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Entrevista

José Antonio Aarnoutse: "Aunque intente ofrecer algo distinto, en el fondo sigo siendo el mismo"

El guitarrista cartagenero presenta este sábado en el Museo de la Música Étnica de Barranda 'Hacer que suceda', un segundo disco en el que amplía su lenguaje musical sin renunciar a su esencia

El guitarrista cartagenero José Antonio Aarnoutse

El guitarrista cartagenero José Antonio Aarnoutse / L.O.

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Enrique Soler

Enrique Soler

El guitarrista José Antonio Aarnoutse llega este sábado al Museo de la Música Étnica Fundación Blanco Fadol y lo hace presentando su último trabajo Hacer que suceda y sobre este último trabajo vamos a conversar.

Tras años de evolución artística, el guitarrista cartagenero presenta su segundo trabajo discográfico, que amplía las líneas de su anterior proyecto en solitario con nuevos matices creativos. Bajo la premisa de "desistir o hacer que suceda", el álbum reúne una cuidada producción junto a destacados músicos y consolida su apuesta por un lenguaje personal en el que el flamenco dialoga con jazz, música clásica y sonidos del mundo.

Más allá de la brillante ejecución técnica, lo que sobresale en El arte del encuentro es la capacidad de Aarnoutse para generar un discurso propio. Su guitarra, de sonido limpio y elegante, ejerce de puente entre culturas y géneros, abriendo un espacio sonoro que se nutre tanto de lo íntimo como de lo festivo. Un primer trabajo maduro, concebido como un punto de confluencia en el que los caminos recorridos hasta ahora se entrelazan y apuntan hacia nuevas direcciones.

José Antonio Aarnoutse es un músico cartagenero de ascendencia holandesa, con una sólida y amplia formación musical, avalada por sendos títulos superiores en Guitarra Flamenca y Guitarra Clásica. Tras años de participación en diversos proyectos artísticos —La Banda del Pepo, Rozalén, Juan José Robles, Manuel Luna, Les Morenillas, Malagüero, entre otros—, emprendió su camino en solitario con la publicación de su primer disco, El Arte del Encuentro (2018).

Llega a Barranda para presentar su último trabajo, Hacer que suceda.

Lo presenté en febrero. He estado unos dos años grabando. También mi primer trabajo, El arte del encuentro, tuve la suerte de presentarlo en Barranda, en el mismo ciclo, así que muy contento de volver al Museo de la Música Étnica a presentar nuevo disco. La idea era mostrar algo distinto, pero en el fondo es igual. De hecho, hay un tema en el disco que se llama No es lo mismo, pero es igual. Hacer un nuevo disco para mí ha sido todo un reto con el objetivo de ofrecer algo distinto, pero por mucho que intente ofrecer algo distinto, en el fondo yo sigo siendo el mismo, aunque haya cambios en mi vida, en mi formación y en todo lo que surge alrededor de la música, pero la esencia sigue siendo la misma. Desde el primer trabajo ha pasado un tiempo de espera quizás demasiado largo hasta que decidí que sucediera. Esos son los dos conceptos del disco.

¿Cómo ha sido el proceso creativo de este último trabajo?

Ha sido lento, porque creo que soy bastante meticuloso y hasta que no tengo justo el resultado que voy buscando y que tengo en la cabeza, no me quedo contento. Luego está el proceso de grabación que, aunque en el concierto vamos a realizarlo en formato de cuarteto, voy con las percusiones de Alejandro Solano, el contrabajo de Jesús Gea y las voces, el cante y las palmas de José Antonio Chacón. En la grabación, además de ellos, también hay muchos instrumentos distintos; he intentado que sean también llamativos, como el shakuhachi japonés, por supuesto contrabajo, bajo eléctrico, multitud de percusiones, voces, teclados, en definitiva, un sinfín de instrumentos que al final dan lugar a que no sea una cosa rápida de hacer y de elaborar.

Siempre el proceso de grabación, una de las partes más complejas.

Sí, porque he querido que sea un trabajo muy completo; lo he grabado en La Unión en el estudio SEMU y bajo la producción de Joaquín Fernández. Para conseguir lograr en cada tema exactamente la idea y el propósito. Cada tema que compongo nace con un propósito y luego hay que ver si ese propósito con el que nace realmente tiene sentido, así que lleva un proceso de mucho tiempo.

Además, lo hace con músicos con los que ha colaborado en otros proyectos.

Sí, es un poco continuación del concepto que yo tengo de la música. El anterior trabajo se llamaba El arte del encuentro y era toda la gente con la que me había encontrado, tanto en mi formación como en la escena. Busco sobre todo gente que conozco y que sé que su forma de tocar es la que necesito para cada tema; ese factor también requiere un tiempo y una complejidad.

Viene al Museo de la Música Étnica donde ha estado en numerosas ocasiones. ¿Es ya para usted también su segunda casa?

Sí, he estado presentando mi disco, también con Juan José Robles, con el proyecto de Manuel Luna; el año pasado fui con un nuevo proyecto que tengo junto con Solano y Chacón que se llama Kimaya. He pasado por Barranda con diferentes formaciones, más como músico acompañante o como parte del proyecto, pero sin ser la principal voz del proyecto, pero en este caso mis temas y en esta ocasión la guitarra son un poco la punta de la lanza, aunque tengo que decir que estoy muy bien respaldado por mis compañeros.

¿Qué tal está siendo la acogida?

Por ahora, muy bien. Esta es la octava presentación que hacemos y ha ido muy bien. Los comentarios, las críticas y las valoraciones están siendo positivas; también es verdad que, por mi forma de ser, uno nunca está contento hasta que no pasa un tiempo y, cuando pasa un tiempo, lo mismo, sigues descontento o cambias tu opinión. Creo que le sucede a todo el mundo: cuando terminas de grabar, te surgen mil dudas y piensas que a lo mejor no estaba del todo correcto; lo cierto es que la gente va diciéndote cosas positivas. Muchas veces hay que dejar que las cosas vayan fraguando en los escenarios. Sí, es verdad, es una cuestión que hay que dejar que se vaya desarrollando con el paso del tiempo y sobre todo ver cómo funciona en los escenarios. Saber el resultado a través del contacto con el público.

¿Por cuántos sitios más tienes previsto presentar?

En septiembre tenemos una fecha en Cieza; luego, en noviembre, vamos a Bilbao a un festival que hay de cuerdas y, al día siguiente, vamos a Madrid a un festival de jazz. También, en Cartagena tenemos una fecha cerrada. Importante la cantidad de festivales que acogen este tipo de música. Creo que también facilita la idea de que este disco puede tener acogida tanto a nivel de música flamenca como de otras músicas del mundo, incluso también en un festival de guitarra clásica, donde cada vez más se van haciendo programaciones diferentes a las tradicionales de un guitarrista clásico y esa cuestión permite que haya un poco más de movimiento. Pasa igual con el jazz, que no sea solo jazzero; es bueno que en estos festivales se vayan abriendo un poco las mentes y se conciba desde diferentes campos. Esa cuestión creo que facilita el intercambio de proyectos y a los que nos dedicamos a esto nos permite también tocar en más sitios y no estar exclusivamente en un campo.

Profesor en el Conservatorio de Cartagena, ¿qué tal está yendo la docencia?

La verdad es que seguimos creciendo; estoy junto a Chacón, el profesor que me acompaña esta vez en el concierto. Él es profesor de cante flamenco. Este año hemos tenido en guitarra flamenca doce solicitudes de entrada, que es un buen número, y de cante también ha habido un importante número de alumnos aspirantes a entrar, así que muy contentos de ver cómo va andando esta modalidad de flamenco en Cartagena. El hecho de estar dentro de las enseñanzas profesionales de cante flamenco y guitarra flamenca en la Región de Murcia creo que ha sido muy satisfactorio

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