«No voy a inscribir ni a dejar pasar a Mauricio. Si quiere volver al Real Murcia tendrá que ser por encima de mi cadáver». Con esas palabras, pronunciadas el 8 de agosto, reaccionaba Víctor Gálvez, entonces presidente del club grana, a la notificación del Consejo Superior de Deportes en la que se obligaba a la entidad murcianista a inscribir en el libro de socios a Mauricio García de la Vega como dueño del 84% de las acciones. El CSD solo venía a confirmar lo dicho una semana antes por el Tribunal de Arbitraje Deportivo, quien resolvía a favor del mexicano el conflicto iniciado en el mes de marzo cuando Raúl Moro decidía romper el acuerdo con el azteca y, en una doble venta, ceder sus títulos a Gálvez.

Cinco meses después, la situación sigue siendo la misma. Aunque ni el oriolano ni sus consejeros están ya en Nueva Condomina, en el libro de socios del Real Murcia continúa sin aparecer el nombre de Mauricio García de la Vega. De hecho, el mexicano ni está inscrito ni ya sería el accionista mayoritario, y es que la ampliación de capital llevada a cabo a finales del 2018 y aprobada sin su consentimiento habría diluido sus títulos del 84% al 10%.

Víctor Gálvez, con el apoyo de Raúl Moro, tuvo claro desde un primer momento que no dejaría regresar al club a Mauricio García. No lo hizo ante el laudo del TAS ni tampoco después del espaldarazo del CSD al mexicano. Pero, la salida del oriolano a principios de noviembre y la llegada de la PARMU, ha cambiado nada. El actual consejo de administración, presidido por José María Almela, solo necesitó tres días para caminar por el sendero dibujado por su antecesor. El 8 de noviembre, tras estudiar la documentación entregada por De la Vega, emitía un comunicado oficial en el que reconocía la validez de la resolución del Tribunal de Arbitraje Deportivo, pero en el que, para asegurarse el control de la entidad, se negaba a inscribir las acciones del mexicano al considerar que para ello deberían tener la autorización de Raúl Moro.

«La resolución del TAS no contiene obligaciones para el Real Murcia, sino solamente para la empresa Corporación Empresarial Augusta. Dicha resolución es firme, sin que conste al club que por parte de Corporación Empresarial Augusta se haya solicitado que se reconozca a Iconos Nacionales como adquiriente de las acciones que pretende sean inscritas en el Libro de Socios», indicaba la comisión jurídica de la PARMU en el comunicado publicado en la página web oficial del club.

La decisión de los nuevos responsables del Real Murcia no ha tardado en tener respuesta de los principales órganos deportivos españoles. En contra de lo que defiende el consejo presidido por Almela ya está tanto la Federación Española de Fútbol como el Consejo Superior de Deportes.

El 26 de noviembre se conocía el revés de la Federación Española al equipo presidido por Almela. En un escrito durísimo, la jueza de Competición propone distintas sanciones, entre ellas inhabilitar a los consejeros que han pasado por el club desde agosto así como multas económicas y posible retirada de puntos. La letrada no duda en afirmar que «los dirigentes que sucesivamente han ido ocupando determinados cargos de responsabilidad en el consejo del Real Murcia desde el 31 de julio de 2018 son responsables de que a día de hoy no se haya materializado lo contenido en la parte dispositiva del Laudo». Además no duda en afirmar que ve «evidente intención de los que ejercen de responsables del club de eludir voluntariamente tal incumplimiento, lo que podría traducirse en una manifiesta mala fe de los mismos, por no hablar de un posible abuso de derecho o de eventuales actos en fraude de Ley».

Como si de Víctor Gálvez se tratase, la PARMU decidió seguir adelante, desoyendo el aviso de la Federación Española de Fútbol. Indicando, primero que no tenían ningúna notificación del organismo presidido por Luis Rubiales, y argumentando después que la comisión jurídica enviaría un recurso para defenderse de lo indicado por la jueza.

Después de caer la ficha de dominó derribada por la jueza de Competición de la RFEF, la cadena ha seguido su curso. La semana pasada, tal y como avanzó el miércoles este diario, el consejo de administración del Real Murcia sufría un nuevo varapalo. Su defensa para no inscribir a De la Vega cada vez tiene más grietas, o eso parece después de que el Consejo Superior de Deportes comunicase a los responsables granas que va a abrir un expediente sancionador al club por ignorar su orden de agosto y seguir, cinco meses después, dejando al margen al mexicano. Pese a hacerse pública la noticia, Almela y su equipo, al estilo de Víctor Gálvez, se agarran a los sillones de mando.