El quinto jugador del mundo solventó en poco más de hora y media el desenlace del último Masters Series de la temporada. Nunca dio opciones a su adversario, incapaz de romper el servicio del ruso.

Sin embargo, Davydenko encarriló cada manga con la consecución de dos roturas en cada una. En definitiva, no hubo partido.

El tenista de Bratislava disputó en París su primer final del año. Las semifinales en Adelaide, Los Angeles y Viena fueron las actuaciones más significativas durante el 2006. Sin título alguno, empieza a ver de lejos su mejor temporada, en el 2006, cuando conquistó Adelaida, Auckland y Marsella y se situó como duodécimo jugador del mundo.

El eslovaco no ha sido capaz de ampliar su historial, ahora vigésimo séptimo del mundo y con seis éxitos en toda su carrera.

Condicionado tal vez por la racha adversa que presenta en sus duelos con Davydenko, tres derrotas en cuatro partidos, el último en el Abierto de Australia de este año, no supo hacer frente a su rival.

Davydenko representa todo lo contrario. Asentado en un alto nivel de juego es ya un habitual en los momentos finales de los torneos notables. Su poderoso servicio y su amplitud de recursos dispararon su triunfo. Sólo el español Tommy Robredo, en semifinales, fue capaz de ganarle un set durante el torneo.

Davydenko llegará en plenas condiciones a la cita de Shangai. La prestigiosa Copa Masters donde se dan cita las ocho mejores raquetas del circuito. Es el quinto del mundo y estará entre los grandes por derecho propio.