23 de junio de 2018
23.06.2018
El deporte, en primera persona
Entrevista
Marina Martínez Sánchez 

«Empecé a correr en Londres para no sentirme sola y relacionarme con gente de otros países»

Profesora de español en Londres y deportista popular, Marina Martínez Sánchez (Murcia, 12 de enero de 1989) hace ultramaratones, triatlones y este verano afrontará el reto de unir a nado Asia y Europa.

23.06.2018 | 04:00
Marina Martínez Sánchez

Tenía una vida acomodada en el barrio de La Flota, pero después de estudiar Magisterio de Educación Física, su espíritu aventurero le llevó a emigrar a Londres cansada de no encontrar aquí un trabajo como profesora

¿Cuándo entró el deporte en su vida?
En mi familia hemos sido siempre muy montañeros y nos criamos en Sierra Espuña haciendo rutas. Nos escapábamos con mi padre a Aledo los fines de semana, pero estuve en el Club Natación Fuensanta desde los 7 a los 25 años. Después empecé a correr pruebas de 7 kilómetros, como la de Nonduermas, que ya me parecía una barbaridad esa distancia, y ahora hago ultramaratones.

Y pasa de hacer 7 kilómetros a ultramaratones.
Eso ocurrió cuando me vine a Londres y fue con la idea de no estar sola, porque aquí te puedes sentir bastante sola pese a ser una gran ciudad. Quería relacionarme con gente extranjera y me uní a un grupo de corredores llamado Midnight Runners, que es una comunidad a nivel internacional. Empecé con ellos haciendo 10 kilómetros, pero me di cuenta que podía más y más y he acabado con ultramaratones, incluidos también los triatlones.

¿Lleva mucho tiempo con el triatlón?
Desde hace unos tres años y fue porque me apasionan los tres deportes. Había hecho pruebas de ciclismo y también gané la travesía de aguas abiertas en Rota el pasado verano. Empecé a competir en el triatlón olímpico de Polonia para conseguir la licencia de Ironman, y la segunda vez me convocaron para representar a España.

Y todo esto le ha llevado a aún más.
Sí, porque soy cofundadora del proyecto Project Lucha, donde apoyamos a las mujeres a conseguir retos deportivos. Ahora vamos a empezar a nadar entre continentes. En julio lo haremos entre Asia y Europa, después será África-Europa, Alaska-Rusia y América del Norte-América del Sur. Así iremos progresando y la verdad es que estamos teniendo mucho apoyo.

¿Emigró por cuestiones laborales?
Sí, efectivamente. Estudié Magisterio de Educación Física y cuando acabé la carera empecé a trabajar en Decathlon. Después de unos años me sentí un poco decepcionada, porque mi pasión era enseñar y no lo podía conseguir en España. Hice las maletas y elegí Londres porque había mucha demanda y podía llegarme la oportunidad. El sacrificio mereció la pena.

¿Cuánto lleva ya allí?
Llevo ya seis años y estoy trabajando de profesora de español y también de educación física.

Pues por lo que cuenta está ya muy integrada.
Sí porque también soy capitana de Midnight Runners, que nos juntamos unas 300 personas cada martes para correr. Además, hace una semana que aquí tuvimos vacaciones y pensé en hacer algo que inspirara a más personas. Me preparé una mochila, una tienda de campaña y comida deshidratada en paquetes, y me fui a correr por Islandia. Hice un total de 285 kilómetros en cinco días.

Vamos, que no puede estar tranquilla en vacaciones.
La verdad es que no. Por ejemplo, el año pasado me fui a escalar la quinta montaña más alta de África, el Mount Meru, donde te encuentras todos los climas existentes. Es algo que me apasiona, pero sobre todo es bonito por la cantidad de gente increíble que conoces por el camino.

¿Y cómo juntan 300 personas todos los martes?
Porque hace cosa de tres, el cofundador del grupo, que ahora está desarrollando una aplicación móvil para conectar a gente que hace deporte, creó un grupo con 15 personas, pero al siguiente verano ya éramos 500. Está creciendo de forma espectacular a nivel mundial y corremos 10 kilómetros alrededor del río con cinco paradas de ejercicios. Me he encontrado con cosas increíbles, como una mujer que estaba esperando un trasplante de corazón para su hijo a la que hemos ayudado a llevar mejor la situación.

¿Se fue de aquí con trabajo?
No, me fui con una maleta y un bolso, y aterricé a la aventura. Hice muchas entrevistas y en muchas me dijeron no, pero en todas aprendí algo. Empecé haciendo suplencias por colegios y en uno que les gusté un montón, estuve un par de años allí. Aquí tienes muchas oportunidades de mejorar y al final el que pelea lo consigue. Esa perseverancia que me han enseñado mis padres la he aplicado.

Vamos, que usted es una aventurera.
Soy aventurera, pero sobre todo me gusta explorar. Londres la conozco ya como Murcia, como la palma de mi mano, porque he corrido mucho. Además, en el equipo en el que estoy, como todo el mundo sabe que me gusta explorar, soy la que planifica las rutas, porque al margen de correr los martes, los domingos salimos fuera.

¿Y cómo le han ido esos triatlones que ha hecho?
Muy bien. En el ultramaraton de 87 kilómetros del año pasado, que consistía en cruzar Gales de costa a costa ascendiendo el Snowdon, acabé entre los treinta primeros. En los triatlones también he acabado en muy buena posición, como un décimo puesto entre las mujeres. Además, en mi última maratón fui quinta y he conseguido la cualificación para correr las de Boston, Londres y Nueva York porque tengo una marca de 3 horas y 30 minutos. Pero cuando me di cuenta de que puedo y soy capaz fue cuando gané el Duatlón de Rota.

Pues para todo esto tendrá tiempo para entrenar.
Tengo tiempo para entrenar, pero trabajo unas diez horas al día. Me levanto a las siete y media y me voy a correr antes de entrar al colegio, así afronto el día de otro manera y transmito a mis alumnos energía y positividad. Por la tarde, cuando acabo, me pongo otra vez las zapatillas.

¿Hay cada día más mujeres que se atreven?
Tenemos aún un largo camino por recorrer. Aún hay mucha gente que me dice que estoy loca por correr sola por Islandia o nadar entre continentes. Ese tipo de mentalidad es el que debemos cambiar, pero gracias al proyecto en el que estoy, queremos demostrar que somos mujeres y fuertes. El deporte debe ser para todos e igualitario.

¿Y no pasó miedo usted sola en Islandia?
Para nada. Miedo sufrieron mis padres, que me decían cómo se me ocurría irme sola, pero Islandia es un país muy seguro. La gente se paraba por el camino para preguntarme si necesitaba ayuda. Crucé ríos, vi caballos salvajes, un glaciar y escalé un volcán. Espectacular.

Deberá tener un buen sueldo para hacer todo esto.
Mi sueldo es normal, porque los profesores no estamos bien pagados en Inglaterra, como pasa en España. Pero cuando a uno le gusta algo, siempre guarda. En lugar de comprarme ropa, me lo gasto en lo que me hace feliz.

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