14 de abril de 2019
14.04.2019
Contracrónica

Otro suplicio más... pero encima pagando

Los abonados del Murcia acuden de forma solidaria a pesar de pasar por taquilla, vuelven a encontrarse con una dolorosa derrota a cinco jornadas del final de Liga y la preocupación del descenso es una realidad

14.04.2019 | 00:10

Ni apelando a la buena voluntad de los seguidores y los abonados es capaz este Murcia de regalarle una pizca de alegría a casi nadie. Ayer era uno de esos partidos en los que se puede decir que se ponía a prueba al murcianismo más pasional, ya que la actual directiva había establecido el choque ante el UCAM como Día del Club y los socios que ayer acudieron al estadio tuvieron que rascarse el bolsillo. Casualidades de la vida, los tornos del estadio ayer no funcionaron, aunque el club informó de que habían asistido 5.492 personas. En cualquier caso, nadie facilitó el dato de cuánto se ingresó después de traicionar a los socios estableciendo una segunda jornada de pago, pero si el número que ofreció el club es real, las arcas granas habrían recibido un pellizco superior a los 60.000 euros en concepto de entradas.

Cuando el colegiado señaló ayer el final del encuentro, cada aficionado tenía en su mente que la derrota ante el UCAM no era una broma a falta de cinco jornadas para el final de Liga y sin tener amarrada la permanencia. Por eso la fragancia que desprendía últimamente el estadio con un fuerte aroma de preocupación, ha pasado a convertirse en un perfume que, sea como sea, huele a peligro de manera cada vez más intensa.

Cada seguidor calificaba el partido a su manera junto a sus compañeros de butaca, «pero encima pagando» fue una de las coletillas que más se escucharon entre seguidores relativamente jóvenes y otros más veteranos que no se imaginan todavía cómo ha llegado el Murcia a la situación actual.

Sin embargo, y a pesar de lo triste de la situación, el grupo de aficionados más racional ha tenido que buscar una respuesta donde la directiva no sabe darla. La pequeña tranquilidad que tiene el corazón de los murcianistas más sufridores es que después del duelo del sábado en el campo del Jumilla, los pupilos de Julio Algar tienen que medirse contra dos filiales que prácticamente tienen los dos pies ya en Tercera División. El Almería B y el Atlético Malagueño pasan ahora por ser las dos grandes pruebas de fuego para una plantilla a la que se le presupone que contra estos equipos pueda dejar la permanencia vista para sentencia, un objetivo pobre para un club como el grana, pero que hay que alcanzar rápido antes de que, sea por lo que sea, las cuentas no terminen saliendo de manera tan sencilla.

Jugar en Nueva Condomina es algo que no le costaba tanto al equipo antes de llevar a cabo una operación limpieza en enero para ajustar el presupuesto que, a bote pronto, ya tiró por tierra las opciones de aspirar a la fase de ascenso. Ir ahora a Nueva Condomina es demostrar fidelidad a unos colores y máxime cuando la situación deportiva ha empeorado notablemente desde que el consejo que preside José María Almela decidió tomar voz y voto en las decisiones deportivas. Prescindir de Pedro Cordero como director deportivo fue uno de los grandes errores de un consejo que la historia se dedicará de juzgar si llegó para ayudar o si llegó para figurar. Cuestiones muy distintas.

Los más pesimistas se fueron ayer mirando los partidos que quedaban para la jornada de hoy como si les fuera la vida en ello, y no era para menos, ya que si Villanovense y Ejido dijeran de ganar hoy sus partidos, la proximidad del Murcia con el descenso sería para llevarse las manos a la cabeza, con toda la razón del mundo y confiando en una directiva más parecida a un club de amigos que a otra cosa y que ha descuidado tanto lo deportivo que han olvidado lo más importante, ganar partidos, al menos, para no descender.

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