14 de febrero de 2019
14.02.2019
FC Cartagena

La exigencia del ascenso frena la llegada de la cantera al primer equipo

Con el debut de Mauro, solo cinco futbolistas del filial del Cartagena han logrado jugar algún minuto en el bloque albinegro en las últimas cuatro temporadas

13.02.2019 | 22:16
Mauro Lucero celebra el gol que hizo en su debut con el primer equipo.

El nivel de la plantilla y la necesidad de estar entre los mejores resta protagonismo a los que llegan desde abajo

Mauro Lucero es la mínima excepción que confirma la regla que suele estar vigente entre los grandes equipos de Segunda División B temporada tras temporada.

Pocos son los clubes que ofrecen la oportunidad a los futbolistas que llegan llamando a la puerta desde su cantera que se asienten en el primer equipo. El jugador alicantino, que cumple su segunda temporada en la entidad albinegra, fue convocado por el preparador uruguayo Gustavo Munúa por vez primera esta temporada el pasado sábado, debido al déficil de jugadores que padecía la primera plantilla en el puesto de defensa central.

El espigado futbolista del Cartagena B no había sido convocado hasta el momento ni por Alberto Monteagudo la campaña anterior ni por el propio Munúa. Pero una situación anómala facilitó su convocatoria y su debut. Lo del gol que anotó a los pocos minutos de estar en el campo, y que supuso el triunfo del equipo albinegro ante el Jumilla, es la guinda para este prometedor defensa que buscaba y buscaba esta oportunidad.
Pero pocos son los que escalan hasta donde ha llegado Mauro. Incluso el propio jugador es consciente de que lo suyo el pasado domingo fue anecdótico y que pronto deberá volver a la competición de donde venía, la Tercera División.

La exigencia que han mantenido los dirigentes cartageneristas durante estas cuatro temporadas en las que están al frente del primer equipo ha limitado el protagonismo de jugadores en formación, futbolistas de la cantera que pueden tener potencial, pero que carecen de las oportunidades para demostrar que son capaces no solo de llegar hasta arriba, sino también de quedarse.

Solo cinco jugadores de las bases del club han logrado jugar algún minuto en Segunda División B con el FC Cartagena desde el año 2015 hasta el momento. En el club han ido potenciando de forma paulatina la formación y el crecimiento de sus bases. La inversión por el proyecto de cantera crece temporada tras temporada y a día de hoy son 500 los niños y niñas, chavales y chavalas que forman parte del club cartagenerista, pero la realidad dice otra cosa: Mauro ha disputado 22 minutos esta temporada y su compañero de equipo Mario Solano lo ha hecho con un minuto, allá por la tercera jornada de la competición.

Si miramos la campaña pasada, las cifras no son mucho más halagüeñas: fueron convocados hasta tres futbolistas del filial, José Antonio López Jiménez, portero; Adama Fofana -quien finalmente obtuvo ficha con el primer equipo-, y Mario Solano. El cancerbero no llegó a debutar, algo que sí hicieron finalmente Adama Fofana (cinco partidos y 268 minutos) y Mario Solano (1 partido y 22 minutos).

Un año antes los que llegaron a jugar de forma residual fueron Renato y Teddy -ninguno está ya en la cantera-. El primero disputó 17 minutos ante el Linense y el segundo 1 minuto en la última jornada frente al Recreativo.

Está claro que los números no son nada significativos y demuestran bien a las claras que a este FC Cartagena le importa el crecimiento de sus bases tal y como se puede ver en esta última temporada, pero pone por encima de todo lo demás, la necesidad de estar entre los mejores clubes de la categoría.

La obligación de jugar un año tras otro por optar al ascenso le quita todo el protagonismo y las oportunidades a los futbolistas que llegan desde abajo.

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