Hay un antes y un después de la ida en Madrid en esta repesca. El ambiente dentro del equipo español ha dado un giro de 180 grados. La autoestima del colectivo ha subido y Luis Aragonés sale reforzado.

Hoy, por ser un futbolista de nueva ola, lo más potable es saber que David Villa aprieta. Que Raúl, Torres y Morientes cuentan con un socio más. Un socio fiable.

España tuvo un partido relajado en el primer tiempo. Con el 5-1 de la ida, no se podía esperar nada extraordinario de Eslovaquia. El partido fue casi un rondo, una sesión de entrenamiento, porque la posesión del equipo de Aragonés resultó abismal.

No hay color entre una y otra selección. Lo que sorprende es que Eslovaquia diera tanta guerra a Portugal y Rusia en su grupo. Aquí algo falla. O Portugal y Rusia andan muy bajos o realmente Serbia y Montenegro es más enemigo que los rivales de Eslovaquia.