10 de febrero de 2019
10.02.2019
Fútbol. Segunda B
Ibiza32Real Murcia

El Real Murcia naufraga en Ibiza

Los granas pagan una primera parte penosa y vuelven a casa con cero puntos en el bolsillo y con demasiadas dudas en la cabeza

10.02.2019 | 14:06

Cuando se piensa que ya nada puede hacerse peor, va el Real Murcia y juega los peores 45 minutos de la temporada. Cuando se habla de partido importante, de la necesidad de ganar ante un rival directo, va el Real Murcia y regala a los locales dos goles antes del descanso. No viven los murcianistas su mejor momento de la competición. Con el play off demasiado lejos para un conjunto que no debía tener otro objetivo que no fuera estar entre los cuatro primeros, los de Manolo Herrero se encargan de transmitir semana a semana que es mejor ser realistas y no creer en imposibles. Llegaba el Real Murcia a Ibiza con el objetivo de engancharse al cuarto clasificado, y volvió con demasiadas dudas en su cabeza y sin ningún punto en el bolsillo. Y todo porque los murcianistas se superaron a sí mismos y ofrecieron una primera parte lamentable, en la que faltó de todo menos pasotismo. Sin intensidad, sin ideas, cediendo a las primeras de cambio cada batalla y con una defensa irreconocible, el Ibiza apenas necesitó enseñar el puño para poner distancias en el marcador.

A los cinco minutos, Giner ya había abierto un butrón en la banda defendida por Parras. Sus internadas acababan además con disparos que eran avisos a un Mackay que fue el único en alerta desde el inicio. Mientras el centro del campo daba todo tipo de facilidades a los locales, el meta grana tenía que estirarse para no empezar por detrás tan pronto. Sin embargo, el Ibiza pronto encontró recompensa a su ambición en los primeros minutos. Poco necesitaban los de Palop para hacer daño. Un error de Santi Bernal permitía a los locales combinar hasta encontrar a un Rodado que no falló en la definición ante el meta grana. Era el minuto 16 y el Real Murcia ya iba por detrás en el marcador en un encuentro que se veía como decisivo y que les medía ante un rival directo.

No levantaron la cabeza los granas tras el gol. Cada segundo que pasaba empeoraban las cosas. La línea de conexión entre Armando y Maestre con Miguel Díaz y Jeisson no funcionaba por ningún sitio, y Bernal, titular en lugar de Josema, no tenía su mañana. Víctor Curto, por su parte, vivía en una isla, nunca mejor dicho. El Ibiza tampoco necesitaba tanto para tener el partido controlado. Con un poco más de intensidad, con más chispa, los de Palop anulaban por completo a un Murcia que no se encontraba firme ni en la línea defensiva. Quitando una ocasión de Jeisson ya en los últimos minutos de la primera parte, el Real Murcia nunca apareció sobre el césped artificial. Por eso, como un cuchillo directo a la aorta, fue recibido el gol de Giner en el minuto 45. Ya estaban los granas en el vestuario, cuando el atacante del Ibiza les demostró que hasta que el árbitro no pita, el partido sigue. Fue una jugada absurda. Un centro que llegó desde la banda derecha, un balón que Giner remató sin oposición, porque Charlie Dean se vio superado demasiado fácil y en el suelo.

Pintaban las cosas tan feas que todo lo que pasara en el segundo tiempo solo podía ser positivo. Reaccionó Manolo Herrero rectificándose a sí mismo. Santi Bernal se quedaba en el vestuario y su puesto era ocupado por Josema, que ya se ha convertido en imprescindible. Comenzó el partido igualado, con un Murcia midiendo las fuerzas del rival cuando lo que tenía que hacer era ir a por el gol. Le cuesta tanto mirar arriba a los granas que prefieren ignorarlo. Ni Jeisson ni Miguel Díaz eran capaces de despertar el lado ofensivo. Tuvo que ser Armando el que sacase al Murcia de su pesadilla con el gol. En una falta, donde al Ibiza le salió todo mal, el capitán hizo creer que la remontada era posible. Golpeó el balón, superó la barrera de tres y sorprendió a Lucas por el primer palo. El 2-1 hacía soñar al murcianismo con algo distinto, con una sonrisa después de tantas decepciones.

Pero, otra vez, el Murcia demostró que es un equipo sin ideas, que no sabe mirar arriba, que no tiene a nadie que le sacuda y le haga confiar en grandes retos. Están las mentes de los granas tan acomplejadas que no ven nada positivo entre los nubarrones que se instalan a su alrededor. Con el Ibiza asumido por las dudas, los granas desaprovecharon la oportunidad de abofetear a los locales, que fueron viendo pasar los minutos con la tranquilidad de que enfrente tenían a un rival demasiado flojito.

Cualquier posibilidad de remontada acabó en el minuto 79, otro error costaba demasiado caro al Real Murcia. Hugo Álvarez perdía la batalla con Jordi Sánchez, y el atacante local se sacaba una vaselina de la chistera para batir a Mackay. Se permitió creer el Murcia con empate con el gol de Miguel Díaz en el minuto 88, pero ya estaba todo acabado. Cuando fallas, lo pagas, y los granas nunca salieron a ganar en Ibiza.

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