09 de junio de 2018
09.06.2018
El deporte, en primera persona
Entrevista. Jugadora de fútbol sala
Vanessa Cristina Pereira (Patos de Minas, Brasil; 2 de febrero de 1988) se acaba de proclamar campeona de liga con el Jimbee Roldán 

Vanessa Pereira: «El mayor trofeo que he ganado en mi vida ha sido ayudar a mis padres a comprar una casa»

Elegida en tres ocasiones mejor jugadora del mundo, marcó con su zurda de oro los cuatros goles del último partido.

09.06.2018 | 10:48
Vanessa Pereira: «El mayor trofeo que he ganado en mi vida ha sido ayudar a mis padres a comprar una casa»

¿Cómo y cuándo empezó a jugar al fútbol sala?
Siempre digo que yo llevo desde que nací el fútbol sala en la sangre. Mis padres no tenían casa porque no tenían dinero y vivíamos dentro de un colegio donde le dieron trabajo a mi padre. Allí nos dejaron un sitio, que es donde hoy está la secretaría de ese colegio. Cuando mis padres se iban a trabajar y mis hermanas a estudiar, el profesor de educación física era quien me cuidaba. Él me enseñó a jugar a voleibol y baloncesto, pero yo solo miraba el fútbol sala. Y con solo cinco años mi amigo Cicinho me recogía todos los días para enseñarme por la calle a hacer pases y dribling.

Tendría que jugar con niños a esa edad, ¿no?
Hasta los 11 años estuve con niños, pero entonces mi padre y un profesor de educación física iniciaron una competición entre escuelas de fútbol sala solo para chicas. Nos enfrentábamos a otros colegios y con 12 años entré en la escuela más importante de mi región.

¿Nunca jugó al fútbol once?
Sí jugué, pero solo en 2014, cuando estaba en la Chapecoense. La Federación obligó a todos los clubes de la Serie A a tener un equipo de fútbol femenino. Se creó por eso, pero yo nunca dejé el fútbol sala.

¿Era difícil para las niñas jugar al fútbol sala?
Era muy, muy difícil para las niñas. De hecho, hasta que yo tenía once años no tuvimos la primera competición en Patos de Minas. Pero es que hasta los 17 no tuve la oportunidad de disputar mi primer torneo a nivel estatal y ahí fue cuando empecé a ser profesional.

¿Se fue muy joven de su casa?
Sí. La primera vez que salí fue para jugar en Minas Gerais, que estaba a doce horas de mi casa. Después me fui a Santa Catalina, donde me quedé en el equipo Kindermann Caçador hasta 2011. Entonces fue cuando decidí a venir a España por primera vez y estuve seis meses en el Burela.

¿Cómo llegó hasta Roldán?
Estaba jugando en Italia, en el Pescara, pero allí tenía problemas con mi equipo, porque llevaba cinco meses sin pagarnos. Hablé con Carlinhos, mi representante, que es una persona que estaba en contacto con el club de Roldán, y me propuso venir. Yo había dado mi palabra al Pescara, porque aunque no me estaba pagando, quería cumplir el compromiso que tenía con ellos y acabar allí. Pero en febrero volví a hablar con Carlinhos y le pregunté si en Roldán aún me querían. Me contestó que sí, pero que solo nos quedaban unos días para poder hacerlo. Y aquí llegué el día de antes de cerrarse el plazo de fichajes.

¿Pero usted sabía dónde estaba Roldán?
Sí lo sabía. Además, me habían contado muchas cosas del carácter del club, que es muy serio y trabajador, y eso para mí cuenta mucho. También conocía a varias de las chicas de la selección española por haberme enfrentado a ellas. Es un club que está creciendo mucho y me encanta jugar aquí porque la afición es increíble. Encima, ha sido el primer sitio donde he ganado la liga desde que vine a Europa.

La han elegido hasta en tres ocasiones la mejor jugadora del mundo. ¿Su sueldo se acerca al de un chico?
No se puede comparar lo que gana un chico con una chica. Yo soy de las mujeres que más ganan en el fútbol sala femenino y te digo que para mí está bien así, porque tengo un trabajo que me permite ayudar a mi familia, pero está claro que no estamos igual de valoradas que un chico.

¿Algún día lo conseguirán?
Bueno, tenemos que cambiar mucho, pero no pierdo la esperanza. Por ejemplo, tendríamos que poder jugar una olimpiada y un Europeo que sea FIFA, así alcanzaríamos el mismo valor que un chico. Se están dando los pasos para que esto acontezca, pero aún falta.

¿Ha podido ayudar a su familia económicamente?
Sí. Mi padre, cuando yo tenía 14 años, pudo conseguir una casa para la familia y dejamos entonces de vivir en la escuela. El mayor trofeo que yo he ganado ha sido ayudar a mis padres a comprar una casa y a mi madre a hacerse una cocina, es lo más bonito que me ha pasado en mi vida.

¿Siempre la han llamado para la selección?
Siempre me convocaban hasta que en 2007 sufrí una lesión de rodilla y estuve un año fuera. El entrenador me dijo que no estaba en condiciones, pero le prometí a mi padre que volvería a casa otra vez con la camiseta de la selección para dársela a él. En 2010, en el Sudamericano, lo logré.

¿Y son tan buenas las brasileñas como los brasileños jugando al fútbol sala?
El fútbol sala masculino se juega ahora con mucho uno contra uno, muy físico, pero nosotras tenemos un toque especial y jugamos más en grupo. También tenemos chicas que son muy buenas individualmente y te garantizo que jugamos igual que ellos.

¿Se sorprende la gente cuando las ven jugar?
Sí, todo el que viene por primera vez a vernos jugar se queda encantado. Mucha gente piensa que no es posible que una chica juegue al fútbol sala, pero yo los invito a que vengan a nuestros partidos. Se van todos maravillados.

¿Por qué decidió tan joven salir de su país?
Salí en 2011 porque en Brasil las cosas no mejoraban y quería estar más tranquila. Primero estuve fuera solo seis meses, pero es que en mi país las cosas son más difíciles para las chicas que queremos jugar al fútbol sala. Teníamos una federación que no hacía nada por nosotras, pero hoy todo eso ha cambiado porque hay tres chicas trabajando exclusivamente para el fútbol sala, aunque siempre hemos tenido el problema del dinero.

¿En España está mejor pagado?
Sí porque en mi país no hay una competición de septiembre a junio como aquí, solo hay torneos de dos meses y tener un equipo estable allí es muy difícil.

Vamos, que aquí estamos mejor organizados.
Nosotros hemos ganado seis mundiales, pero la diferencia entre Brasil y España está en la organización de las competiciones. Aquí la liga es mejor que en Italia y en Brasil, pero en mi país salen muchas jugadoras que son capaces de cambiar los partidos en un momento de dificultad.

¿Y cuál es el secreto?
No sé, solo que tenemos un modo de jugar que nos hace diferentes. Por ejemplo, España, Portugal y Rusia hacían una preparación para los mundiales de dos meses y a nosotras, con solo quince días, nos bastaba. Como brasileña me gustaría que continuara así, pero España merece mucho ganar un Mundial por todo el trabajo que está haciendo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

Enlaces recomendados: Premios Cine