04 de diciembre de 2018
04.12.2018
Tribunales

Piden 12 años de cárcel por abuso de menores al extécnico de Antonio Peñalver

El lorquino Miguel Ángel Millán Sagrera seguirá en privisión provisional tras entender la Fiscalía que puede existir riesgo de fuga

04.12.2018 | 22:22
Piden 12 años de cárcel por abuso de menores al extécnico de Antonio Peñalver

La Fiscalía de la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife ha pedido doce años de prisión para el entrenador de atletismo y exseleccionador nacional de pruebas combinadas Miguel Ángel Millán Sagrera, acusado de abusos sexuales a dos menores y quien fue el entrenador del murciano Antonio Peñalver antes de la medalla que logró el lorquino en Barcelona 92. El auto de la Audiencia Provincial, conocido ayer, decide además prorrogar la prisión provisional comunicada ya que aprecia riesgo de fuga en el exseleccionador, encarcelado desde enero de 2017.

En su escrito de acusación, la Fiscalía pide tres años y nueve años de prisión por dos delitos de abusos sexuales continuados, así como inhabilitación durante 14 años para el ejercicio de la profesión de entrenador deportivo y de desarrollar actividades deportivas con menores, además de que siga un programa formativo de educación sexual. Millán Sagrera, nacido en 1950 en Lorca (Murcia), se valió de su extraordinario prestigio profesional para abusar de dos menores a los que entrenaba personalmente en Tenerife, quienes contaban con 14 y 15 años y 16 y 17 años en el momento de los hechos, detalla el texto. Al primero de los menores lo conoció en 2010 con 13 años y estableció con él «un vínculo distinto al que tenía con el resto de los atletas», de «absoluta confianza» y trato diario, incluidos mensajes en redes sociales.

A finales de 2011 se «produjo el primer contacto sexual en el coche del entrenador y en la primavera y verano de 2012, con motivo de desplazamientos debidos a campeonatos, Millán, según la fiscalía, distribuyó las habitaciones para que la compartieran ellos dos, y con la excusa de un masaje le sometió a abusos sexuales. Su víctima no podía negarse por el ascendiente de su entrenador sobre él y por «las recurrentes reacciones de éste de decepción y malestar en el ámbito deportivo cuando el menor se atrevía a contrariarle sexualmente». El creciente malestar del menor le llevó a distanciarse paulatinamente del entrenador y puso fin a los entrenamientos el 23 de marzo de 2013 a través de su móvil. Ya mayor de edad, en junio de 2017, el joven denunció los hechos en la comisaría de la Policía Nacional de La Laguna «con la finalidad de que el procesado no llevara a cabo hechos como los que él sufrió con otros menores» y reclamó una indemnización por el perjuicio sufrido.

El segundo caso de abusos fue con otro de los atletas a los que entrenaba, al que conoció en 2015 en un campeonato en Las Palmas de Gran Canaria, cuando tenía 16 años, maniobró para compartir habitación con él y aprovechó para abusar del adolescente ante la sorpresa del menor. Estas conductas las repitió en otras citas deportivas, así como en un apartamento de su propiedad en la localidad tinerfeña de el Porís de Abona, venciendo su oposición valiéndose de «su fuerte ascendiente que como entrenador», relata la fiscalía. «En las ocasiones en que el menor se negaba a acceder a los ilícitos requerimientos sexuales del procesado, éste se enfadaba con él, le retiraba la palabra, descuidaba su atención como atleta en los entrenamientos o lo desplazaba en el equipo», con lo cual «lograba doblegar su renuencia». Aunque en una primera ocasión en agosto de 2016 esta víctima negó los hechos ante la Policía, «una vez fue consciente de lo sufrido» presentó denuncia en diciembre de 2017.

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