03 de abril de 2019
03.04.2019
Derbi regional

Estabilidad, divino tesoro

Mientras que el Cartagena se ha saneado desde que Belmonte tomó las riendas del club en abril de 2015, el Real Murcia ha tenido hasta cinco presidentes tras el fallecimiento de Samper el 18 de diciembre del mismo año

02.04.2019 | 22:06
Estabilidad, divino tesoro

Ninguno de los clubes insignia de la Región, que se ven las caras el domingo en el Cartagonova, ha logrado el ascenso en este tiempo

Ya faltan cinco días para el gran derbi regional entre granas y albinegros en el Cartagonova a las siete de la tarde. Aunque ninguno de los dos clubes más representativos de la Región, el Real Murcia y el FC Cartagena, han regresado al fútbol profesional en los últimos años, resulta evidente que la calma institucional que se vive en la entidad albinegra desde hace cuatro años no tiene nada que ver con la novela en la que está inmerso un Real Murcia que desde el fallecimiento de Jesús Samper el 18 de diciembre de 2015 ha tenido después hasta cinco presidentes, mientras que en el club de la ciudad portuaria Paco Belmonte sigue como dueño de la entidad cartagenerista.

El periodista murciano tomó las riendas del Cartagena en abril de 2015 tras llegar a un acuerdo con la empresa Sporto Gol Man, asumiendo en el mismo trato la deuda de cuatro millones de euros que tenía el club. Además de saldar la deuda con Hacienda, el Cartagena ha conseguido en los últimos tres años lo que hace tiempo era impensable, que la inmensa mayoría de jugadores prefieran comprometerse con un club en el que la palabra impagos lleva mucho tiempo sin aparecer, mientras que en el Murcia es el cantar de cada día y ya no hay tantos jugadores interesados como dicen algunos en vestir la camiseta de una entidad centenaria que necesita medio millón de euros aproximadamente para terminar la temporada.

Mientras que la figura de Paco Belmonte ya ha adquirido cierta notoriedad en Cartagena respaldado por una afición que espera regresar también cuanto antes a Segunda División, en el otro lado del Puerto de la Cadena la situación es diametralmente opuesta en los últimos años, ya que cinco presidentes en apenas dos años ha dado como resultado que el Murcia haya ido de mal en peor hasta el punto de que tiene que luchar en la recta final de Liga por asegurar la permanencia, mientras que el Cartagena anda peleado con el Melilla por el primer puesto.

En este tiempo, el abogado murciano Guillermo Martínez Abarca tomó las riendas del club tras el fallecimiento de Jesús Samper, un periodo de transición que duró hasta diciembre del siguiente año, cuando el empresario Raúl Moro se convierte en presidente grana tras desembolsar 400.000 euros en la ampliación de capital que había diseñado el anterior consejo. El extremeño llega de la mano del hostelero Deseado Flores al club y su aventura aguanta hasta febrero de 2018, ya sin liquidez económica y con la soga al cuello, momento en el que se produce otra especie de transición hasta la llegada de la familia Gálvez. Fue el exconsejero Miguel Martínez la persona que ocupó el sillón presidencial de manera testimonial en febrero de 2018 y quien al mismo tiempo estaba negociando con el mexicano Mauricio García de la Vega para que el también expresidente de la federación de peñas mantuviera una silla en el consejo, mientras duró el corto mandato del norteamericano, quien ejecutó una cláusula del contrato privado con Raúl Moro por el que asegura y defiende que actualmente es el propietario de la centenaria entidad. Martínez es la persona que cierra literalmente las puertas de Nueva Condomina a De la Vega y en este espacio de tiempo, sin ningún tipo de referencias en el mundo del fútbol y sin apenas relevancia, aparece la familia Gálvez como la gran salvadora del Real Murcia.

En abril de 2018 llega Víctor Gálvez como presidente para terminar la temporada, pero la gigantesca inversión económica en verano resultó imposible de sostener nada más arrancar la temporada y llevó al Murcia a ser protagonista por el famoso capítulo de los impagos tanto a los jugadores como empleados del club durante muchos meses. Tras varias manifestaciones en contra del constructor de Orihuela y la inmensa presión popular que comenzó a ejercer la afición murcianista llevó a Víctor Gálvez a negociar una especie de traspaso de poderes con la famosa Plataforma de Apoyo al Real Murcia (PARMU). La plataforma consigue que en noviembre del año pasado, Gálvez y su familia se marchen del Murcia y el nuevo consejo de administración decide que el médico José María Almela será el nuevo presidente del club, el quinto en este periodo tan corto de tiempo. La llegada de Almela estaba avalada por el notario Francisco Tornel, quien con un desembolso de 200.000 euros pasó a ser el accionista mayoritario de la entidad.

Sin embargo, el paso de los meses ha ido derivando en una serie de destituciones y dimisiones dentro de la directiva grana debido en gran parte a la creación del Kbusiness, un grupo de empresarios que desde hace meses ha comenzado a tomar las decisiones más importantes de Nueva Condomina y quienes se han ido quitando de enmedio a todos los que no eran de su misma rueda.

Tanto trasiego institucional también ha influido en la trayectoria de un equipo grana que, con las nueve bajas que sufrió en enero con las que según el nuevo consejo se iba prácticamente a cuadrar la temporada, resulta que han desembocado en una trayectoria deportiva tan preocupante que los aficionados granas saben que necesitan dos victorias en las siete jornadas que quedan para evitar meterse en un lío que nadie tenía previsto cuando comenzó la temporada.

El Murcia lleva una victoria en las últimas once jornadas y el Cartagena, empatado a puntos con el líder Melilla, lleva dos empates y dos derrotas en el último mes. El Cartagena es favorito, pero ninguno de los dos llega a esta cita, sin duda, en las mejores condiciones.

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