25 de enero de 2015
25.01.2015
La Opinión de Murcia
Fútbol. Segunda B
Celta B02Real Murcia

El Murcia vuelve a ganar fuera

Marca dos tantos a filial del Celta, uno de Javi Flores y el segundo de Gerard Oliva

25.01.2015 | 04:00
Rubén Sánchez se duele en la jugada que supuso la expulsión del local Borja Domínguez

El frío, el pequeño bache de resultados, las dudas de antes de Navidad y los problemas económicos por los que atraviesa el club el club no han sido inconvenientes para que el Real Murcia que dirige José Manuel Aira tenga ahora mismo muy buena cara. La victoria de hace una semana en Nueva Condomina ante el Ferrol, con el equipo adquiriendo una tonalidad más ofensiva que de costumbre, se terminó de confirmar este domingo en Vigo cuando de nuevo la actuación de gente como Javi Flores, Jairo y Rubén Sánchez resultó determinante no solo para ganar, sino también para pintarle la cara por momentos a un rival confeccionado para estar en el play off.

La principal sorpresa sobre el césped fue el estreno como titular en Liga de Víctor Ruiz, un lateral cedido por el Málaga y que propició que por primera vez en veintidós jornadas, Fernando Pumar fuera suplente después de haber jugado hasta ayer todos los partidos como titular. El malagueño en cualquier caso no desentonó Y además entró bien el Murcia al partido, sin miedo, con las ideas claras y más pensando en sus virtudes que en los defectos del rival. No importaba asumir ciertos riesgos. En los primeros cuarenta y cinco minutos, los murcianistas tuvieron hasta cuatro ocasiones bastante claras. Los celestes, en el cómputo global del primer acto, solo lograron acercarse con cierta autoridad en el minuto veinte en una acción aislada por medio de Javi Rey primero, aunque previamente Iván Crespo tuvo que emplearse a fondo con Borja Iglesias, aunque la jugada estaba anulada.

El gol de Javi Flores en el minuto treinta y nueve fue un premio para una nueva apuesta en el esquema de José Manuel Aira. Por segunda vez en veintidós jornadas, el Murcia de ayer, al igual que el de hace una semana, con Rubén Sánchez y Jairo como extremos, encontró un ´arma´ con la que no contaba a principio de curso, los centros laterales. Empezó haciéndolo contra el filial del Celta Rubén Sánchez por la derecha, pero fue cuando empezó a calentarse la pierna de Jairo Izquierdo cuando el Murcia empezó a meter el miedo en el cuerpo de su contrincante. Un córner de David Prieto, un polémico gol anulado a Rubén Sánchez y un disparo de un desafortunado Oliva al palo parecían el preludio de algo bueno, pero todo gracias a que la seguridad defensiva de los murcianos sigue intacta. Así nació el gol. Jairo la puso medida desde la izquierda para que Javi Flores, desenvolviéndose de manera interesante por la mediapunta, la empujara al fondo de las redes.

Ya demostró Jairo contra el Ferrol que parece un jugador distinto al de la primera vuelta y ayer lo confirmó en Vigo. No sin la colaboración de un Rubén Sánchez que parece encontrarse cómodo en la banda siempre que tiene el balón. Con Javi Flores interviniendo en el juego, el Celta no tuvo otro remedio que replegarse cada vez más, visiblemente asustado por un Murcia que saltó al campo con muchos defectos y con muchas virtudes, pero con una intensidad que no resulta fácil de contener para ningún equipo.

El paso por vestuarios volvió un poco más conservador al Real Murcia, posiblemente a la espera de saber cómo iba a reaccionar el Celta B. Y los gallegos tampoco salieron a comerse el césped, algo que seguro tuvo que ver para que los pupilos de José Manuel Aira bajaran un poco las revoluciones. Pudo ser algo planeado, pero no dejaba de ser una temeridad con una ventaja tan corta en el marcador. Encima los cambios llegaron pronto, ya que al ver Jairo la que supone si quinta amarilla del curso, Aira movió ficha y sustituyó al tinerfeño por el murciano Javi Saura, quien dejó una gran impresión ante el Ferrol hace una semana. El técnico leonés apostó por el canterano grana para tratar de controlar un centro del campo que, poco a poco, se iba perdiendo sin provocar mayor preocupación en los visitantes.

Pero ayer la tarde era de color grana. Si Oliva estuvo desafortunado con su tiro al palo con la portería vacía en la primera mitad, en la segunda encontró un aliado en el portero rival, después de un buen desmarque y un buen control del catalán para marcar su segundo tanto de la temporada, el primero en jugada, ya que el anterior fue desde el punto de penalti. Si cuando peor se le estaban poniendo las cosas al Murcia llegó el gol de Oliva a la contra, la siguiente acción terminó por decantar el partido al terminar con la expulsión de Borja Domínguez. El jugador vigués, pasado de vueltas, realizó una peligrosa entrada sobre Rubén Sánchez que, además de mandar al manchego a los vestuarios en camilla, dejaba a sus compañeros con opciones casi nulas para tan siquiera aspirar a empatar el encuentro.

Entonces sí, con la ventaja y la tranquilidad de los dos goles, los murcianos dejaron acercarse al Celta de manera lógica, esperando que las urgencias locales provocaran más contragolpes para los de la capital del Segura. En el 79, con Pumar sobre el campo sustituyendo al lesionado Rubén Sánchez, el lateral estuvo cerca de marcar el tercero, que se marchó rozando el palo de la meta defendida por Óscar Santiago.

Desde aquí hasta el final el Murcia se permitió incluso el lujo de hacer algo que no ha podido hacer tantas veces este curso, entretenerse con el balón en los pies sin correr peligro el marcador y marcando los tiempos ante un adversario que, llegado el momento, se encontró con el segundo gol de los granas justo cuando parecían que volvían a meterse en el partido. Las sensaciones no podían ser mejores, porque hacía tres meses que los granas no encadenaban dos victorias consecutivas, algo imprescindible para seguir encaramados a la zona privilegiada de la clasificación. Sumar de tres en tres cambia la óptica de un equipo que debe de enterrar su último bache de resultados para seguir apostando por una versión del Murcia que, además de hacerlo bastante bien, encima consigue buenos resultados.

Si los pupilos de Aira aprovechan este tramo del calendario para lograr los puntos que han perdido ante rivales directos, la Liga es lo suficientemente larga como para que los granas no hayan dicho su última palabra. Ahora el Murcia tiene dos delanteros que marcan y dos porteros que paran. Aira tendrá que tomar decisiones difíciles esta semana.

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