08 de abril de 2019
08.04.2019
El deporte, en primera persona

Almudena García Victorio: "Iba para futbolista, pero se cruzó el atletismo en mi vida y ya no lo dejé"

"Mi madre me apuntó a una academia de danza con 3 años, pero si me vieses bailar, te mueres", afirma la atleta

08.04.2019 | 12:07
Almudena García Victorio

Atleta. Almudena García Victorio (Murcia, 22 de enero de 1995), graduada en Derecho, fue la ganadora de la cuarta edición de la Carrera de la Mujer, al margen de haber brillado en la Media Maratón de Murcia con un segundo puesto. Esta vecina del barrio del Carmen que pertenece al Fondistas de Alcantarilla lleva desde los diez años en el atletismo, al que llegó después de suspender un examen al conservatorio de danza.

¿Cuándo le dio por hacer deporte?
Mi madre me apuntó en una academia de danza en la Plaza de las Flores cuando tenía tres o cuatro años, pero si me vieses bailar, te mueres. A los 9 hice la prueba del Conservatorio y no la pasé, y a los 10, en el colegio del Carmen, me apuntaron al cross escolar, me quedé cuarta en la carrera y me llevaron a la final regional.

Pero hasta ese momento su vida era la danza.
Sí, no había hecho deporte en mi vida, solo bailar.

¿Y nunca había lanzado a canasta, por ejemplo?
Me gustaba mucho el fútbol y jugaba en el recreo. Y empezar a correr fue porque un profesor de otro colegio nos vio a mí y a una compañera, nos llevó a Monte Romero y llamó a mi padre para que me apuntase al Club Atletismo Murcia porque decía que podía ser una buena corredora. Y en octubre de 2006 empecé en el club.

¿Había muchas chicas entonces?
Había más chicos que chicas, pero en el grupo que yo empecé éramos bastantes. Ahora sí que es verdad que en el Fondistas Alcantarilla entreno solo con una chica más y el resto son hombres, pero cuando empecé con Juan Carlos Abellán, éramos bastantes.

¿Y qué le enganchó para huir de la danza?
La danza la odiaba, era una cosa de mi madre. Cuando suspendí en el conservatorio dije hasta aquí. Al año siguiente me iba a apuntar al fútbol porque me gustaba mucho y en el colegio, cuando había que elegir a una chica, siempre me buscaban a mí. Iba para futbolista, pero se cruzó el atletismo en mi vida y ya no lo dejé.

¿Qué le ha llevado a convertirlo en un estilo de vida?
No recuerdo una forma de mi vida que no sea con el atletismo. Empecé con 11 años y la verdad es que no he echado de menos la vida de otras amigas que salían de fiesta. Me ha dado mucha disciplina. Siempre he deseado que llegara la hora de entrenar para estar con mis compañeras. Recuerdo que en categoría cadete hacíamos casi todos las mínimas para los Campeonatos de España y se venían los padres, nosotros en una furgoneta y ellos en otra, que no sé si se lo pasaban mejor ellos o nosotros.

¿El atletismo es especial?
Sí. Recuerdo un Campeonato Escolar que clasificábamos para el Campeonato de España y yo era la mejor en 1.500. Entonces dejé a una compañera mía esa prueba porque ella no tenía otra posibilidad de ir pero yo ya estaba en otras. Siempre nos hemos ayudado. Hay compañeras mías que han salido a tirar en una carrera para que yo consiguiera mínima, como también he hecho yo.

Muchos padres, cuando los hijos sacan malas notas, los quitan del deporte. ¿A usted le ha pasado?
Es un fallo que gente que está en pleno desarrollo no haga deporte y que los castiguen con eso. El día tiene 24 horas y si un niño va una a entrenar, eso no afecta en las malas notas, afecta la falta de disciplina. No conozco a nadie, salvo que esté opositando, que salga del instituto a las tres de la tarde y a las once de la noche siga estudiando. Un niño que va tres veces a la semana a hacer deporte no pierde nada, al contrario, a mí me ha ayudado.

¿Cómo ha sido como estudiante?
Terminé Derecho en un año más, pero no repetí ningún curso en Bachiller. La verdad es que las Matemáticas no se me daban bien, pero en general sacaba buenas notas, aunque no como las de mi hermano.

¿Siempre se ha dedicado a las mismas distancias?
He hecho 400, 800 y 1.500 metros, pero es que hasta me he atrevido con pruebas combinadas. En el atletismo lo único que me falta es hacer marcha.

¿Y cuándo le dio por las medias maratones?
No las estoy haciendo en serio aún. En 2016 tuve muy mala temporada y cambié de entrenador, dejé de competir un año porque no me encontraba bien. Estuve tres meses en Estados Unidos y cuando volví vi que necesitaba un cambio psicológico porque estaba agotada. Me fui con David Sánchez Romero al Fondistas de Alcantarilla y allí empecé a hacer cross y 10.000 metros. Hasta ese momento lo máximo que había hecho era 8 kilómetros.

Pues no se le han dado mal las medias maratones.
La primera fue muy gratificante y terminé muy contenta. Sin embargo, en la tercera no me encontré bien y acabé en el hospital Reina Sofía con problemas intestinales. Y la última que hice, en Murcia, donde fui segunda, subí un punto más, pero sinceramente, podía hacer mejores marcas porque no las preparé.

¿No quiso dejarlo tras acabar en el hospital?
La verdad es que el estómago, conforme aumenta la distancia, sufre bastante, yo creo que será por falta de aclimatación, pero esto es una superación. Es cierto que me dio un poco de miedo y respeto, pero nada más.

En casa ya no tendrá sitio para trofeos.
Mi padre me regaló hace años una vitrina y ya no cabe ninguna más porque tengo más de 130, me van a echar de mi casa. Ahora he tenido que limpiar unas lejas de mi habitación y estoy empezando a ponerlos allí. Los tengo clasificados por cross, carreras populares...

¿De cuál tiene especial recuerdo?
El Cross de Artillería del año 2010, que era cadete y corrí la carrera absoluta, y no sé cómo, pero gané. En ese momento la segunda y la tercera eran lo máximo.

¿Echa en falta más mujeres compitiendo?
Estoy notando que muchas más mujeres se atreven a competir. En los cross federados somos pocas, pero a nivel popular, la mujer se está soltando. En el río veo todas las tardes más mujeres que hombres Es importante que se animen y confíen en ellas porque todas tenemos derecho a hacer deporte. Da igual si te quedas peor o mejor, lo importante es empezar.

Muchas me dicen que salir solas les da miedo.
El problema para las que tienen hijos es que deben compaginarlo con el trabajo. Pero hace poco también me comentó una entrenadora que había empezado con un grupo de madres en Monte Romero y que había cuajado porque entre unas y otras se animan. A mí a veces me da miedo salir sola por las noticias que se escuchan, pero pienso que si te tiene que pasar, te va a pasar.

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