01 de octubre de 2018
01.10.2018
La Opinión de Murcia
Contracrónica

El Cartagena revive con la pierna mala

Jesús Álvaro, con la diestra, y Cordero, con la zurda, firman dos golazos para encarrilar el partido

01.10.2018 | 04:00
El Cartagena revive con la pierna mala

La conexión murciana, formada por Santi Jara y Elady, se luce en el tramo final

El FC Cartagena ha borrado de un plumazo todas las dudas que se cernían sobre el equipo en el primer mes de competición. Con el sólido triunfo en Jumilla y con la aplastante victoria ante el Almería B, esta temporada ya tiene otro color. En el último día de las fiestas de Carthagineses y Romanos, el club de la ciudad portuaria puso el broche de oro dominando de cabo a rabo su partido. Un partido que quedó ya muy definido en la primera parte, gracias al tempranero gol de Jesús Álvaro, y al posterior zapatazo de Cordero.

Ambos jugadores anotaron sus respectivos goles con su pierna mala. El canario, internándose en el área, y golpeando con la diestra un esférico servido por Fito Miranda. No es el primer tanto de Jesús Álvaro con la derecha. Ya marcó uno similar el año pasado para eliminar al UCAM Murcia de la Copa del Rey, en el último minuto de la prórroga. Es un jugador muy hábil con las dos piernas.

Un rato después, Cordero marcaba uno de los golazos de la jornada. No muy lejos de la frontal del área, el sevillano se sacó un zurdazo de lo más inesperado, que dibujó una comba perfecta para colarse por toda la escuadra.

Parecía imposible superar el tanto de Cordero, pero Elady Zorrilla le hizo competencia. Estaba el partido ya un poco frío. El dominio del Cartagena era tan insultante que nada, salvo el propio resultado, indicaba que el Almería B le pudiera dar la vuelta. Era una de esas tardes plomizas que al final, por detalles o por fallos, se acaban complicando. Del ritmo lento del equipo albinegro se contagió el público.

El Cartagonova no presentaba su mejor entrada, en un día festivo en el que la ciudad portuaria ofrecía otras muchas posibilidades antes que ir a ver al equipo ante un rival poco atractivo. Aún así, se rondaron los 5.500 aficionados en el Estadio Municipal Cartagonova. Pero, lo dicho, el conjunto albinegro sobaba el balón, con Cordero y Vitolo moviéndola de un lado para otra, y sin demasiadas urgencias para forzar la máquina.

Algunos se atravieron a pitar porque la defensa jugaba demasiado con el portero, y el mediocampo no se atrevía a romper líneas y jugaba con frecuencia para atrás. El partido siguió así, incluso con el 2-1, después de que en una jugada muy desafortunada, Navas recortara distancias para el filial rojiblanco, y de paso Moisés se tuviese que ir al vestuario en camilla por un golpe en la cabeza.

Elady pide paso

Corretearon los fantasmas del partido anterior en casa, cuando el UCAM Murcia remontó el gol inicial de los albinegros y la parroquia cartageneristas se fue con un sonoro mosqueo del estadio Cartagonova.

En esas estábamos cuando apareció en escena Elady Zorrilla, en principio como actor secundario. Tras un decepcionante principio de temporada, casi intrascendente, el de La Puerta de Segura había perdido su sitio en el once titular.

Necesitaba como el comer una buena actuación que le hiciera recuperar la confianza y demostrar que no había vuelto de Polonia para pasar desapercibido por el Cartagonova. Munúa le utilizó como revulsivo, para añadir más mordiente a un ataque por entonces inmóvil y estancado.
Surgió la conexión murcianista: Santi Jara y Elady, que se conocen como la palma de su mano, armaron entre ellos el tercer tanto, el del alivio.

El cántabro le envió un esférico sensacional, para que Elady, como a él le gusta, a la carrera, se internara por el carril zurdo y definiera ante el meta almeriense. La afición albinegra respiró tranquila, consciente de que esta vez los puntos no se escaparían, y de que su equipo ya se aleja de las posiciones de descenso y recorta distancias con los de arriba. Ahora que tanto el juego como los resultados acompañan, es el momento para que la grada se sume al proyecto y confíe en que algo grande puede suceder en unos meses.

No contento con su gol, Elady siguió erre que erre, con más ganas que ninguno en un partido que ya estaba decantado. En el 4-1, el jienense demostró toda su clase en el control, al bajar al suelo un pase bueno pero dificilísimo de Rubén Cruz. Con ese toque de empeine ya se la acomodó y luego envió un misil al fondo de la red. Toda una declaración de intenciones para un jugador falto de confianza y de minutos. Munúa ya tiene a otro jugón al cien por cien para entrar en el once. Por su parte, Santi Jara, seguía a lo suyo, dejando detalles de clase, pero el rey del partido era el que había firmado el 2-0, un Cordero que a estas alturas no tiene nada que demostrar en el Cartagonova.

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