Shami, ganador en el maratón de Venecia 2005 y en el de Praga en 2006, inscribió su nombre al frente de una lista de 35.000 inscritos que a partir de las 8.45 horas recorrieron el corazón de París en un día soleado y de agradable temperatura.

Rey, de 35 años, aguantó con la armada africana hasta el kilómetro 19. Ahí perdió unos metros y en el avituallamiento del vigésimo mil el corte ya era un hecho. El quinteto de cabeza había pasado con un parcial de 59:29, demasiado rápido para el toledano en sus condiciones físicas actuales.

Todavía con las dos liebres (los kenianos Morara y Korir) tirando, el grupo delantero cubrió el medio maratón en 1h02:50, a 20,15 kilómetros por hora. Shami y el debutante etíope Deriba Merga daban la impresión de ser los más fuertes, siempre al frente del quinteto.

Julio Rey recuperó unos metros con respecto a los primeros, corriendo por la margen del Sena, pero fue su último conato de reacción porque en el km.27 Shami dio su primer zarpazo, al que sólo respondió Deriba Merga.

El etíope se presentaba con una marca impresionante -hecha este mismo año- de 59:44 en medio maratón, pero empezaba a conocer las complejidades de la distancia superior, el mítico "muro" y terminaría pagando su inexperiencia.

Otro etíope, Gashaw Melese, defensor del título, se había quedado en el primer arreón de Shami, pero no perdió la compostura y fue "recogiendo cadáveres" hasta situarse segundo a cuatro kilómetros de la meta. En ese punto Julio Rey marchaba quinto, a dos minutos y medio del líder.

Poco antes de pasar el "muro" (km.35) en 1h45:09, Shami ya había dejado atrás a su compañero de aventuras y se disponía a cubrir en solitario los siete últimos kilómetros.

El vencedor no pudo con el récord de la prueba parisina, establecido en 2003 por el keniano Mike Rotich en 2h06:33 segundos.

A dos minutos y medio llegó a la meta Melese y el etíope Daniel Rono completó el podio.

En los últimos kilómetros Julio Rey perdió posiciones hasta acabar noveno. El plusmarquista español acabó tocado los Europeos de Gotemburgo del año pasado y no llegó a París con la preparación suficiente para disputar la victoria a los africanos.