17 de diciembre de 2018
17.12.2018
La Opinión de Murcia
Pasando la cadena

Cuento de navidad

16.12.2018 | 21:30

La nieve pesa más que los sueños, con los que a veces imaginamos paraísos. Y rodeado de esos copos blancos que refrescan el alma y endulzan los ojos, rebusco en la alforza de mis recuerdos para despertar un lunes esperanzado.

Isco ha estirado su cuerpo al compás de un alma grande hasta levitar sobre el césped sin que le pese nada. Juego ágil, de cara, a uno o dos toques, o regate hacia delante y desmarque rápido para recibir y ponérsela sutilmente al compañero en ventaja u hollar la red como si nada. Entorno los ojos y pienso que Iniesta ha retornado veinteañero y merengón.

Asensio ha logrado pegarse el balón a la bota para conducir con seguridad y peligro directo. Y la antigua rapidez hacia cualquier sitio se ha tornado productiva. Goles y asistencias inapelables. Gordillo y Michel, aquellos celebrados socios futboleros, se han fundido en un futuro balón de oro.

Bale ha cambiado cristal por acero y corriendo la banda izquierda rompe cualquier defensa o partido con pases de la muerte y goles. Gento cabalga de nuevo. Benzema pisó más barro y menos moqueta y las enchufa con regularidad. Amancio ha vuelto gabacho.

Un error en la partida de nacimiento de Messi confirma que el argentino tiene diez años menos. Maradona, Kubala y Cruyff vestirán un decenio más la zamarra azulgrana cuan futbolísima trinidad.

El Barcelona entiende que el fútbol es más importante en España y en el mundo que la pajiza generalidad independentista y sus laceros. Los azulgranas recuperan tanta deportividad como nobleza y vuelven a enganchar sin reservas.

Florentino y Cristiano se arrepienten ante la soflama de un antiguo predicador: ¡«Arrepentíos, pecadores»!, se piden perdón mutuamente y el luso vuelve a Chamartín en el mercado de invierno. El Madrid gana otra Champions, Pérez iguala a don Santiago y el archigoleador logra su sexto Balón de Oro.

Simeone cambia el percal por la seda y logra enjaretar su anhelado buen juego. El Atlético gana enamorando, logra otro doblete y el joven Gil emula a su padre con un desfile madrileño acolchonado, aunque sin faroles, enanos ni caballo.

Y así continué soñando hasta evaporarme. Despertar fue lo peor. ¿Cómo demonios pueden ocurrir esas cosas? Pero lo malo es que ocurren. No los sueños, sino las realidades. ¿Cómo pueden ser así con las magníficas condiciones que tienen? No quiero reiterarme, así que les dejo a ustedes su calificación; figurillas, soberbias, edades, política, estilos traperos? ¡Qué penas más grandes!

Goles a una casa con balcones

Tres eran tres y ninguno era bueno. El primero sigue desaparecido, el segundo amaga con absurdos y el tercero vació. A falta de goles en el terreno de juego, goleadas de despropósitos y golfadas en los despachos. Dicen que el extremeño puso algo, que el mejicano nada y que el oriolano se los llevó, hasta ennegrecidos, aunque parece que antes abocó algo.

Y después han llegado murcianos en bandada para remediar la agonía, pero qué mustios son los duelos en casa del pobre por muchos deudos que tenga. ¡Ay, esa soledad del presidente en el palco!

La afición llora penas entre cánticos y esperanzas desmochadas con pocas migajas en el corazón de esa gran casa con balcones que parece la mal llamada Nueva Condomina, que aparte de estar como el palo de un gallinero ni es condominio ni tiene nada que repartir.

¡Qué mérito tienen esos miles de murcianistas incondicionales! Lo más valioso del Real Murcia, aparte de su centenaria historia. Y a propósito, hay quien se lamenta continua y desabridamente de lo mal que se han hecho históricamente las cosas en el club grana. No reparan en que también hubo grandezas y gente de tanto esfuerzo como valía para que todavía respire. Tal vez debieran preguntarse algunos, antes de lanzar más piedras baldías, qué han hecho ellos por el Murcia. Es peor y más feo no hacer y criticar que equivocarse. A nadie se le ha negado nunca echar una mano.

Por eso, tanto los miembros de la Plataforma como los del Consejo, los peñistas y los accionistas merecen el apoyo del murcianismo en general. La lástima es que afloren desavenencias en este tiempo turbulento.

También sueño con el Murcia en Primera División y las cuentas al día. Que es de miles de murcianistas y se gestiona bien. Y con un estadio lleno donde se cantan goles triunfantes. Y con el Cartagena y el UCAM en superior categoría. Se lo ganaron a pulso. No quiero despertar.

Feliz Navidad.

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