25 de febrero de 2019
25.02.2019
Pasando la cadena

Semanas de pasión

24.02.2019 | 21:28
El madridista Vinicius.

Reina la intemporalidad de lo inmediato, pero afortunadamente, las pasiones aún alumbran caminos de ilusión. Aguardan semanas apasionantes en Europa con la Champions y días pasionales en España por el doble Madrid&Barça. Sobre todo el de Copa, porque el de Liga llega descafeinado; esperanza rojiblanca, pena blanca y alivio culé.

Messi dejó claro en Sevilla que no renuncian a nada, lo que supone un dedo en el ojo para los blancos. Lideró a discreción, goleó con un repaso a su repertorio, asistió de calle y hasta indicó a Valverde que debía entrar Dembélé para ser más incisivos. Cada vez se acerca más a lo que supusieron Di Stéfano y Cruyff, pero los supera en longevidad -catorce años en la cumbre-, en títulos individuales y seguramente muy pronto en colectivos también y en todo.

El Madrid llega bipolar y ansían en el Bernabéu que sean esos partidos la verdadera alternativa de un Vinicius que ha pasado en meses de becerrista a torear con caballos y aspira a matador de toros. Los merengues necesitan la referencia que les hurtaron con Cristiano y el moreno brasileño es su esperanza blanca. Y tiene mimbres para serlo: descaro, regate eléctrico, potencia, velocidad, verticalidad, trabajo y ganas. Pero lo más sorprendente es que luzca también cabeza siendo juvenil.

Lo demostró antes de vestirse de luces en el Bernabéu por la modestia y profesionalidad con que asumió su estancia en el Castilla a pesar de su costo y la aureola con que lo trajeron. Su éxito sería trasladar también sus goles de Brasil y de Segunda B a la Primera española; palabras mayores. Y, entonces sí, estaríamos ante un presumible Balón de Oro si el carisma le durara un par de años. Tan difícil como posible y singular en la constelación futbolera del siglo XXI, donde impera lo urgente: cuajar en figura las virtudes de una promesa. Su sueño de imberbe, el de Florentino y el de millones de aficionados madridistas, que ya ven en Vinicius el Messi blanco. Tan irreal e incomparables todavía como ilusionante en este tiempo de pasiones desbordadas de un día para otro a bordo de ondas o de cable y prácticamente sin intermediarios. Las novedades, la realidad, las falsedades y los sueños ya no llegan de boca en boca durante semanas o meses sino de móvil a móvil en décimas de segundo, plataformas de cualquier cosa mediante. La tecnología que nos lleva.

Por eso no debe extrañarle a Cristiano que le silben por todos sitios y hasta los propios. Recoge lo que ha sembrado aun siendo generalmente reconocida su capacidad goleadora. Lo que antes eran rumores entre periodistas o de vestuario ahora son evidencias tan palpables que todos las llevamos en el bolsillo. Antes era complicado y lento derribar un mito, y ahora dura en caerse por cualquier gesto menos que el instante de un sonido. Su manita en el Wanda arrogándose como individuales títulos colectivos es la última pata del banco tontarrón que se ha ido creando. Y ese absurdo pesa más que sus goles. Una pena personal grande que arrastrará mientras juegue y de ahí su aceleración hacia la antipatía general. Acabarán pitándole hasta en Turín cuando desinfle el globo de su fichaje. Ganar el scudeto goleando en Italia más que nadie se difuminará en el fracaso europeo. Simeone y los suyos pueden cerrarle la penúltima puerta a su carrera; luto que desea la mayoría futbolera.

Finalmente, lo de Guardiola ya es de traca. Cuanto gana como profesional lo pierde como hooligan catalanista. Y se da el caso, además, en el colmo de lo absurdo; de que en su Cataluña natal no es especialmente bien recibido a pesar de sus esfuerzos por querer disculpar con lazos pajizos y lengua suelta supuestas traiciones futboleras barcelonistas. Si espera algún reconocimiento futuro, algún día lo lamentará.

Por Murcia crearán otra comisión

En el trabajo sonreíamos cuando se creaba un comité. Y es que, demasiadas veces, en ellos se esconden las indecisiones, la ignorancia o la indolencia. Y el que se avecina no es minino. El grupo de ilustrados con másteres, miércoles y jueves deberán acometer en el Murcia la madre de todos los comités. El demonio acecha y no pedirá escrituras, como decíamos del agua, cuando enfile hacia lo hondo.

Mientras, el Cartagena perfila su presumible liderazgo final y el UCAM sus opciones de liguilla de ascenso.

¿Y lo de Gálvez?, se preguntarán. La semana que viene; supondrán. ¡No sea mal pensado, hombre!

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