13 de septiembre de 2018
13.09.2018
Carreras populares

Un peregrino de récord Guinness

Heriberto Santana recorre sin descanso 1.800 kilómetros desde la localidad francesa de Banyuls hasta Santiago de Compostela en solo 26 días

12.09.2018 | 21:47
Un peregrino de récord Guinness

Una reto sin precedentes. Heriberto Santana, militar canario afincado en Cartagena, ha logrado una hazaña: recorrer sin descanso 1.800 kilómetros, cruzando España de Este a Oeste, desde la localidad francesa de Banyuls hasta Santiago de Compostela en solo 26 días. Tras recabar todos los certificados necesarios, ahora se dispone a quedar inscrito en el libro Guinness como el primer humano en conseguirlo.

Heriberto Santana Toledo (Las Palmas de Gran Canaria, 14 de noviembre de 1978), buceador de la Armada en Cartagena que llegó hace cinco años a la ciudad, se propuso entrar en el libro Guinness de los récords. En sus piernas lleva más de medio centenar de pruebas ultras, una de ellas de 661 kilómetros en Goldsteig (Alemania) y está en camino de convertirse en el primer humano en completar más de un centenar. Pero hace unos meses se le cruzó en su camino otro reto: cruzar España de Este a Oeste, partiendo desde Banyuls y terminando en Santiago de Compostela tras realizar el GR-10. Y lo ha conseguido. En total, 1.800 kilómetros con 247.000 metros de desnivel en solo 26 días, sin descanso. Santana ya ha conseguido los certificados que acreditan su hazaña de Globalplus, GR-10 y Camino Norte de Santiago, y ahora está a la espera de ser inscrito en ese libro donde cada día es más complicado incluir un nuevo nombre, ya que son muchas y variadas las aventuras que recoge.

Heriberto Santana comenzó hace solo cinco años a correr, coincidiendo con su traslado a Cartagena. Hasta ese momento había practicado varias modalidades deportivas, como alpinismo, full contact y halterofilia. Pero cuando se calzó las zapatillas de running, descubrió que realizar grandes distancias se le daba bien, que su organismo funciona mejor cuando iba al límite. «En el primer estudio científico de carreras por montaña que me realizaron, el resultado fue que yo me iba recuperando durante la prueba, es decir, que no era como el resto de corredores, por eso soy bueno en distancias muy largas. Por ejemplo, a los 20 o 30 kilómetros yo voy mal, pero cuando paso de los 100, voy como un cohete», explica este atípico corredor.

Después de superar numerosos obstáculos y de demostrarse a sí mismo que podía ir más allá, se planteó realizar la Transpyrinea, una prueba de 900 kilómetros y 130.000 metros de desnivel acumulado, y continuar acto seguido con el Camino Norte hasta Santiago de Compostela. En total, 1.800 kilómetros. Pero no fue sencillo a nivel logístico, ya que la carrera que recorre los Pirineos se tuvo que suspender diez días antes de su inicio por problemas de la organización. Pero Heriberto y otro grupo de unos sesenta atletas decidieron lanzarse a la aventura y realizar el mismo trazado, que se vio finalmente incrementado en 45 kilómetros más por varios rodeos que tuvieron que dar, en la que denominaron Transpyrinea OFF, sin ningún apoyo ni asistencia, portando todo el material y la comida que hacía falta. Durante el recorrido solo sufrió un contratiempo: «Vomité todo lo que había tomado una noche después de cenar y por seguridad me quedé a dormir en un refugio que había. Llevaba diez días sin prácticamente dormir, solo una o dos horas cada día, y a la mañana siguiente reemprendí la marcha», dice el ultramaratoniano, quien aprovechaba la noche para realizar gran parte de los kilómetros y así evitar el fuerte calor. Pero también se encontró temporales de alta montaña, uno de ellos en un pico de 2.345 metros y otro casi a más de 3.000, el Vignemale, «con lluvia muy fuerte, granizo e incluso rayos», relata el militar afincado en Cartagena, quien recuerda especialmente la dureza de «los Pirineos franceses, con subidas brutales y bajadas muy técnicas».

Después de concluir la Transpyrinea OFF en solo 14 días -un persona suele realizarlo en 55-, afrontó la segunda parte del reto: el Camino Norte de Santiago, que arranca en Irún. Pese al esfuerzo realizado y sin descanso, Santana continuó la marcha hasta llegar a la capital gallega. «Hubiera terminado en 22 días perfectamente, pero en el Camino Norte pisé el freno. En la primera jornada hice 130 kilómetros, y en la segunda 95. Las sensaciones que tenía eran muy buenas y me obligué a dormir. Eran muchos los kilómetros recorridos y, por mi experiencia, en cuestión de minutos te podía quedar en la cuneta», dice.

Después de seis meses de entrenamientos muy duros, levantándose a las tres de la madrugada, y de jornadas de hasta doce horas corriendo, Heriberto Santana se ganó el Jubileo en un reto donde ha tenido el apoyo de Son PowerBar, Ledlenser, U'Rock, Club Montañero Bomberos Murcia , Federación de Montañismo de la Región de Murcia, Globalplus, AquaLung y Ciard-UCAM. Ahora, a su regreso a Cartagena, ha comenzado otra carrera para conseguir todos los certificados para hacerlos llegar a Guinness con el fin de que se reconozca una hazaña sin precedentes, solo alcance de atletas de hierro, hechos de otra pasta, como este canario que desde que llegó a Cartagena encontró en correr un nuevo modo de superarse día a día.

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