convertían el Uva Monastrell en una autopista para los locales. Y si el 2-1 no llegó fue gracias a Mackay, una vez más salvador de los murcianistas. Tuvieron el tanto los de Pontes en el minuto 28. Un centro de Connor encontraba a Gregori, sin oposición dentro del área. El atacante local remataba con claridad, obligando al portero murcianista a sacar una mano milagrosa para evitar el gol.

Todo fue a peor en la segunda parte. No mejoró el Real Murcia y empeoró el Jumilla. Imprecisiones, faltas, balones largos sin sentido, rechaces€ Así fueron transcurriendo los minutos. Si los vinícolas ya no llegaban con tanta claridad, los granas, para desesperación de Chumbi y Josema, apenas intentaban mirar arriba. Los balones largos, único plan de Algar, nunca llegaban a ningún sitio.

Todo indicaba que el marcador no se movería. Los visitantes no aprovechaban ni las jugadas de estrategia, algo ya demasiado normal a lo largo de toda la temporada. Cuando parecía que el marcador no se movería, llegó una acción aislada que favoreció al Real Murcia. Edu Luna, central del Jumilla, se volvía a convertir en el mejor amigo de los granas. Un balón largo que buscaba a Chumbi encontró por el camino al defensa vinícola, que en vez de despejar se lo puso en bandeja el gol al aguileño, que con un cabezazo batía a Iván y dejaba prácticamente sentenciado el encuentro.

Movió el banquillo Pontes en busca de una reacción final. Apretó el Jumilla, pero ya era demasiado tarde. Sus regalos en defensa le costaban demasiado a los locales, que ahora ven como el descenso ya les toca prácticamente la piel. Todo lo contrario ocurría en el Real Murcia. La victoria le da un respiro, le acerca a la permanencia, sobre todo porque sus dos próximos rivales, el Almería B y el Malagueño, están hundidos en la tabla.
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