El Cartagena ganó y eso fue lo mejor del partido. Rompió la racha de siete partidos sin perder de un Melilla que no ofreció nada del otro mundo. Se limitó a verlas venir para aguantar el marcador y a pisar el acelerador sólo con el marcador en contra. Al final el público acabó sufriendo más de lo esperado por mor del gol en propia puerta de Lusarreta que le dio emoción a los instantes finales hasta el punto de que muchos aficionados terminaron pidiendo la hora.

Los blanquinegros empezaron muy bien pero fueron descendiendo en intensidad hasta acabar contagiándose del juego ramplón y aburrido de un Melilla del que no terminamos de entender cómo ha sido capaz de mantenerse sin perder desde mitad de septiembre.

Si los norteafricanos juegan siempre así su futuro no creemos que esté al lado de los mejores equipos aunque cosas más difíciles se han visto y seguiremos viendo.

El caso es que en este primer tiempo el Cartagena pudo haberse ido tranquilamente al descanso con un par de goles a su favor. Ocasiones tuvieron para ello, sobre todo en el primer cuarto de hora. La primera jugada de ataque la protagonizaba Elías quien, con sólo minuto y medio de juego, ya reclamaba unas manos dentro del área melillense que serviría como aperitivo para lo que estaba por llegar.

Dos minutos después Molist avisaba de que no se marcharía sin marcar y en el seis un centro de Teo está a punto de rematarlo Carmona al fondo de la red.

El 'uyyy' no cesaba de escucharse en el Cartagonova y eso quería decir también que los de David Amaral lo estaban haciendo bonito. Un minuto más tarde, en el siete y para que el ritmo no bajase Molist ensayaba nuevamente el disparo pero la pelota se estrella esta vez en el poste. Y por si era poco Lusarreta desaprovecha una buena coyuntura para marcar de cabeza. Claras ocasiones que podrían haber acabado al menos en un par de goles para los hombres que dirige David Amaral mientras el Melilla parecía un cero a la izquierda, limitándose al marcaje duro y puro al hombre y poco más.

La primera mala noticia de la tarde llegó con la lesión de Cabrejo, otra más de carácter muscular, que obligó al técnico a variar sus planes sacando a Chito antes de lo previsto.

Mientras se producía el cambio los blanquinegros llegaron a jugar durante cinco minutos, del 29 al 34, con un jugador menos y ni siquiera esa circunstancia supo ser aprovechada por el Melilla.

Todos los goles, tras el descanso

Con el cero-cero al descanso todo debería de cambiar después. Y así ocurrió. Empezó casi como en la primera, con jugada para la polémica en el área visitante -ahora con un derribo a Teo que pudo ser penalti- y un disparo de Chota al travesaño que defendía Caballero quien se alió por esta vez con la suerte.

Lo que son las cosas. Del posible 0-1 pasamos al 1-0 en la jugada siguiente gracias a un disparo certero de Molist, quien ser revolvió dentro del área casi a la media vuelta para disparar con la derecha y enviar el esférico al fondo de la red

Tras esa jugada el Melilla volvió a merodear el área cartagenerista y pudo haber empatado tras un despiste del meta Caballero, quien no acertó a bloquear un balón que casi se cuela. Cuando los nervios estaban a punto de aparecer en las gradas llegó el segundo tanto de la tarde con un disparo mortal de necesidad que Chito ejecutaba al borde del área, en una falta directa.

Todo parecía visto para sentencia pero nada más lejos de la realidad porque fue cuando llegó la expulsión de Rivas por doble tarjeta amarilla en el minuto 83 y el gol en propia puerta de Pablo Lusarreta cuando ya estábamos camino del minuto 93.

La afición ya estaba pidiendo la hora. Para entonces ya se habían dado cuenta que lo mejor era ganar los tres puntos y que el árbitro pitase el final.