09 de septiembre de 2018
09.09.2018
La Opinión de Murcia
Tenis

"Alcaraz es humilde y sabe escuchar, cualidades que me gustan mucho"

El ex número uno del mundo se convierte en el entrenador de la perla de El Palmar, actual campeón de Europa

08.09.2018 | 20:03
"Alcaraz es humilde y sabe escuchar, cualidades que me gustan mucho"

Juan Carlos Ferrero Donat (Onteniente, 12 de febrero de 1980) se ha convertido esta semana en nuevo técnico del murciano Carlos Alcaraz Garfia, una de las grandes promesas nacionales, campeón de Europa cadete este año. El ex número uno del mundo y director de la Academia Equelite aportará toda su experiencia.

Juan Carlos Ferrero se ha unido a Kiko Navarro y Álex Sánchez en el equipo técnico que está al frente de los destinos del murciano Carlos Alcaraz, quien en su segundo año en edad cadete, ha roto varios registros. El ex número uno del mundo afronta una nueva época profesional con un chico muy joven al que admira por su capacidad de trabajo y de escuchar, cualidades que valora mucho.

¿Cómo surgió ponerse a las órdenes de Carlos Alcaraz?

Surgió un poco desde la amistad con su manager, Albert Molina, y con la gente que le rodea. Carlos Alcaraz ya había venido unas veces a mi academia de tenis y teníamos bastante buena relación. Además, yo había terminado el trabajo con Alexander Zverev y estaba libre. Entonces surgió la idea de ponerme al frente de un proyecto bastante diferente a lo que tenía anteriormente, y me gustó porque en los últimos seis años he estado trabajando con chicos jóvenes. Es algo que me encanta porque tienen mucha ilusión y se dejan ayudar, y dio la casualidad de que Carlos es un chaval bastante humilde y trabajador que me cayó muy bien. Sopesé lo que había en la mesa y decidí entrar en el equipo.

¿Es Alcaraz un proyecto muy serio de tenista? ¿Cómo lo calificaría usted?

No me gusta poner calificativos. Él está trabajando muy bien, pasito a pasito, consiguiendo sus objetivos. Las metas de este año las ha cumplido, que eran ser campeón de España y de Europa, así como lograr buenos resultados con el equipo español. Los puntos ATP que sumó fueron algo esporádico, que le vinieron muy bien de cara a coger experiencia, pero él tiene que ir paso a paso. El año que viene el reto es jugar los Grand Slam júnior y algunos Future, y depende de cómo vayan los resultados, se hablará de más cosas, pero está claro que por el nivel que tiene, él está empezando a entrenar de una manera muy seria, profesional. Que sea muy bueno o de los mejores ya se verá, pero intentar hablar de estas cosas con 15 años no se debe.

¿En España, por culpa de gente como usted, Nadal o Moyá, que han llegado al número uno, siempre buscamos un relevo en las nuevas generaciones y se les pone demasiada presión?

Se ponía, se pone y se pondrá. Sí que es verdad que haber tenido tres números uno en España no ayuda a la presión que se le pueda dar a los chavales, pero sí que es cierto que ellos tienen un ejemplo a seguir, aunque sea a niveles muy altos, donde no solo están Rafa, Moyá y yo, ya que también hay otros jugadores muy buenos, como pueden ser David Ferrer, Verdasco, entre otros. Tienen un espejo muy grande donde mirarse, pero lo que hay que intentar es no meterles presión y que intenten seguir los buenos ejemplos.

Una de las cualidades de Alcaraz es que no se asusta ante los retos, que siempre quiere más.

A los chicos jóvenes, cuando juegan bien y tienen una buena proyección, lo que les gusta son los retos difíciles. Está claro que él ahora mismo ya ha cumplido el objetivo de jugar contra gente de 16 años -tiene 15- y su mirada está un poquito más arriba, con los júnior buenos y estar en algún Future para ver cómo se pelea con ellos. Él es muy competitivo y le gusta enfrentarse con los demás cara a cara; es un chico que lo tiene muy claro, que trabaja muy bien todos los días para intentar ser un buen tenista, un buen profesional. Es bastante humilde, trabajador, escucha mucho y estas cualidades me gustan bastante, porque intenta enseguida hacer lo que le vas diciendo, lo que le vas marcando en pista. Esto es difícil de encontrar porque a los jóvenes de hoy en día les cuesta escuchar.

¿En qué aspectos técnicos se quiere centrar?

Ahora no voy a entrar en detalles técnicos. Estamos en la recta final del año, él tiene que acabar los torneos que le quedan, pero no le estoy tocando absolutamente nada a nivel técnico. Sí que queremos trabajar algunos detalles a final de año, en la pretemporada, pero estamos hablando de un tenista de 15 años, que tiene que mejorar muchas cosas, que para nada está hecho, y al que puliremos.

¿Estamos en una época con mucho talento en nuestro tenis?

Yo creo que hay muy buenos jugadores, sobre todo en la Comunidad Valenciana, de 17 o 18 años, que tienen muy buena proyección, que son muy trabajadores y que quieren llegar a ser profesionales. El talento se tiene, pero se pierde si no se trabaja. Tenemos buena cantera, lo que pasa es que tienen que trabajar para llegar más arriba y el camino es muy largo.

¿Y qué es lo más importante para llegar arriba?

Trabajar, escuchar y querer ser mejor cada día, eso es lo que diferencia a los buenos de los mejores. Para mí esas tres cosas son fundamentales. Tener una buen actitud, ser muy trabajador, escuchar muy bien a la gente que tienes alrededor, y confiar en tu equipo es primordial. Lo más normal es que si haces esas cosas, tienes talento y trabajas, tires para adelante.

¿Coger a un chaval de 15 años supone un cambio para usted?

No porque, aunque he tenido la experiencia de Alexander Zverev, siempre he estado en Villena en la academia con muchos chicos de todas las edades. Sí que es verdad que no había entrenado a un tenista tan joven, pero no es algo que me pille de sorpresa. Ya tengo una edad donde he acumulado experiencia en todo tipo de ámbitos y también tengo gente a mi alrededor que me puede aconsejar. He pasado por la edad de Carlos y sé muy bien lo que tengo que hacer.

¿Qué pide a su entorno para Carlos Alcaraz?

Hasta el momento han hecho las cosas bien, con un entorno muy tenístico, en el que el padre, que jugó a su nivel, entiende las cosas que hay que hacer. Los entrenadores siempre pedimos respeto hacia nuestro trabajo, que cada uno esté en su sitio y aporte cosas positivas.

Pero es difícil encontrar que un padre que fue tenista y que es director de una escuela de tenis (Real Sociedad Club de Campo de El Palmar) no se quiera meter en la vida de deportiva de su hijo, como es el caso.

Carlos está cerca de su hijo para ver sus evoluciones, pero él entiende su faceta de padre, que tiene que estar en su sitio, y está haciendo las cosas muy bien. Eso debería ser lo normal, pero está claro que en el mundo de los padres, por el amor que le tienen a sus hijos, muchos tienden a meterse un poco más y a entrar en la faceta de entrenador. Se van mezclando lo que tienen que hacer unos y otros y se monta la de Dios, pero de momento veo mucho orden en este equipo y se están haciendo las cosas muy bien.

¿Ahora hay más competencia en el tenis?

En absoluto, en todas las épocas hay la misma competencia, todos los jóvenes quieren llegar y competir por ser los mejores. Cuando yo jugaba estaban Federer, Agassi e Ivanisevic. Ahora incluso hay menos competencia por el número uno porque están Federer, Rafa y Djokovic, y los demás están muy lejos. En mi época se cambió de número uno cuatro o cinco veces.

¿Pero llegar a ser profesional es más complejo?

Conozco a muchos compañeros de mi época que no llegaron porque el tenis es un deporte complicado, individual, donde hay que ser constante todos los días y por eso llegan tan pocos.

¿Ve cercano el final del monopolio de Federer y Nadal?

No lo veo a más de dos años porque está claro que Rafa y Federer tendrán un final. El físico llegará un momento donde, como ha pasado con David Ferrer, diga basta, y eso no te avisa cuándo es. Rafa está compitiendo al máximo nivel porque físicamente ha recuperado lo que tenía antes, pero está claro que el físico llega hasta donde llega.

Saber retirarse a tiempo debe ser complicado.

Uno se retira cuando el cuerpo se lo pide. Hay gente que puede tomar decisiones erróneas, pero son propias. Poca gente lo deja como Sampras, ganando el US Open, porque es muy difícil tomar ese tipo de decisiones.

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