15 de abril de 2019
15.04.2019
Pasando la cadena

Velocidad, cabeza y trabajo

14.04.2019 | 23:38
Zidane.

Esas cualidades perfeccionan la calidad innnata y, además, son imprescindibles en cualquier deporte ¡Qué disfrute ver jugar al Ajax o Liverpool, controlando y saliendo veloces hacia el gol con el balón domado! En categorías inferiores juegan futbolistas sobrados de calidad, pero su lentitud, medrosidad, indisciplina o anarquía les impide llegar más arriba. También ocurre en Primera, pero la mayoría juegan sin muchos primores y suplen carencias con rapidez, cabeza y trabajo. En cualquier caso, la velocidad marca las diferencias en igualdad de condiciones.

En el Madrid, Barça y Atleti la calidad se supone, pero cuando juegan andando pueden perder con cualquiera aunque los goles tapen vergüenzas. Como los merengues en los últimos años de Cristiano, que cubrió de apariencias declives cantados. Kroos es seguro en el pase si no se le exige velocidad, como Isco luce en el juego lento. Marcelo es la anarquía florida de un juego de solidaridad defensiva. Y Casemiro ha evolucionado en el amague y el pase, pero ha perdido potencial defensivo porque sus piernas siguen plomizas. Antes se anticipaba en el corte, aparte de lucir acería en el choque, ahora solo cumple contra equipos previsibles y se desarma ante interiores veloces. Modric solo tiene cuarenta minutos buenos si no se le dosifica. Y Ramos ya no es el defensa eléctrico que lucía en el lateral o en el centro y necesita un apoyo firme, aunque sigue mandando por su visión de juego y goles, y ha ganado en capacidad de liderazgo y en sus espectaculares cambios de juego.

Unos por años y otros por estancarse, lastran el juego de un equipo que llega a diciembre descartado para la Liga y solo el acierto del fenómeno portugués en eliminatorias clave permitieron ganar tres Champions seguidas. Eso es lo que tantos veíamos y que, paradójicamente, no vieron claro en el Madrid, todavía encamado con su presidente en el capricho de medias puntas exquisitos. Pérez descubrió el mundo galáctico para el fútbol y después ha querido reinventar el fútbol joven como nueva tabla de la ley.

Y ninguna de esas cosas fueron ni son invención suya. Únicamente en el aspecto económico, por los ingresos publicitarios que los futbolistas vende camisetas propician, puede considerarse hallazgo florentiniano en los grandes fichajes de su primera época, que no era más que la copia futbolera de lo que siempre había hecho el Barça. De ahí su fracaso deportivo. Antes, los grandes futbolistas y técnicos vestían de azulgrana mientras el Madrid reinaba en España, con el periodo de Cruyff en medio cuando ganó algunas ligas con más suerte que juego por mucho que entronizara el sobrevalorado equipo de los sueños; recuerden el Tenerife merengón más negro o la mala pata del Deportivo en el recordado penalti fallado por Djukic contra el Valencia en Riazor.

El gran reto de Zidane es regenerar al Madrid apostando por la velocidad sin descuidar la cabeza y el trabajo. Y en eso, algunos de los jugadores que suenan, como Pogba, no son virtuosos. Bastarían tres futbolistas del corte de De Jong, el flamante fichaje del Barça, de De Bruyne, Mané o Sterling y, evidentemente, un par de delanteros de veinticinco goles como Jovic o Icardi. Todo lo demás ya lo tienen con Vinicius, Asensio -si no se marchita-, Odriozola o Reguilón haciendo méritos junto a los consagrados.

Y el Barça, con Messi y diez colegas, tiene la Liga en el bolsillo y apunta a la Champions en plan campeón. Juega más y mejor que sus rivales. Solo la Juve de Cristiano puede varearlo, o los improbables Liverpool, por blando, y City por inmaduro. Valverde y sus profesionales huelen a triplete, como decíamos.

Y el Atlético, desde la fe cholista y sin desmantelarse, continuará dando guerra como peculiar eterno aspirante. Cuando obtengan frutos habrán llegado seguramente al final de ese camino. Mientras, como versificaba Kavafis en Ítaca respecto a la Odisea de Homero, disfrutan su larga aventura.

¿Y por Murcia, qué?

Sin velocidad ni gol ni garra ni medio campo mandón ni regularidad se consigue nada. El Murcia, el Cartagena y el UCAM andan en esos embarres. Así que la permanencia, el liderato y la liguilla peligran. Ojalá errara hace meses cuando avisé a mis amigos granas, blanquinegros y azulones de tales evidencias.

Y escandalosamente, quienes se lo llevaron crudo de Nueva Condomina siguen indultados por unos dirigentes que, además, ven que cada jornada pierden parroquia. Malos andares tiene la jaca.

¿Quiénes temen, estafan o mienten? Pronto lo sabremos.

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