14 de abril de 2019
14.04.2019
Derbi
Real Murcia01UCAM Murcia

Onwu solo necesita una bala

Un gol del navarro en el minuto 92 decide el derbi murciano a favor del UCAM, que olvida su mala racha condenando a un Real Murcia que, con una victoria en trece jornadas, ya asume la derrota como algo demasiado normal

14.04.2019 | 00:14
Onwu solo necesita una bala

Mackay y el palo evitan que los universitarios sentencien antes.

Cuentan que en el fútbol no manda la lógica. Tampoco hay que estudiar para saberlo. Durante 90 minutos todo puede suceder. Los peces grandes se comerán al pequeño, pero no siempre; los que más tiren a puerta ganarán el partido, pero no siempre; los mejor pagados resolverán encuentros, pero no siempre... Cuando hablamos de fútbol no hablamos de matemáticas, donde dos más dos son cuatro; cuando apostamos por el fútbol, sobre todo en Segunda B, cualquier cosa puede pasar. Si el fútbol fuese lógica las casas de apuestas no estarían tan presentes en nuestras vidas, ni la Quiniela hubiese sobrevivido tantos años.

En el fútbol, repito, no manda la lógica. Pero, por si no se acuerdan, siempre hay una excepción que confirma la regla, y en el Grupo IV, esa excepción se llama Real Murcia. La lógica dice que cualquier equipo gana en Nueva Condomina, y ayer también lo hizo el UCAM Murcia, aunque el gol llegase en el minuto 92. La lógica dice que el Real Murcia actual es un equipo pequeño, al que cualquier rival, independientemente de su presupuesto, va a derrotar, y ayer el UCAM se encargó de cumplir lo que ya habían demostrado el Don Benito, el Linense, el Talavera, el San Fernando, el Ibiza, el Recreativo... La lógica dice que un equipo con 56 puntos siempre ganará a uno con 41, y ayer el UCAM se aseguró dormir una jornada más en el play off.

La lógica, como ven, se cumplió. El UCAM ganó a un Real Murcia que en las trece últimas jornadas solo lleva una victoria, a un Real Murcia que desde el 13 de enero no suma tres puntos en Nueva Condomina, a un Real Murcia que da igual que tenga un técnico que se llame Manolo Herrero, otro que se llame Javi Motos o un tercero que tenga por nombre Julio Algar, a un Real Murcia donde su entrenador está más preocupado por huir del amarillo o por cambiar de banquillo, es decir por sus supersticiones, que por arreglar un problema que es ya tan grave que va a acabar hasta con la dignidad de un club que no está acostumbrado a ser una presa tan fácil.

Pero la lógica, por unos minutos, se mostró esquiva, dando síntomas de que por fin dejaría tranquilos a los granas. Mackay se había encargado de evitar que se presentara antes cuando en la primera parte se hizo grande bajo los palos para frenar a un Titi que ya se relamía con un pase maravilloso de Chavero, una asistencia que parecía grabada con esa cámara súper lenta que disfrutamos en El Hormiguero. El palo, solo unos minutos después, también se aliaba con el Real Murcia al evitar el gol de un Migue García que fue un puñal por la banda.

Ocurrió en los últimos diez minutos de una primera parte dominada a ráfagas por el UCAM, unos primeros cuarenta y cinco minutos en los que se volvió a demostrar que los granas hace muchas jornadas ya que tienen las cabezas en otro sitio. Mackay y el palo alargaron la esperanza, no ya de ganar, porque nadie en Nueva Condomina confiaba en ello, pero sí de sumar un mísero punto como el del Cartagonova que hubiera permitido a Julio Algar presumir de no perder ante un grande, porque desde que el madrileño viste de grana se ha encargado de descubrirnos que en el Grupo IV no hay rival pequeño, salvo el Real Murcia, que no gana ni por equivocación.

Ayer tampoco pudieron hacerlo los granas. De hecho, en 90 minutos no probaron ni una sola vez a un Germán Parreño que regresaba a la titularidad después de una lesión. Como siempre, no hubo ni plan A, ni plan B, ni plan C, y para desgracia de todos, Forniés, cuyos centros son una de las pocas esperanzas de los granas, se lesionó en el calentamiento, dejando su puesto a un Charlie que apareció por la derecha, para suerte de Migue García, y desplazó a Parras a la izquierda.

El partido de principio a fin fue cocinado por los visitantes. Llevaron la iniciativa cuando quisieron, con Jules acordonando la zona y Chavero buscando el espacio, se tomaron un respiro sin sufrir cuando comenzó la segunda parte, y aceleraron una vez más en los instantes finales para conseguir el gol que les otorga tres puntos y les permite romper una racha de cinco jornadas sin ganar.

Fueron tan protagonistas que ni cuando no quisieron serlo, el Real Murcia sacó pecho. Y es que hubo unos minutos a la vuelta de vestuarios en los que el UCAM se empeñó en dar ventaja a su rival. No se encontraron cómodos los universitarios en el terreno de juego. Pese a tener más armas en todas las líneas y a encontrar a dos amigos en el bando contrario -Miñano y Miguel Díaz se convirtieron en los mejores aliados de los universitarios-, Munitis, desde la grada por sanción, ordenó un cambio que estuvo cerca de demostrar que la lógica en el fútbol no existe. Titi se marchaba del terreno de juego (60') para dejar su sitio a Collantes. Hasta ahí todo normal. Lo sorprendente es que con 0-0 y media hora por delante, los universitarios apostaban por jugar sin delantero, haciendo una mezcla incomible con un ataque en el que se turnaban Killian Grant y Chavero. Fue tal el despropósito que Onwu y Hicham debían pasárselo en grande en el banquillo.

Ni ese desliz fue aprovechado por el Real Murcia. Daba igual que el rival diese alguna ventaja, los jugadores granas miraban al marcador (0-0) y al banquillo, donde Algar estaba encantado con el resultado, y seguían a no hacer nada diferente para no cabrear a sus jefes. No dieron un pase en condiciones -ni fácil ni difícil- Miñano ni Miguel Díaz. Mientras que uno y otro se empeñaban en regalar balones al rival, Juanma Bravo estaba en el banquillo, olvidando de que en el Real Murcia actual lo que vale es la cantera; y mientras que Algar rememoraba la victoria en Granada -hace ya bastantes días- y el empate ante un Cartagena que te saca 21 puntos, el UCAM se daba cuenta que es más fácil ganar con delanteros que sin ellos. Por ello, corrigiendo el cambio que nadie entendió, entraron al campo Onwu y Hicham, y, de nuevo, la lógica se preparó para imponerse.

Ocurrió en el minuto 92, ocurrió cuando la defensa grana ya había desconectado, ocurrió cuando muchos ya se daban satisfechos con haber pagado por ver un 0-0, ocurrió cuando Isi Ros combinó con Hicham para que el almeriense metiese un pase de la muerte a un Onwu que solo necesitaba una bala para cumplir con la lógica.

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