08 de marzo de 2019
08.03.2019
La Opinión de Murcia
FC Cartagena

La vital labor de Rocío y Lorena

La nutricionista y la psicóloga reivindican el papel de la mujer en el líder del grupo IV y piden que no se les valore solo por su género

07.03.2019 | 21:55
La vital labor de Rocío y Lorena

Dos mujeres, al servicio del líder. Tras los éxitos del Fútbol Club Cartagena, detrás los goles de Elady Zorilla, las asistencias de Moyita, las paradas de Joao Costa o la formación de las próximas generaciones de jugadores de las bases, están dos mujeres, la nutricionista Lorena Luján y la psicóloga Rocío Blanco, quienes prefieren que se les valore por su profesionalidad antes que por su género.

Ellas son la cara oculta de la Luna. Hacen un trabajo silencioso para que sean los futbolistas, o las futuras estrellas, las que brillen. Lorena Luján es nutricionista licenciada por la Universidad de Alicante. Tiene 31 años y pone a disposición del club todo su conocimiento. La alimentación, en el deporte, es vital, por ello su trabajo invisible se traduce en la intensidad que imprimen los pupilos de Gustavo Munúa, entrenador del cuadro albinegro, sobre el terreno de juego. Llegó al club de la mano de Javier Madrid, director de las bases cartagenerista. Pronto, desde el primer equipo, se dieron cuenta de la importancia de su labor y no tardaron en pedirle que aportara su grano de arena a los Moisés García, Aketxe y compañía. «Hago mucho hincapié en la resistencia de los jugadores. En el fútbol, tenemos que prevenir lesiones, el desgaste, y que los futbolistas lleguen al final de temporada en un estado óptimo. Y todo ello, lo hacemos a través de la nutrición», nos explica Luján.

Por otro lado, encontramos a Rocío Blanco, licenciada por la Universidad de Murcia en Psicología y especializada en Psicología Deportiva en Valencia. Tiene 26 años y ella se encarga de «educar» a los entrenadores de las bases para que ellos sean el nexo con las futuras perlas albinegras. También fue Javier Madrid el que le brindó la oportunidad de entrar en un 'mundo de hombres' como es el fútbol.

No quieren diferenciación. Buscan que sea su trabajo y no su género lo que deje huella. Insisten una y otra vez en que ellas son profesionales y no mujeres a disposición de un club de fútbol. «Nosotras somos la psicóloga y la nutricionista. Los chicos de la cantera o del primer equipo no nos ven tanto como Lorena o Rocío, sino como personas que estamos ahí para ayudarles», dice Blanco. «Aquí se habla de profesionalidad y no de otra cosa. De alguna manera, tenemos que 'invadir' su día a día pero saben lo que hacemos para identificar errores y ayudarles a mejorar», asegura Lorena.

Y es que, en un mundo como el del fútbol, donde predomina el sexo masculino en la grada, donde en los espacios deportivos está más presente la figura del hombre que la de la mujer y donde el papel de las féminas, tradicionalmente, ha quedado relegado a un segundo o tercer plano, falta normalizar una situación cotidiana como es el hecho de que ellas llevan muchos años pisando fuerte y demostrando que el deporte es la vía perfecta para eliminar todos los prejuicios. Rocio Blanco asegura que «falta normalización. Cuando intentamos diferenciar es cuando se empieza a producir la discriminación. Estamos en ese proceso de normalizar todo y está habiendo muchos avances, pero todavía queda mucho camino». Para Lorena Luján no hay que dar tanta importancia al género porque «el error está en querer llamarlo todo de otra manera. A mí no me importa si me denominan el nutricionista. Nos guste o no, las mujeres tenemos que demostar. Yo estoy disputa a hacerlo y lo hacemos. Lo que espero más adelante es que no haga falta tanta demostración». Porque la realidad es que, todavía, a muchos aficionados, les cuesta asimilar que una mujer sea la jueza de un partido, o que se encargue de la salud de un futbolista. «Las mujeres que llegan arriba es porque se lo han trabajado y han demostrado que valen. Pensar cualquier otra cosa es de ser un troglodita. Personalmente, no he vivido ningún comentario fuera de tono pero todos sabemos que se hacen. Creo que lo que se escucha, es por la aceptación social que tiene hacer una 'gracia' de este tipo», nos cuenta la psicóloga.

Ellas están orgullosas de trabajar para el FC Cartagena. Lorena afirma que el comentario más frecuente que le dicen cuando alguien sabe que ayuda en la entidad albinegra es «alegría y valoración por estar en un club como el nuestro. De hecho, lo más frecuente es que me pregunten si me hacen caso los jugadores. Además, todo el mundo nos da mucho apoyo para conseguir el ascenso», dice entre risas.

Consideran que la educación es lo más importante para erradicar el machismo o la desigualdad que se pueda vivir en el deporte o en cualquier ámbito de la vida. «Se necesita educar, buscar ejemplos y tener opciones. Además, el hombre tiene mucha importancia. También necesitamos de su apoyo», explica Blanco. «Antes, el mensaje era muy machista. Por ello, la educación es básica, tanto en casa como en el colegio. Nosotras tenemos un papel protagonista en la sociedad pero no se nos ha dado esa importancia a lo largo del tiempo», asegura Luján. Y no estaría de más escuchar la opinión de dos personas que viven con los pies en el suelo e incansables en sus tareas.

Hoy son ellas, y solo ellas, las que mandan en la agenda política, deportiva o social. Pero, en su mensaje, no buscan ese protagonismo. No piden más, pero tampoco menos. Por ejemplo, Rocío afirma que «el Día de la Mujer no debería ser solo hoy, al igual que San Valentín no solo tiene que ser el 14 de febrero. La mujer lucha siempre. Por un lado, es bueno que tengamos nuestro espacio en los periódicos, se hagan eco de lo que hacemos y que la gente se movilice, pero debería ser más a menudo». Opinión que comparte Lorena, la cual piensa que «es importante que se le dé valor, pero es nuestro trabajo. Nos gusta que nos entrevisten como profesionales y no como mujeres. Es más, no vería mal que hubiera un día del hombre».

Y no quieren desaprovechar la oportunidad para mandar un mensaje al mundo, unas palabras que, si me permiten, firmaría debajo de todas y cada una de ellas. «Mi lema personal es que tenemos que ser la mejor versión de nosotras mismas. Hacemos nuestro trabajo y eso es lo que tiene que hablar por sí solo», dice Rocío. Por su parte, Lorena nos confiesa que lleva una piña tatuada porque «para mí, lo más importante es trabajar en equipo y hacer piña. Esa es la clave de todo». Ellas hacen una labor fundamental en un mundo que poco a poco va teniendo nuevas perspectivas. Mujeres como Rocío y Lorena son la mente y el cuerpo del Fútbol Club Cartagena.

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